¿Qué fue Tartessos? (La misteriosa civilización de origen desconocido)

La relación entre Tartessos y los fenicios puede ser más estrecha de lo que se pensaba.

 

Nos enfrentamos a uno de los grandes misterios de la Antigüedad. Definir Tartessos no es tarea fácil actualmente. Tampoco ayudan las muchas teorías y elucubraciones sin base científica que alimentan la imaginación de aquellos que cubren el asunto con un velo de enigma más tupido de lo necesario. Por desgracia, estas explicaciones fantásticas y noticias sensacionalistas suelen llegar más lejos que las publicaciones rigurosas, mellando el conocimiento popular acerca de Tartessos. Para combatir esta situación solo se nos ocurre una solución: la divulgación histórica de calidad. Es lo que vamos a procurar aquí para dejar claro qué pasa con Tartessos.

¿Dónde estaba Tartessos?

Vamos a empezar por la respuesta que parece tener más consenso entre los investigadores. Sea lo que sea Tartessos, lo ubicamos en el suroeste de la península ibérica. Su núcleo se extendería por las actuales provincias de Huelva, Cádiz y Sevilla. Pero no lo pienses como un territorio amurallado con Tartessos dentro y lo de fuera es otra cosa. No. La situación es más compleja y todavía estamos por descubrir hasta dónde llegó su área de influencia.

¿Qué fue Tartessos?

Llegamos a lo difícil. Si te paras a leer toda la literatura que hay acerca de Tartessos (recomendamos un buen sillón y reservar mogollón de horas), verás que Tartessos fue una civilización, una cultura, un país, una ciudad, un río, un golfo, un mito, una leyenda...

¿Y por qué hay tanto lío para definirlo? Por lo mismo que genera todos los debates históricos: las distintas interpretaciones de las fuentes. Solo que, en este caso, hay demasiadas interpretaciones que han ido cambiando a lo largo de los años y a ellas se han unido magufadas propias de programas que trabajan lo enigmático sin distinguir la ficción de la realidad. Y claro, acabamos buscando la Atlántida en el Parque Nacional de Doñana.

El problema con las fuentes que mencionan Tartessos

Las primeras menciones de Tartessos son del siglo VII a. C. Desde entonces, cada autor le ha dado un tratamiento con distintos matices al término. Eso sí, como decimos, todas las fuentes antiguas hablan de Tartessos como algo situado más allá de las columnas de Hércules, es decir, el estrecho de Gibraltar. Heródoto, en el siglo V a. C., habló de Tartessos y Rufo Festo Avieno, en el siglo IV d. C., describió en su “Ora Marítima” las costas europeas y su historia, combinando materiales literarios con el saber de la época, en la que difícilmente podía constatar evidencias acerca de lo ocurrido un milenio antes de que él naciera.

Por tanto, si atendemos a la tradición literaria antigua, se podría definir Tartessos así:

“En los escritores griegos y romanos existió la idea de que en el suroeste de la península ibérica,
al oeste del estrecho de Gibraltar, en un momento que hoy dataríamos entre
los siglos VIII y V a. C. existió algo, una entidad política, una ciudad,
un río, una región, un pueblo –no hay coincidencia-, que respondería al nombre
de Tartessos, que algunos griegos visitaron y conocieron y con la que
se sabía que los fenicios habían tenido estrecha relación”

Son palabras de Manuel Álvarez Martí-Aguilar extraídas del libro “La Antigüedad y sus mitos: narrativas históricas irreverentes”, donde se incluye un resumen magnífico para entender la problemática de Tartessos.

La invención de Adolf Schulten

Toda la tradición literaria ha servido para construir imágenes idealizadas. ¿A quién no le va a gustar un pasado grandilocuente que ponga a tu nación en un puesto destacado? Pero se necesitan evidencias que lo confirmen y la historia suele ser más vulgar de lo que se tiende a pensar la mayoría de las veces.

Una excepción fue el caso de Heinrich Schliemann, un alemán aficionado a la arqueología con mucha pasta en el bolsillo. Tomó la Ilíada y la Odisea y en 1871 encontró Troya siguiendo los textos clásicos. Locura y genialidad a partes iguales.

Adolf Schulten quiso emular a su compatriota. Él cogió la obra de Avieno y se fue a buscar Tartessos. No encontró nada relevante. Pero ello no le impidió escribir una obra que, para no ser muy duros, solo diremos que debería venderse como una novela en la actualidad. En cambio, el libro se publicó en España en 1924, dos años después del hallazgo de la tumba de Tutankamón, por lo que la fiebre por la arqueología y los misterios del pasado estaba en plena ebullición.

Arqueología de verdad

Las invenciones sin fundamento se fueron relevando por teorías más sesudas gracias a hallazgos arqueológicos como el famoso tesoro de El Carambolo. La arqueología se impuso a los textos literarios y, en base a ella, a comienzos de los ochenta del siglo XX surgió otra definición de Tartessos:

“Cultura indígena del Bronce Final que, tras la llegada de los fenicios, experimentó un proceso
de orientalización y que era identificable arqueológicamente a través
de unos determinados tipos de cerámica característicos”.

 

Bronce Carriazo Tartessos
Bronce Carriazo Tartessos

Rompiendo el mito de Tartessos

La nueva generación de investigadores puso en duda esta definición. Primero dejaron de interesarse por definir el concepto “Tartessos” y se centraron en explicar el proceso histórico en cuanto a economía, sociedad, política y religión. Este enfoque ha traído nuevas revisiones y reinterpretaciones de las que, actualmente, las mayores novedades hacen referencia a los fenicios.

Este pueblo de oriente fue el artífice del cambio sistemático que vivió el suroeste de la península ibérica. Al punto de que hay investigadores que rechazan el carácter autóctono de Tartessos y lo que antes se entendía por aculturación entre fenicios e indígenas, hoy es directamente fenicio.

Conclusión

Digamos que los nuevos enfoques defienden que lo tartésico no es solo indígena, sino también fenicio y no por influencia únicamente, sino por asentamiento directos de población fenicia en suelo ibérico. Sin lo fenicio no existe Tartessos.

El debate sigue abierto y, por suerte, la arqueología siempre está dispuesta a traernos sorpresas en forma de hallazgos que puedan esclarecer el asunto. Quién sabe cuántas definiciones más de Tartessos están por venir. Estaremos pendientes para actualizarnos.

Referencias:

Cruz Cardete, M. et al. 2010. La Antigüedad y sus mitos. Siglo XXI.

Rodríguez, A. y Fernández, A. 2007. Tartessos desvelado. La colonización fenicia del suroeste peninsular y el origen y ocaso de Tartessos. Almuzara.

 

 

Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

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