¿Qué son los cuencos mágicos arameos y para qué servían?

Los cuencos mágicos arameos se usaron hace 1500 años para proteger a las personas de demonios y brujerías.

Parecen platos comunes de cerámica, de hechura más bien tosca y sin el refinamiento que caracteriza a otras piezas arqueológicas. Sin embargo, son objetos clave para comprender los temores a los que se enfrentaban las poblaciones de la antigüedad del Próximo Oriente. Se los conoce como cuencos mágicos arameos y se utilizaron hace 1500 años como protección contra brujas y demonios. Los primeros ejemplos se descubrieron a mediados del siglo XIX, en las excavaciones que llevó a cabo Henry Austen Layard en la ciudad mesopotámica de Nínive. Desde entonces, miles de ejemplares han salido a la luz y muchos otros han sido incautados por las autoridades en su lucha contra el tráfico ilegal de antigüedades.

Los cuencos se utilizaron entre los siglos IV y VIII d.C., aproximadamente, en el área geográfica que se corresponde con los actuales Iraq e Irán. Desempeñaban la función de amuletos, similares a los realizados en otros soportes como pergamino y metal, pero con la ventaja de que resultaban más fáciles de conseguir y mucho más baratos. Estos recipientes de cerámica se usaban principalmente en la tradición judía y, en menor medida, en la cristiana para protegerse de demonios, fantasmas y otras entidades responsables de enfermedades y desgracias (mal de ojo, migraña, problemas intestinales, etc.), así como de la brujería y las maldiciones. También se usaban para expeler enfermedades, proteger a los recién nacidos y, en general, evitar que cualquier mal pudiera comprometer la salud de los miembros de la familia.

Cuenco mágico
Cuenco mágico con representación de una figura humana. Imagen: Wikicommons

Los operadores rituales o magos eran los encargados de elaborarlos en nombre del cliente. Cada recipiente se personalizaba en función de las necesidades de la persona, cuyo nombre se incluía en el encantamiento. Para ello, en el interior de cuencos comunes, de un tipo que se usaba cotidianamente para servir la comida, el mago escribía con tinta el texto de protección. El escrito podía estar compuesto en arameo (en sus dialectos arameo judaico, siríaco y mandeo) o persa. Algunos también recurrían a escrituras artificiosas que no parecen representar ninguna lengua conocida.

Los textos se disponían en la parte cóncava formando, por lo general, una espiral que partía del borde y terminaba en el centro del cuenco. Con frecuencia, se reproducían extractos de los libros de la Biblia, que se utilizaban con fines mágicos. Algunos de los recipientes también incluían representaciones de los demonios o entidades malignas que se pretendía combatir, como Lilith o Bagdana, o imágenes de carácter como el uróboros, la serpiente que se muerde la cola.

La estructura de los encantamientos escritos sobre los cuencos varía de un ejemplar a otro, pero muestran algunos aspectos comunes. Suelen invocar poderes celestes o divinos como Yah o Rafael, a los que se les solicita que protejan al cliente, a su cónyuge y a sus hijos. A continuación, se exorciza el agente del mal (demonios y liliths, principalmente) y se le obliga a abandonar la casa del cliente. A veces, se invocaba a reyes demoníacos como Elisur Bagdana para que anulasen las maldiciones o hiriesen y expulsasen a la entidad portadora el mal.

Cuenco mágico
Imagen: Wikicommons

Una vez escrito, el cuenco se enterraba en el suelo boca abajo, por lo general en zonas de paso como los patios y las esquinas de las casas, o incluso en los cementerios. Uno de los lugares predilectos para inhumar estos amuletos eran los umbrales de las puertas, lugares considerados especialmente peligrosos en la antigüedad, donde rondaban espíritus. Este hecho ha llevado a hipotetizar que, con esta práctica, se intentaba atrapar a los agentes malignos que buscaban colarse dentro de las casas aprovechando los huecos, las grietas y las ranuras de las casas. En algunos casos, se han encontrado dos cuencos posicionados uno encima del otro y pegados con betún. Durante los análisis de las piezas, se identificó la presencia de fragmentos de huesos humanos y cáscaras de huevos entre los dos cuencos.

Los cuencos mágicos arameos pertenecen al campo de las prácticas mágicas cotidianas realizadas por personas comunes. Se inscribe en una tradición de magia blanca que perseguía fines benéficos y que contrasta con otros hallazgos de la antigüedad, como los encontrados en la fuente romana de Anna Perenna, que apuntan a actividades de maldición y magia agresiva. El uso de los cuencos mágicos como protección desapareció de manera abrupta, quizás con relación a la difusión del islam, aunque la cultural islámica también recurrió a una práctica similar que utilizaba cuencos de metal.

Referencias

Bhayro, S. et al. 2018. Aramaic Magic Bowls in the Vorderasiatisches Museum in Berlin Descriptive List and Edition of Selected Texts. Magical and Religious Literature of Late Antiquity, Volume 7. Leiden: Brill

Isbell, C. D. 1978. The Story of the Aramaic Magical Incantation Bowls. The Biblical Archaeologist, 41(1): 5-16. DOI: https://doi.org/10.2307/3209471

Shaked, S. et al. 2013. Aramaic Bowl Spells. Jewish Aramaic Bowls, Volume One. Magical and Religious Literature of Late Antiquity, Volume 1. Leiden: Brill.

Erica Couto

Erica Couto

Historiadora y aprendiz de batería. Literatura y cine de terror las 24 horas. Las ruinas me hacen feliz

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