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Gladiadores romanos

¿Eran vegetarianos los gladiadores?

Esto es lo que se descubrió en un cementerio de gladiadores de Éfeso, Turquía.

Gladiadores romanos
Getty

Nadie duda que los gladiadores eran los héroes deportivos del mundo antiguo. Los registros arqueológicos así lo señalan en mosaicos, vasijas y hasta grafitis. De hecho su perfil se ha encontrado en casi un tercio de todas las lámparas de aceite de las excavaciones arqueológicas romanas en todo el Imperio. Pero la realidad es que hasta hace poco, era muy escaso el conocimiento que se tenía de ellos. Todo cambió con el hallazgo de un cementerio con miles de huesos en la antigua ciudad de Éfeso (Turquía). La mayoría de ellos pertenecían a gladiadores.

A lo largo de cinco años, dos patólogos de la Universidad de Viena, Karl Grossschmidt y Fabian Kanz, han catalogando y analizado cada hueso para determinar su edad, lesión y causa de muerte. Los resultados del estudio han sido publicados en PLOS ONE

En total se hallaron al menos 67 individuos, casi todos de entre 20 y 30 años. Muchos de ellos tenían heridas importantes que habían sido curadas. Pero el análisis también mostró un lado inesperado de la historia de estos guerreros. Los relatos de la vida de los gladiadores a veces se refieren a ellos como hordearii, literalmente, "hombres de cebada”. Y el equipo de Grossschmidt y Kanz quería averiguar cuánto de cierto había en ello.

Mediante el análisis de isótopos de carbono, nitrógeno y azufre, se identificaron elementos óseos inorgánicos, como el estroncio o el calcio. Todos los individuos analizados mostraron un alto consumo de plantas como trigo y cebada como alimento básico. De hecho, las proporciones de los gladiadores para este tipo de alimentos eran significativamente más altas que los valores de los habitantes romanos contemporáneos.

Pero una dieta de cebada y verduras habría dejado a los gladiadores con un grave déficit de calcio. Para mantener sus huesos fuertes, bebían una combinación de agua o vino con madera carbonizada o ceniza de hueso, ricos en calcio. De acuerdo con Grossschmidt “los niveles de calcio en los huesos de los gladiadores eran altísimos en comparación con la población general”.

La siguiente sorpresa fue que los gladiadores no tenían una figura ideal, más bien eran muy “robustos”. “Los gladiadores necesitaban grasa subcutánea – explica Grossschmidt –. Un cojín de grasa lo protegía de las heridas y evitaba que las armas llegaran a los nervios y a los vasos sanguíneos en una pelea. Un gladiador delgado no solo habría sido fácil de derrotar, sino que habría sido un mal espectáculo. Las heridas superficiales se ven más espectaculares. Si la herida es solo en la capa de grasa se ve mucha sangre pero no es un impedimento para seguir peleando”.

Pese a esta dieta, que les habría dado una ventaja permitiendo una mejor cicatrización ósea, una recuperación más rápida de lesiones y heridas y una fuente de energía extra, no era suficiente: la vida de los gladiadores no era fácil. "La proporción de heridas en el cráneo que hemos descubierto era  sorprendente – afirma Grossschmidt – , ya que todos los tipos de gladiadores menos uno usaban cascos. También encontramos vértebras con marcas de corte. Habrían sido de una espada que apuñalaba hacia abajo y atravesaba la garganta hasta el corazón”.

Tres de los cráneos de Éfeso habían sido perforados por tridentes, armas utilizadas solo por gladiadores. Diez habían sido golpeados con objetos contundentes, tal vez golpes de piedad con un martillo. Otras heridas ilustran la muerte ideal del gladiador, aceptando finalmente el golpe de gracia. Las marcas de corte en cuatro de los hombres fueron evidencia de un final dramático. "Cuando perdieron y estaban boca abajo, su oponente los apuñaló a través del omóplato en el corazón", concluye Grossschmidt.

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