La tierra que escondía una ciudad romana

Se descubrió la ciudad romana de Caraca en perfecto estado de conservación enterrada en Driebes, Guadalajara.

Tesorillos de Driebes

Un grupo de arqueólogos descubrió la ciudad en la primavera de 2017.

Se encontraba enterrada en tierras de cultivo a unos 70 centímetros, gracias a un proyecto de trabajo que comenzó unos meses antes y que contaba con herramientas como un georradar.

Gracias a la utilización de tecnología como el georradar pudieron concluir que bajo la tierra se hallaba una ciudad con sus calles, el foro, termas, viviendas y templos.

En concreto, se baraja que bajo las ruinas de la ermita ubicada en el cerro de la Virgen de la Muela, donde se iniciaron las prospecciones, hay un templo que formaría parte de una ciudad romana de importantes dimensiones, que se cree es de origen carpetano de entre los siglos IV a.C. y II.

De la ciudad de Caraca se tenía constancia pero de la que se desconocía su ubicación. Durante siglos se llegó a ubicar en el emplazamiento de Guadalajara, más tarde en Taracena, posteriormente en Marchamalo y otros incluso han identificado con Carabaña.

Driebes ya era bien conocido por los visitantes del Museo Arqueológico Nacional y por los amantes de la Historia, ya que en sus vitrinas ocupan lugar de honor las piezas de orfebrería allí encontradas en los años cuarenta del siglo XX, durante las obras del canal de Estremera.

Entonces y hoy, el célebre "Tesorillo de Driebes" se ha definido como un lote de joyas celtibéricas, presumiblemente agrupadas en el siglo I a.C. para una inminente fundición que nunca se produjo o como ajuar escondido para evitar su pérdida, un gran conjunto de piezas realizado en el siglo III antes de Cristo.

Junto a ese mismo lugar del hallazgo se sabe de dos necrópolis visigodas, indicios de otra celtibérica, atisbos de una villa romana.

Hay restos de construcciones pendientes de identificar y datar, después de cartografiar con georradar una de las doce hectáreas que se estima tiene de superficie el yacimiento.

Otras ciudades romanas desenterradas

En la población alicantina de Villajoyosa se halló la antigua ciudad romana de Allon en 2007, cuando comenzaron las obras de construcción de un hotel que pusto al descubierto los restos arqueológicos.

Un yacimiento que se ha conservado razonablemente bien es el de Cáparra (Cáceres) una ciudad que explica la vida cotidiana en la Lusitania del Imperio Romano.

Enterrados entre olivares y encinas los restos de las casas, de las tiendas, las calles, los pequeños templos y el salón de reuniones del Ayuntamiento (la Curia), las termas y el gimnasio (palestra), las canalizaciones de agua, el anfiteatro, en fin, todo un relato, ahora al aire libre, de cómo se desenvolvían aquellos caparenses un día cualquiera. Incluidos los pasos de peatones. Lo que más impresiona de esta mediana ciudad de provincias es el gran arco tetrapilo, una construcción de cuatro arcos unidos y enfrentados dos a dos que sostienen una bóveda de arista bajo la cual se cruzaban las dos principales vías de paso de la ciudad, el Kardo y el Decumano. No se conserva en España otra obra de estas características.

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