Mitología egipcia: Anubis, el dios de los muertos

Creador de la momificación y señor de los cementerios, el dios perro Anubis velaba por los difuntos en el antiguo Egipto.

Anubis, el dios con cabeza de chacal, ocupa una posición central en la religión del Egipto antiguo y también en el imaginario contemporáneo. Patrón de los cementerios y de las técnicas de embalsamamiento, fue el principal dios de los muertos entre los años 3100 y el 1600 a.C., aproximadamente. Aunque su importancia se mantuvo a lo largo de la antigüedad faraónica, a partir de mediados del segundo milenio, Osiris lo sustituyó como la divinidad que reinaba en el más allá.

El nombre Anubis se corresponde con la versión griega del nombre egipcio original ı͗npw. Su figura se corresponde con el perro del desierto. Se considera que los egipcios adoptaron al perro como dios de la momificación al observar cómo durante el período predinástico (que antecede al 3100 a.C.) los canes desenterraban y se alimentaban de los cadáveres inhumados en el suelo. El color negro que se le atribuye a su pelaje podría estar relacionado con la tonalidad que adopta el cadáver a medida que se momifica o como consecuencia de la putrefacción. En la cultura egipcia, el negro también se asocia con el limo del Nilo que se deposita tras la crecida y que asegura la fertilidad de los campos. Enfatiza, por tanto, la dimensión metafísica de la momificación como el proceso que asegura la vida tras la muerte.

Anubis se presenta como el señor que vela sobre los cementerios y las tumbas. Las necrópolis solían posicionarse en el margen occidental del Nilo, pues el oeste, el punto cardinal por el que se pone el sol, es el lugar en el que posiciona el reino de los muertos y un punto de acceso al mundo subterráneo.

Máscara Anubis
Máscara de Anubis de terracota. Imagen: Wikicommons

Entre los epítetos del dios también se incluye “el que está en el lugar del embalsamamiento”. De hecho, en el mito de Isis y Osiris, a Anubis se le atribuye la invención de la momificación. Cuando el malvado Set descuartiza el cadáver de Osiris y dispersa los fragmentos de su cuerpo en el desierto, Isis y Neftis los reúnen y piden a Anubis que les devuelva la vida. El dios perro lo hace a través de la momificación, que se utilizará también para tratar a los soberanos y altos dignatarios. Anubis vela el cadáver del faraón e impide que la putrefacción lo corrompa. En la religiosidad egipcia, es el dios quien se encarga de eviscerar al difunto, de tratar y deponer las vísceras en el interior de los vasos canopos, de ungir la carne con ungüentos y aceites, y de envolverlo con vendas de lino.

Desde el punto de vista artístico, a Anubis se lo representa en los frescos tumbales tratando el cuerpo del difunto con natrón, resinas y otras sustancias. Por lo general, suele aparecer en su versión antropomorfizada, con cuerpo humano y cabeza de perro. En otros casos, sin embargo, aparece bajo la figura de un perro. Este es el caso, por ejemplo, de la estatua procedente de la tumba de Tutankamón en la que Anubis, bajo la forma de un cánido, aparece tendido sobre un pedestal o reproducción de una capilla decorado con pan de oro y signos de protección. Imágenes del dios han sobrevivido en la forma de estatuas de cerámica, fayenza, metal, piedra o madera.

Pesa corazón
Anubis se encargaba de pesar el corazón del difunto. Imagen: Wikicommons

Los sacerdotes podían llevar máscaras que reproducían los rasgos del dios canino. Fabricadas en cartonaje, se hipotetiza que los sacerdotes las habrían llevado durante los rituales de momificación o en los funerales, especialmente en la ceremonia de la apertura de la boca, que tenía como función devolverle la capacidad de ver, oír, oler y hablar al difunto en el más allá.

Según el Libro de los Muertos, durante la ceremonia fúnebre era necesario colocar un ladrillo protector con la representación de Anubis en la pared occidental de la tumba. Con él, se evitaba que fuerzas malignas pudieran amenazar al difunto tanto en su viaje al inframundo como en los momentos en los que ascendía para participar de las ofrendas de comida y bebida que le servían los vivos.

Anubis era la divinidad que acompañaba al muerto en el juicio al que se le sometía en el más allá. El dios perro se aseguraba de que la balanza usada para pesar el corazón del muerto funcionara correctamente. Para poder ser aceptado en el reino de los muertos, el corazón debía ser más ligero que la pluma que simboliza a Ma’at, diosa de la justicia y la verdad. Solo una vida de virtud y piedad permitían la entrada en el mundo fúnebre.

Referencias

Bontempo, S. 2015. Anubis y Upuaut, dioses caninos que se complementan en sus funciones funerarias. Eikón Imago, 7: 87-112.

Hart, G. 2005. The Routledge Dictionary of Egyptian Gods and Goddesses. Londres: Routledge.

Reyes, V. 2018. Anubis, el dios funerario: revisión de su papel desde Egipto hasta el mundo greco-romano. Antesteria: debates de Historia Antigua, 7: 77-90.

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Erica Couto

Erica Couto

Historiadora y aprendiz de batería. Literatura y cine de terror las 24 horas. Las ruinas me hacen feliz

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