Harpías, los monstruos mitológicos de la Grecia antigua

Mitad mujer y mitad pájaro, las harpías aterrorizaron a los griegos de la antigüedad con su voracidad y violencia.

En el lenguaje cotidiano, con el término harpía se alude a una mujer pérfida y con malas intenciones. En la Grecia antigua, sin embargo, la harpía era una criatura mitológica, mitad mujer y mitad pájaro, unas veces descrita como poseedora de bello rostro y otras como un ser repelente.

¿Cómo se describe la harpía en los textos?

Harpía medieval
Harpía en una iluminación medieval. Imagen: Wikicommons

Las harpías mostraban rasgos propios de las aves de rapiña y estaban dotadas de garras afiladas, siempre prontas a atacar. En los poemas homéricos, estos seres monstruosos encarnan los vientos destructores, una potencia natural dañina e incontrolable. Homero menciona a una harpía por su nombre propio: se trata de Podarga, esposa de Zéfiro, el viento de poniente, y madre de los caballos Janto y Balio que el héroe Aquiles cabalgó.  

Hesíodo, en la Teogonía, se refiere a ellas como las hijas de Taumas y Electra. Afirma que poseían hermosos cabellos y que volaban raudas, contendiéndose los cielos con los mismos vientos. Para el poeta griego, por tanto, fusionan lo bello con lo salvaje.

Otros escritores de la antigüedad, sin embargo, no fueron tan benévolos con estas figuras mitológicas. En la tragedia Las Euménides, por ejemplo, Esquilo las representa como seres monstruosos, oscuros y repugnantes, de aliento fétido y apariencia inapropiada.

Se las muestra como los buitres hambrientos que vuelan en círculo sobre los animales moribundos. La etimología de harpía, de hecho, se relaciona con los conceptos del robo y la abducción. De nuevo en la Odisea, Homero menciona que portan a los malhechores y asesinos frente a las erinias, divinidades de la venganza y, por ello, las harpías también ejercen de instrumento de la justicia divina.

En el Catálogo de mujeres, se dice que las mujeres-pájaro son las responsables de llevar a cabo la venganza de Zeus sobre el rey tracio Fineo. Cada vez que Fineo intenta comer, las harpías Aelo y Ocípete le arrebatan los alimentos o los ensucian deliberadamente para que el desdichado monarca no pueda nutrirse.

Los argonautas que, bajo el mando de Jasón, iban en busca del vellocino de oro lo salvaron de su hado. Fineo, que poseía el don de la profecía, prometió a la comitiva que les revelaría el futuro de la expedición si lo libraban de las crueles harpías. Calais y Zetes, dos argonautas que, como hijos del dios del viento, poseían alas, las persiguieron con éxito. Eso sí, no las mataron, sino que les perdonaron la vida y les huir.

Las harpías incluso portan a los muertos a su destino en el más allá. En tradiciones posteriores, autores como Virgilio las sitúan a las puertas del infierno, cuya entrada se encargan de custodiar.

Las diferencias entre las harpías y las sirenas

Tumba Harpías
Detalle de la Tumba de las Harpías de Jantos. Imagen: Wikicommons

Las famosas sirenas que, con sus cantos, tientan a Ulises y su tripulación en la  Odisea se representan en la cerámica griega como aves con cabeza de mujer. Desde un punto de vista iconográfico, la cercanía artística entre las sirenas y las harpías ha suscitado dudas y debates sobre cómo interpretar la presencia de ambas en el repertorio arqueológico.

Desde un punto de vista mitológico, harpías y sirenas poseen un origen distinto. Autores como Ovidio sostienen que las sirenas fueron, en su día, jóvenes de apariencia humana. Compañeras de Perséfone, cuando Hades la raptó solicitaron ser transformadas en aves para poder salir en busca de su amiga.

Se ha aceptado que el motivo de la sirena procede de las tradiciones del Mediterráneo oriental, que se habría difundido, sobre todo, a partir del período orientalizante en torno a los siglos VIII y VII a.C. Este período se caracterizó por los contactos entre Grecia y algunos pueblos próximo-orientales, como fenicios y asirios, que habrían dejado su influencia en la cultura y el arte helénico.

Harpías y sirenas también aparecen representadas en algunas tumbas de la antigüedad, en el área de Licia (costa anatólica). La Tumba de las Harpías en Jantos, datada entre el 500 y el 480 a.C. y hoy conservada en el Museo Británico, vincula la figura de la mujer-pájaro con el psicopompos, la entidad que guía las almas al más allá. La representación del alma o del fantasma del difunto como un pájaro también se atestigua en fuentes procedente de Egipto y Mesopotamia. En tradiciones literarias y figurativas posteriores, sirenas y harpías acabarían por fundirse.

Referencias

Draycott, C. M. 2008. 'Bird-women on the Harpy Monument from Xanthos, Lycia: Sirens or harpies?', en Essays in Classical Archaeology for Eleni Vassiliou 1977-2007, pp. 145-153. Oxford: Archaeopress.

Grant, M. 2001. Who’s Who in Classical Mythology. Londres: Routledge.

Grimal, P. 2010. Diccionario de mitología griega y romana. Traducción de Francisco Payarols. Barcelona: Paidós.

Karademir, H.; Özdemir, B. 2013. Sirens as Soul Bearers on Lycian Grave Reliefs in the Classical Period. Cedrus 1: 89-105. DOI: 10.13113/CEDRUS/20131678

Smith, C. 1892-1893. Harpies in Greek Art. The Journal of Hellenic Studies, 13: 103-1114. DOI: https://doi.org/10.2307/623895

Erica Couto

Erica Couto

Historiadora y aprendiz de batería. Literatura y cine de terror las 24 horas. Las ruinas me hacen feliz

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