La genética conserva evidencias de la resistencia al dominio inca

El ADN de una población peruana indica que sus antepasados no fueron desarraigados en masa por la expansión de este Imperio.

La genética conserva evidencias de la resistencia al dominio inca

A finales del siglo XV, la región de Chachapoyas fue invadida por el Imperio Inca. Lo que sucedió con la población peruana ha sido siempre incierto, pues tan solo se ha conocido su historia por las narraciones de los incas y por los escritos posteriores a la conquista española.

Estos relatos afirmaban que a población nativa fue reasentada a la fuerza por los incas fuera de Chachapoyas y dispersa por el resto del Imperio. Sin embargo, un grupo de investigadores ha utilizado la genética para averiguar qué pasó realmente.

Los resultados han revelado que, a pesar de la conquista de los incas, la población peruana de Chachapoyas ha permanecido genéticamente distinta, y no ha sido absorbida en su totalidad. La diversidad de ADN en sus descendientes es un hecho.

El estudio surge de una colaboración entre institutos de investigación en Perú y Alemania. La atención se centra en una región clave en la transición entre los Andes y la Amazonia en el norte de Perú.

Para castigar y asegurar el control sobre las zonas rebeldes, se cree que los incas reubicaron a millones de personas por los cuatro territorios de su imperio, el Tahuantinsuyo.

Según los informes, los incas encontraron una feroz resistencia en esta zona, los "Guerreros de las Nubes", pertenecientes a la cultura de Chachapoyas. Esto ha provocado que se convierta en un escenario ideal para comprobar mediante el ADN la verosimilitud de las historias incas.

La genética de los Chachapoyas ha sobrevivido casi 500 años tras la conquista de los incas

"Todavía hay un fuerte componente nativo americano sobreviviente, a pesar de toda la mezcla con genes europeos desde la conquista española. El componente nativo aquí es bastante diferente de la red genética principal en las tierras altas del centro y sur de Perú. En este lugar se originó el Imperio Inca y sus sucesores, sus conquistas, redes de carreteras y construcción de imperios, terminaron por homogeneizar la composición genética de la zona", asegura la genetista y una de las autoras principales del estudio, Chiara Barbieri.

Barberi explica además, que la gente de Chachapoyas permaneció relativamente aislada. "Parece que algún legado genético de los Chachapoyas resistió los impactos de los incas, hasta el día de hoy", añade.

Los contrincantes: la conquista y el paso del tiempo

Ahora el foco de atención se centra en las investigaciones lingüísticas y recuperar el idioma indígena de Chachapoyas.

Jairo Valqui, coautor, lingüista y de origen Chachapoyano, agrega que "cuando llegaron el quechua y el español, las lenguas locales chachapoyas se extinguieron. Recuperar algo de ellas es un verdadero enigma y un desafío para los lingüistas. Dejaron muy pocas huellas, pero hay algunas combinaciones características de sonidos que aún sobreviven. Un ejemplo son los apellidos de las personas y los nombres de lugares locales. "

Han transcurrido casi 500 años desde el inicio de la conquista del Imperio Inca y las probabilidades para encontrar datos fiables parecían muy remotas. No obstante, la cultura de la región de Chachapoyas dejó una herencia de restos arqueológicos tan extensa que, según indican los investigadores, hay buenas perspectivas para recuperar ADN antiguo y seguir encajando todas las piezas de esta historia.

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