Las verdades de la Navidad

Los autores de los Evangelios, escritos décadas después de la muerte de Jesús, mezclan en sus escritos hechos históricos, mitos, tradiciones y símbolos judíos

Navidad
Imagen: Wikimedia Commons

Alrededor de 2 000 millones de personas celebran cada año el nacimiento de Jesús de Nazaret en la Palestina ocupada por los romanos hace dos milenios. Según los Evangelios de Mateo y Lucas, escritos entre 70 y 90 años después de los hechos y que presentan algunas diferencias o contradicciones entre ambos, nació de madre virgen, se salvó de ser asesinado y fue adorado por peregrinos de lejanas tierras guiados por una estrella. Estos hechos se reflejan en nuestro calendario, que celebra el nacimiento del bebé (25 de diciembre), la matanza de los inocentes (28 de diciembre), la circuncisión del niño (1 de enero) y la visita de los Reyes Magos (6 de enero).

La historia de la Navidad persigue engrandecer los orígenes de Jesús de Nazaret. Para resaltar el nacimiento del hijo de un carpintero, le presentan como concebido virginalmente, al igual que a otros grandes personajes (Alejandro Magno, Augusto y Platón). Y la elección de la aldea de Belén tampoco es casual, ya que busca vincular a Jesús con la profecía de Miqueas (5, 1-3): “Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres, no, la menor entre los principales clanes de Judá, porque de ti saldrá un caudillo que apacentará a mi pueblo Israel”. Este es uno de los motivos por los que Mateo defiende que Jesús nació en Belén mientras que otros documentos y pruebas apuntan a que lo hizo en Nazaret, hogar de sus padres y por la que fue conocido durante el resto de su vida como Jesús de Nazaret o 'nazareno'.

La historia de los Reyes Magos, que solo cuenta Mateo, pretende universalizar al Mesías con extranjeros entre sus primeros adoradores. Jesús trasciende así el universo judío. La entrega de presentes entronca con la tradición judía de hacer regalos a los niños después de la circuncisión. Y con la celebración de la Navidad el 25 de diciembre, decidida en el año 350 de nuestra era por el papa Julio I, la Iglesia católica se apropia de la festividad pagana romana del “nacimiento del sol invicto”, Mithras, el alargamiento del día frente a la noche invernal, la victoria de la luz –Jesús– sobre las tinieblas.

Agitar y servir

La estrella que guía a los magos responde a la costumbre de incluir un fenómeno astronómico en el nacimiento o muerte de todo personaje importante (Julio César). Por tanto, no hay que forzar una explicación a la estrella de Belén, como han hecho algunos astrónomos desde tiempos de Kepler, quien la relacionó con una triple conjunción de Júpiter y Saturno. El único problema es que esta triple conjunción ocurrió en el año 5 a.C., lo que confirmaría que el cálculo de la fecha de nacimiento de Jesús es erróneo. También se ha llegado a comparar con el cometa Halley pero este fue visible en el año 12 a.C.

En su mezcla de hechos históricos, mitos, tradiciones y símbolos judíos, Mateo presenta a Herodes como un inútil incapaz de localizar a Jesús, que tiene que ordenar una matanza infantil –de la que no hay constancia– como hizo el faraón en tiempos de Moisés, con el propósito de presentar a Jesús como el nuevo Moisés, el nuevo Israel, objetivo final de todo el relato.

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