¿Es verdad que los espartanos mataban a los bebés con defectos físicos?

Las fuentes antiguas cuentan que eran arrojados en el monte Taigeto, donde se han realizado excavaciones arqueológicas

Conocemos mucho más el mito que la realidad de Esparta. La huella que este pueblo griego ha dejado en el imaginario del hombre occidental resulta a día de hoy imborrable e incorregible. La visión que se suele tener de los espartanos es la de una sociedad plenamente dedicada a la guerra, tan estrictamente rigurosa con la disciplina necesaria para ser los mejores guerreros de la Hélade que todo lo demás en la vida tenía un carácter secundario. Se suele contar que, desde que nacían, los espartanos eran sometidos a continuas pruebas que actuaban como filtros para que los niños se convirtieran en los mejores hombres o perecieran por el camino. Y una de las primeras pruebas tenía lugar en cuanto nacía un espartano.

Es habitual leer que los bebés nacidos en Lacedemonia eran revisados y puestos a pruebas y, en caso de no resultar aptos para la perfecta sociedad que se pretendía, eran abandonados o lanzados desde una colina para que murieran antes de fastidiar al resto. Esta imagen de la cultura espartana no es más que un mito alejado de toda realidad histórica. No existe evidencia alguna que pueda apoyar la idea de griegos dejando morir a recién nacidos. O sea: no, los espartanos no mataban a bebés con defectos físicos.

Licurgo de Esparta

Licurgo por Merry-Joseph Blondel. Wikimedia.

¿Entonces de dónde viene esta mentira?

En todo análisis de la historia antigua, el historiador está acostumbrado a bailar con datos e informaciones que mezclan mito y realidad a partes iguales, indistinguibles en multitud de ocasiones. El caso de Esparta es aún más excepcional. La construcción del mito de Esparta tuvo comienzo en la propia Antigüedad, entre los propios griegos de la época clásica. Si ya partimos de esta base, no es de extrañar que todo lo que nos ha llegado sobre los espartanos tantos siglos después esté tan desvirtuado. En cuanto al tema que nos ocupa en este artículo: ¿de dónde viene eso de que los espartanos mataban a los bebés con defectos?

Rastrear el origen de un mito puede ser lo más parecido a intentar barrer la playa. Sin embargo, podemos retrotraernos hasta un autor clásico que ayudó mucho a difundir esta leyenda con su obra: Plutarco escribió en torno al año 100 sus famosas “Vidas paralelas”: biografías de algunos de los personajes más ilustres de la historia de Grecia y Roma. Una de sus vidas tenía por objeto a Licurgo, el legislador al que se atribuye toda la idiosincrasia de Esparta. Según César Fornis, historiador especialista en la historia y mito de los espartanos: 

“La tradición antigua, perpetuada de manera constante y pertinaz hasta el presente, atribuyó todo este kósmos u ‘orden’ idílico cimentado en un sistema de normas y valores a un legislador de más que dudosa historicidad, Licurgo, quien fue heroizado y objeto de culto en Esparta. La obra de Licurgo, con su pátina legitimadora, se convirtió en la auténtica piedra fundacional sobre la que se construyó la idea, la imagen y la representación de Esparta, o las ideas, las imágenes y las representaciones, porque hablamos de una Esparta poliédrica, dúctil y maleable según quién, cuándo y por qué haga uso de ella”. 

A esta fundación del mito desde tan temprano en el tiempo, siguió una imparable difusión de la leyenda espartana. Y fue Plutarco uno de los primeros y más famosos autores en escribir:

“Nacido un hijo, no era dueño el padre de criarle, sino que tomándole en los brazos, le llevaba a un sitio llamado Lesca, donde sentados los más ancianos de la tribu, reconocían el niño, y si era bien formado y robusto, disponían que se le criase repartiéndole una de las nueve mil suertes; mas si le hallaban degenerado y monstruoso, mandaban llevarle las que se llamaban apotetas o expositorios, lugar profundo junto al Taigeto”.

Bebés espartanos

La selección de bebés en Esparta por Jean-Pierre Saint-Ours. 1785. Wikimedia.

La arqueología desmiente el mito

Varias investigaciones arqueológicas han buscado evidencias que puedan confirmar las palabras de Plutarco y otros autores acerca del infanticidio en la antigua Grecia. Los datos obtenidos no solo niegan tales afirmaciones, sino que demuestran que en la antigua Grecia se cuidaron y protegieron a niños y adultos con malformaciones y problemas por los que según el mito habrían sido desechados. 

“En la antigua Grecia, no estaba legalmente obligado ni era típico matar o exponer a los niños discapacitados, y las declaraciones acríticas (e infundadas) de lo contrario son peligrosas y dañinas”.

Así lo podemos leer en uno de los estudios más recientes sobre este tema. Encabezado por Debby Sneed, de la Universidad Estatal de California en Long Beach, la investigación explica que se han encontrado restos de bebés con deformidades que murieron a los varios meses de edad, lo cual indica que fueron cuidados y se hizo lo posible por salvarles, puesto que de ser abandonados en cuanto nacieran, habrían muerto a las pocas horas. En las tumbas de estos esqueletos infantiles se han encontrado objetos que pudieron usarse como biberones, otra señal de esfuerzo por intentar alimentar a aquellos con dificultades para mamar. 

"Tenemos muchas pruebas de que los antiguos griegos no mataban activamente a los bebés y ninguna evidencia de que lo hicieran […] Hay evidencias literarias, materiales y bioarqueológicas que demuestran que los padres, las parteras y los médicos de la antigua Grecia a menudo tomaban medidas activas y extraordinarias para ayudar y acomodar a los bebés nacidos con una variedad de discapacidades físicas congénitas”.

Las excavaciones realizadas alrededor de la zona donde supuestamente arrojaban a los bebés solo encontraron huesos de adultos, ningún recién nacido. Tan asumido ha viajado por el tiempo el mito espartano, que el propio Plutarco se contradijo a sí mismo al mencionar a un rey espartano que tenía una pierna más corta que la otra. 

Referencias: 

Fornis, C. 2019. El mito de Esparta. Alianza.

Sneed, D. 2021. Disability and Infanticide in Ancient Greece. Hesperia: The Journal of the American School of Classical Studies at Athens 90, 4, 747-772. DOI: 10.2972/hesperia.90.4.0747.

Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

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