Monedas romanas dan pistas sobre una antigua crisis financiera

Cicerón escribió en el 44 a. C. sobre estas monedas que ‘se revolvían’ y que nadie sabía lo que valían. Lo que sucedió fue que en cinco años los denarios pasaron de estar hechos de plata pura a contener un 90 % y hasta un 86 % de este metal precioso. Los investigadores apuntan que el cambio es indicativo de una importante crisis monetaria en Roma.

En el año 44 antes de Cristo, el filósofo y estadista romano Marco Tulio Cicerón escribió acerca de unas monedas con valor fluctuante en su ensayo sobre el liderazgo moral. Siglos después, el pequeño apunte que Cicerón hizo en su escrito alimentó un antiguo debate histórico, al que acaban de dar respuesta hoy las propias monedas.

"Los historiadores han debatido durante mucho tiempo a qué se refería el estadista y erudito cuando escribió que ‘la moneda se revolvía, de modo que nadie podía saber lo que tenía’ y creemos que ahora hemos resuelto este rompecabezas", afirma el arqueólogo de la Universidad de Warwick Kevin Butcher.

Denarios
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En el año 91 a.C., el estado romano se encontraba al borde de la bancarrota. Parte del motivo era la guerra social existente contra sus aliados italianos, que querían la ciudadanía junto con el poder de votar en las elecciones romanas. En el 89 a.C., Roma estaba sumida en una crisis de deuda. El escrito de Cicerón sugiere que además la población estaba perdiendo la confianza en su moneda, el denario.

"Cicerón relató cómo los tribunos romanos se dirigieron al colegio de prebostes para resolver la crisis, antes de que Gratidiano se atribuyera el mérito del esfuerzo colectivo", explica Butcher. Marco Mario Gratidiano fue un pretor y partidario de la facción de los populares liderada por su tío Cayo Mario durante las últimas guerras civiles de los años 80 a.C.

El experto continúa. "Una teoría es que Gratidiano fijó el tipo de cambio entre el denario de plata y el as de bronce (cuyo peso se había reducido recientemente). Otra es que publicó un método para detectar los denarios falsos, y así restauró la fe en la moneda". "Desgraciadamente, la elección de las palabras de Cicerón es demasiado oscura para que los historiadores puedan determinar con exactitud lo que ocurría. Su propósito al escribir sobre ello no era iluminar la historia monetaria; sólo utilizaba el incidente como ilustración de un magistrado romano que se comportaba mal al atribuirse el trabajo de otros”, explica Butcher.

Como parte del proyecto Roma y las monedas del Mediterráneo 200 a.C. - 64 d.C. todavía en curso, Butcher y el resto de investigadores analizaron la composición de las monedas acuñadas durante esos años. Utilizaron técnicas de muestreo mínimamente invasivas para evitar dañar las valiosas reliquias de plata, con cabezas de dioses y líderes romanos, que se introdujeron por primera vez como moneda en el año 211 a.C.

Los investigadores descubrieron que antes del año 90 a.C. el denario estaba compuesto de plata pura, pero que se redujo un 10 % solo cinco años después. "El denario cayó primero por debajo del 95 por ciento de pureza, y luego volvió a caer al 90 por ciento, con algunas monedas de hasta el 86 por ciento, lo que sugiere una grave crisis monetaria", concluye el arqueólogo de la Universidad de Liverpool que también forma parte del proyecto, Matthew Ponting.

La degradación de la moneda coincide con otros indicios de dificultades financieras, como el hecho de que el Estado tomara la rara medida de vender tierras públicas para comprar grano en el año 89 a.C.

En el 90 a.C. también se produjo un aumento masivo de la producción de monedas, con 2372 troqueles, que son los moldes con los que se fabrican las monedas, frente a los 677 del año anterior y los 841 del siguiente. Todo ello se debió probablemente a las dificultades de Roma para financiar la Guerra Social, también conocida como Guerra de los Aliados.

En años posteriores, los romanos volvieron a degradar su moneda durante la guerra civil entre Pompeyo y Julio César, cuando Roma se dedicó en cuerpo y alma a realizar nuevas conquistas y en gravar a los ciudadanos para asegurar su estabilidad financiera. Pero esta degradación no tuvo el mismo alcance que las monedas acuñadas en el 87 a.C.

"Este podría ser el significado de las palabras de Cicerón: que el valor de la moneda se "revolvía" porque nadie podía estar seguro de si los denarios que tenían eran puros o no", dice Butcher. "Es aún más digno de mención el hecho de que, alrededor de la época en que Gratidiano publicó su edicto, el estándar de finura se elevó bruscamente, invirtiendo el envilecimiento y restaurando el denario como moneda de alta calidad”, concluye el experto.

El proyecto "Roma y las monedas del Mediterráneo 200 a.C. - 64 d.C." es un proyecto de cinco años de duración financiado por el Consejo Europeo de Investigación y acogido por el Departamento de Clásicos e Historia Antigua de la Universidad de Warwick. En el proyecto colaboran el profesor Kevin Butcher de la Universidad de Warwick (Reino Unido), el Dr. Matthew Ponting de la Universidad de Liverpool (Reino Unido) y el Dr. Adrian Hillier de ISIS Neutron and Muon Facility, STFC Rutherford Appleton Laboratory (Reino Unido).

Mar Aguilar

Mar Aguilar

Aprendiendo cada día un poco más. Puedes escribirme a maguilar@zinetmedia.es

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