¿Qué es la angelología?

El sexo de los ángeles, su interacción con los humanos o su capacidad para hacer el mal: la angelología ha tratado estas y otras cuestiones espinosas.

Los ángeles están por todas partes. No solo los encontramos en el arte religioso, en la arquitectura funeraria y en los diseños de cultura pop, sino que han incluso permeado el lenguaje con el que nos expresamos cada día. Decimos de una persona buena y amable que es un ángel, mientras que un niño rechoncho y rosado se alaba como un querubín, por ejemplo, pero ¿existe una materia que se ocupe de investigar a los ángeles? La angelología tiene la respuesta.

¿Qué es un ángel?

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El ángel de la guardia según Pietro de Cortona. Imagen: Wikicommons

Durante siglos, el estudio de los ángeles ocupó una parte fundamental de la disciplina teológica. A este estudio de las figuras angélicas se lo denominó angelología. En la Edad Media, la angelología cristiana se convirtió en una materia tan importante que incluso llegó a formar parte del currículum de estudios teológicos en universidades como la de Sorbona en París.

La angelología, sin embargo, no fue patrimonio exclusivo de la religión cristiana. El judaísmo y el islam, las otras dos grandes religiones monoteístas fundamentadas sobre la interpretación de textos sagrados (denominadas religiones del libro), desarrollaron ampliamente esta disciplina.

Los ángeles se definen como criaturas celestiales creadas por Dios. En la Biblia, a menudo se aparecen a los humanos para anunciarles mensajes divinos y proporcionarles guía y consejo. El término ángel, de hecho, deriva del griego αγγελōς “mensajero”. 

Muchos pasajes bíblicos del Antiguo y del Nuevo Testamento narran la interacción entre lo celestial y lo humano. Una de las referencias más antiguas en la Biblia hebrea describe el encuentro de Abraham con tres ángeles, que aparecen representados como meros seres humanos, sin los elementos distintivos como las alas y los halos que suelen asociarse a estos seres. Otras referencias enfatizan su pertenencia al ejército de Dios. La imagen de ángeles armados al servicio de la divinidad data de los tiempos de la formación del reino de Israel.

La jerarquía de los ángeles en la Biblia y otros temas de la angelología

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Los nueve tipos de ángeles. Imagen: Wikicommons

La teología se encarga de proponer interpretaciones homogéneas de lo creado, sin figuras, en las que todo tenga una explicación acorde con las enseñanzas de la iglesia. En ese intento de crear lecturas coherentes de la obra divina, los ángeles tuvieron un notable protagonismo.

Aparte de la debatida cuestión sobre el sexo de los ángeles, otro de los temas de interés que concentró los esfuerzos de los teólogos concernía las jerarquías angélicas. No todos los ángeles detentaban las mismas funciones ni poseían las mismas responsabilidades, sino que, por el contrario, formaban parte de una organización dividida en rangos. La jerarquización de los poderes celestiales mostraba y justificaba la utilidad de las estructuras de poder, la subordinación y la división en categorías dependientes.

En el siglo V d.C., el teólogo Pseudo Dionisio Areopagita propuso una división de los ángeles en tres grandes jerarquías que, a su vez, comprendían tres grupos cada una. La primera jerarquía, que ocupaba el escalafón más alto, estaba compuesta por los serafines, los querubines y los tronos. Cada grupo desempeñaba una función bien establecida: los serafines, con sus seis alas, adoraban a Dios permanentemente; los serafines guardaban el Edén portando espadas encendidas, mientras que los tronos sujetaban el trono de Dios

Las dominaciones, las virtudes y las potestades pertenecían a la segunda jerarquía angélica. Realizaban su misión en la esfera humana, velaban por los confines que separan el mundo físico del mundo espiritual y luchaban contra la adversidad. En la tercera jerarquía participaban los principados, los arcángeles (responsables de realizar misiones relevantes en nombre de dios) y los ángeles (alabar a Dios).

Otro de las cuestiones por las que se preocupaba la angelología atañía las formas de interacción entre los seres humanos y los ángeles a lo largo de la historia. De todas las criaturas creadas por Dios, los ángeles y los seres humanos se encontraban muy cercanos los unos de los otros. También se alimentaron debates sobre la participación de los ángeles en la creación divina, su poder para crear o no nuevas realidades en el universo o su responsabilidad en el movimiento de las esferas (el movimiento de los planetas y las estrellas en la bóveda del cielo).

También se exploraron aspectos como el lugar en el que Dios creó a los ángeles, si Dios fue responsable de la creación de los ángeles caídos, o si las criaturas angélicas envejecían o no, ya que todo lo creado estaba condenado a morir en su aspecto material, pero no en su parte espiritual.

Las reflexiones sobre la naturaleza de los ángeles también se introdujeron en las formulaciones heréticas medievales. El catarismo, por ejemplo, atribuía a Satán, el ángel caído, el origen de la creación del mundo material, mientras que atribuía a los seres humanos la identidad de ángeles atrapados en un cuerpo que buscaban ser liberados del peso de la existencia física.

Referencias

Jones, D. A. 2011. Angels. A Very Short Introduction. Oxford: Oxford University Press.

Keck, D. 1998. Angels and Angelology in the Middle Ages. Oxford: Oxford University Press.

Rees, V. 2012. From Gabriel to Lucifer. A Cultural History of Angels. Londres: Bloomsbury.

Erica Couto

Erica Couto

Historiadora y aprendiz de batería. Literatura y cine de terror las 24 horas. Las ruinas me hacen feliz

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