El origen legendario de Roma

Para llegar al trono, Rómulo antes había discutido sobre el lugar del asentamiento de la futura urbe con su hermano Remo, quien falleció en el desafío fraternal.

Rómulo y Remo con la loba

Según la tradición, Ascanio, hijo de Eneas, fundó la ciudad de Alba Longa, de la que fue su primer rey.

Cuatro siglos después, su descendiente Numitor fue destronado por su hermano Amulio, que acabó con todos los hijos varones de Numitor y convirtió en vestal a su única hija, Rea Silvia.

Pero Marte, dios de la guerra, la sedujo y de la unión nacieron los gemelos Rómulo y Remo. Amulio ordenó el asesinato de los niños pero, incapaz de cometer el crimen, su presunto verdugo los abandonó en una cesta en el Tíber. Arrastrados por la corriente, llegaron a un recodo del río entre las colinas Palatino y Capitolio, donde fueron alimentados por una loba llamada Luperca.

Criados en secreto por un pastor, una vez adultos y conocedores de sus orígenes, ejecutaron a Amulio y repusieron en el trono a su abuelo. Partieron entonces de Alba Longa a fin de fundar una nueva ciudad. Fue entonces cuando surgieron las primeras disensiones entre los hermanos: Rómulo quería construir Roma en el monte Palatino y Remo, Remoria en el Aventino.

Para dirimir la cuestión se decidió que triunfaría la opción de aquel que observara más buitres. Remo vio seis, pero Rómulo dobló el número, por lo que fue el encargado de trazar los límites de la nueva urbe.

Durante la ceremonia de fundación, Rómulo ordenó que nadie los traspasara, pero Remo le desafió y cayó herido. Poco después murió y fue sepultado por orden de su hermano en el lugar exacto donde hubiera querido fundar Remoria.

Fundación de la ciudad eterna

En general, la información que tenemos de la naturaleza y el gobierno de Roma en una primera fase de desarrollo urbano es muy imprecisa y vaga.

Lo que sí se sabe es que, esta temprana sociedad romana debió estar dominada por pequeños grupos de nobles adinerados que mostraban su superioridad luchando en la guerra y mediante imponentes demostraciones públicas de sus tumbas, en parte influidas por algunos de los miembros aristocráticos de las colonias griegas del sur de Italia.

En torno al año 625 a.C., se tienen los primeros signos de construcción permanente en Roma (probablemente la Regia, una residencia de gobernantes, que más tarde sirvió de sede del Senado).

Sin duda, una comunidad urbana ya en pleno desarrollo, donde posiblemente dividida la sociedada se organizaba en clanes.

Aunque se calcula que 400 años las siete colinas que rodean la ciudad estaban ocupadas por diferentes grupos de población, que vivían de la agricultura de subsistencia de cereales y verduras, y mediante la cría de ganado.

En los años 830-770, pequeños pueblos del área romana empezaron a unirse. En la colina del Palatino, la principal forma de vivienda eran las cabañas hechas a base de juncos y barro.

Cuando, más tarde, los romanos empezaron a discutir la fundación de su ciudad, que tradicionalmente se sitúan entre el 754 y 753 a.C., elaboraron historias que establecían la identidad y el carácter romano como deseaban ser vistos por los demás pueblos.

CONTINÚA LEYENDO