Gladiadoras: ¿lucharon las mujeres en el Coliseo de Roma?

Sabemos que los hombres lucharon como gladiadores en la antigua Roma. ¿También lo hicieron las mujeres?

La respuesta breve es sí: ellas también empuñaron el gladio. Cada vez se tienen más evidencias de que hubo mujeres gladiadoras que hacían alarde de sus capacidades de combate en las arenas de la República y del Imperio Romano. Las evidencias históricas que lo prueban proceden del arte, de los textos de autores clásicos y de inscripciones que celebran la organización de luchas y espectáculos públicos.

Sin embargo, la participación de mujeres en las luchas no era lo más común. Historiadores como Stephen Brunet sostienen que la ausencia de un término latino específico para denominar a la gladiadora prueba que la práctica no se extendió lo suficiente como para provocar un cambio en el léxico de combate.

Las mujeres de la arena pertenecían a cualquier extracto social, desde esclavas a miembros de la elite. Podían combatir como gladiadoras o como venatores (cazadoras) y, para ello, recibían entrenamiento específico. Luchaban entre ellas, se enfrentaban a animales salvajes o, según sostienen algunos estudiosos, realizaban espectáculos con enanos.

Bronce luchadora
Estatua de bronce que podría representar a una luchadora tracia. Museo de Arte y Arte Industrial de Hamburgo. Imagen: Wikicommons

La disciplina de los gladiadores se había practicado durante siglos. En origen, las luchas, peleas y combates se realizaban durante los funerales de personajes famosos como parte de las celebraciones fúnebres. En un segundo momento, se convirtió en espectáculo y un negocio próspero gracias a las escuelas de formación, los mecenas y espónsores. En la arena peleaban esclavos, prisioneros de guerra y hombres libres por igual, unos en busca de fama y riqueza, otros en la pugna por obtener la libertad.

Entonces, ¿por qué luchaban las mujeres? Se buscaba innovar en los espectáculos. Antaño, como también sucede hoy en día, la inclusión de espectáculos novedosos y nunca vistos aseguraban un mayor entusiasmo entre el público y generaban ingresos. Los combates públicos y los espectáculos en los anfiteatros eran sufragados por magistrados y emperadores interesados en potenciar su fama y su autoridad. Brunet sostiene que las gladiadoras probablemente abrazaban esta profesión utilizando los mismos canales que sus contrapartidas masculinas: la mayoría eran esclavas que habían sido vendidas a un lanista, el gerente de la escuela de gladiadores, para recibir entrenamiento.

Un relieve de mármol encontrado en Halicarnaso y conservado en el Museo Británico muestra a dos luchadoras en combate. Ambas portan una armadura relativamente pesada, típica del provocator, el gladiador que, caracterizado por llevar casco con doble visera, escudo cuadrado y una espada corta, inauguraba, por lo general, los espectáculos de lucha durante las tardes. Las combatientes, además, llevan taparrabos y el pecho desnudo, como era habitual entre los luchadores.

Amazonas griegos
Enfrentamiento entre las amazonas y los griegos en el mausoleo de Halicarnaso. Imagen: Wikicommons

El senado romano llegó a prohibir la participación de las mujeres de clase media y alta en las luchas, para lo que promulgó leyes en los años 11 d.C. y 19 d.C., durante el gobierno de Tiberio. Estas leyes, que no tuvieron una gran repercusión, probablemente buscaban limitar una práctica que alimentaba la alteración del orden social.

Los enfrentamientos entre gladiadoras podían verse en Pompeya, Ostia y Roma. A menudo eran los emperadores quienes sufragaban estos espectáculos. Nerón lo hizo en el año 59 d.C. Según la descripción de Dion Casio, en esa ocasión hombres y mujeres de las clases medias e incluso del senado se dedicaron a matar animales salvajes y a enfrentarse como gladiadores. Nerón repitió en el año 66 d.C., momento en el que organizó combates en honor de su madre difunta. En su momento, estos actos se tomaron como una de las muchas pruebas de degeneración del gobierno neroniano. El autor satírico Juvenal se mofó de los maridos que permitían que sus esposas luchasen en la arena, cubiertas por espinilleras y lanzando golpes a diestro y siniestro mientras se doblaban bajo el peso del casco.

Las mujeres también se enfrentaron en la arena del Coliseo durante su inauguración, en el 80 d.C., por parte del emperador Tito. Se celebraron naumaquias, combates y enfrentamientos con fieras, de las que una parte murió a manos de venatores femeninas: lo comenta Marcial en su Libro de los espectáculos. Domiciano también auspició espectáculos con mujeres. Según el poeta Estacio, las mujeres interpretaron el combate como si fuesen amazonas, una de las pocas imágenes culturales de la antigüedad en las que las mujeres asumen el rol de luchadoras o soldados.

Tras décadas de polémicas y burlas, Septimio Severo prohibió la lucha femenina en el año 200 d.C.

Referencias

Brunet, S. 2014. Women with Swords. Female Gladiators in the Roman World, en P. Christesen y D. G. Kyle, A Companion to Sport and Spectacle in Greek and Roman Antiquity, pp. 478-491. Nueva York: John Wiley & Sons.

McCullough, A. 2008. Female Gladiators in Imperial Rome: Literary Context and Historical Fact. The Classical World, 101(2): 197-209.

Murray, S. R: 2003. Female Gladiators of the Ancient Roman World. The Journal of Combative Sport (acceso 05/04/2022). https://ejmas.com/jcs/jcsart_murray_0703.htm

Manas, A. 2011. New Evidence of Female Gladiators: The bronze statuette at the Museum für Kunst und Gewerbe of Hamburg. The International Journal of the History of Sport, 28: 2726-2752. https://doi.org/10.1080/09523367.2011.618267

Erica Couto

Erica Couto

Historiadora y aprendiz de batería. Literatura y cine de terror las 24 horas. Las ruinas me hacen feliz

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