Obsidiana, la piedra de los dioses en las culturas mesoamericanas

Para los mexicas la obsidiana fue un importante recurso económico y simbólico.

La obsidiana, un recurso natural

La obsidiana es una piedra volcánica de un negro profundo y brillante. Cuando se rompe, lo hace limpiamente, creando láminas o fragmentos muy afilados. Los aztecas o mexicas la utilizaban tanto en la vida cotidiana como en sus rituales y operaciones religiosas. La denominaban itztli y creían que se formaba cuando los rayos golpeaban la tierra: era la síntesis de lo celestial y lo terrestre.

Esta piedra volcánica que abunda en las regiones mesoamericanas tenía un valor simbólico esencial en la cultura mexica. La obsidiana era un material común en un territorio montañoso en el que dormían los volcanes. Para los aztecas, volcanes y montañas poseían un carácter sagrado: influían en la meteorología, incentivaban la fertilidad, y en ellos moraban los antepasados y numerosos espíritus. Por este motivo, los templos solían construirse en las cumbres y zonas altas.

Puesto que los aztecas carecían de metales, la obsidiana se utilizó para fabricar cuchillos y otros utensilios comunes. Con la piedra negra se elaboraban instrumentos domésticos como punzones y buriles, que también se usaban en las industrias de la carpintería y el trabajo de la piedra. Las cuchillas de obsidiana se empleaban cotidianamente para afeitarse, por ejemplo. Ornamentos, piezas escultóricas y representaciones de artes decorativas se esculpían en la piedra.  Las espadas macuahuitl que llevaban los miembros de la jerarquía militar se construían mediante la aplicación de fragmentos cortantes de obsidiana a lo largo de una hoja de madera.

La obsidiana también se usó en la fabricación de discos pulidos que se usaban como espejos. Reducida a polvo, se empleó como medicina. Se decía que ayudaba a recuperar la vista si se aplicaba sobre los ojos enfermos de leucoma o catarata, mientras que las cuchillas de obsidiana servían para practicar sangrías. Este uso ubicuo de la obsidiana causó una intensa explotación de las minas ricas de piedra, especialmente en regiones del área central del país como la Sierra de Las Navajas. Fue una materia prima de gran importancia en los intercambios comerciales de la región y en el establecimiento de lazos socioeconómicos entre las comunidades mesoamericanas.

El significado simbólico de la obsidiana en el culto religioso

Codex Magliabechiano
Imagen: Wikicommons

Las comunidades aztecas atribuían la creación del universo a los dioses, en cuyo honor realizaban sacrificios periódicos que no solo recordaban los mitos fundacionales de la sociedad, sino que también contribuían a mantener el equilibrio del cosmos. Los sacrificios, por tanto, permitían alimentar a los dioses y aseguraban el orden del universo.

El cuchillo técpatl se utilizaba durante los sacrificios humanos para matar a la víctima y arrancarle el corazón. Era un arma de doble filo fabricada en sílex o en obsidiana y, según la mitología mexica, de los fragmentos del técpatl primigenio surgieron los 600 dioses de la tierra. Existió un culto a la figura del cuchillo deificado en Ytztepexic, ciudad que se fundó junto a un yacimiento de obsidiana. Según dejó escrito el monje dominico Diego Durán, las puntas de obsidiana también se utilizaban para castigar a transgresores. Durán menciona que un gobernante mexica castigó a varios sacerdotes encerrándolos en jaulas cuyo suelo había previamente cubierto con trozos de afilada obsidiana.

En el más allá azteca, tres de los nueve niveles en los que se divide el mundo de los muertos se relacionan con la obsidiana. Existe una montaña de obsidiana, cortante como el filo de una espada, que los difuntos deben atravesar; hay un lugar en el que soplan vientos cortantes como la obsidiana y un tercer espacio caracterizado por denominarse el lugar de obsidiana de los muertos.

La obsidiana, además, es la piedra del dios Tezcatlipoca, el señor del espejo humeante, dominador del destino y creador del sacrificio humano. Según la mitología azteca, este dios observaba el mundo reflejado sobre la superficie bruñida de su espejo y, citando de nuevo al cronista Durán, la imagen del dios que se guardaba en el templo estaba hecha de una piedra negrísima y brillante. Divinidad de la noche y de los jaguares, Tezcatlipoca fomentaba los enfrentamientos y las guerras. Para apaciguarlo, los mexicas celebraban periódicamente rituales en su honor.

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Erica Couto

Erica Couto

Historiadora y aprendiz de batería. Literatura y cine de terror las 24 horas. Las ruinas me hacen feliz

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