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Encuentran en Perú 8 cuerpos de hace casi 800 años

Fueron encontrados en tuberías de gas, envueltos en telas y junto a ellos se hallaron instrumentos musicales y comida.

Civilizaciones prehispanicas
Calidda

Tres años atrás, en la ciudad de Chilca, 60 kilómetros al sur de Lima, un equipo de operarios trabajaban en el alcantarillado de la ciudad. Durante las excavaciones hallaron dos urnas funerarias con cerca de 30 cuerpos. Todos pertenecían al pueblo Chilca. Este pueblo fue descubierto por el arqueólogo suizo Frédéric Engel en 1963. Se trata de una aldea del periodo precerámico o de los horticultores seminómades. Su antigüedad ha sido calculada en casi 6000 años y se cree que vivieron en la zona cerca de 1.200 años.

Esta semana, un equipo de trabajadores peruanos se encontraban instalando tuberías de gas en la zona de Chilca y al excavar encontraron los restos de ocho personas enterradas en una tumba común. Junto a ellos había restos de comida e instrumentos musicales. Los cuerpos tenían unos 800 años, de acuerdo con Cecilia Camargo, la arqueóloga contratada por Calidda, la empresa responsable de instalar las tuberías.

Los cuerpos de adultos y niños habían sido envueltos en material vegetal, con maíz, platos y una variedad de instrumentos de viento, incluidas flautas, todo colocado a su alrededor. Algunos habían sido enterrados con cáscaras en la cabeza y tenían bolsas en las que se guardaban las hojas de coca, tradicionalmente masticadas como estimulante.

El equipo de Camargo considera que estos entierros fueron parte de un cementerio prehispánico en Chilca de siglos anteriores, el cual se extendía por todo lo ancho de la carretera Panamericana Sur, siguiendo el trazado de los Andes. Los chilcas eran un pequeño pueblo prehispánico que se mantenía al margen de otras culturas en su territorio, pero aún se sabe muy poco sobre las influencias y orígenes de estos personajes.

La teoría del equipo de Camargo es que este contexto funerario estuvo enmarcado de ceremonias relacionadas con la preparación de los cuerpos y el entierro de los fardos. Los mismos fueron colocados dentro de una pequeña cámara excavada en la arena y cubiertos de una techumbre de troncos y esteras reforzadas con torta de barro. Uno de los cuerpos hallados encontrados pudo haber sido músico al habérsele enterrado con una zampoña de doble fila y una flauta peruana típica. Además, en algunos fardos se encontraron husos, los cuales en la época eran instrumentos textiles, por lo que se podría decir que algunos de ellos eran artesanos.

Este tipo de hallazgos en Perú son bastante frecuentes. Solo durante los trabajos de instalación de conductos de gas, se han recuperado, alrededor de 1.000 contextos arqueológicos en los últimos 6 años. Uno de ellos, recién revelado el año pasado, era el cuerpo de una mujer que vivió hace 600 años durante el imperio inca. Los arqueólogos la llamaron Wayaw (sauce en quechua). Tenía unos 20 años, medía 1,48 metros y al parecer murió por causa natural. Como muchas mujeres de la época y de la zona, el cráneo de la mujer tiene una deformación. Esto se debía a que se les ponían tablillas, paños y sogas en la cabeza de los niños como rasgo de identidad. De hecho esta práctica no solo era propia del Perú ya que se han encontrado rasgos similares en los Hunos, los Alanos, los Mayas y ciertas tribus de Estados Unidos, así como en lugares aislados de Tahití, Samoa o Hawái. En la actualidad esta tradición pervive en algunos lugares, como Vanuatu y la República del Congo. Los primeros cráneos alargados descubiertos en Perú fueron excavados en 1927  y se catalogaron hasta cinco formas distintas de procedimientos.

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