El misterioso helicóptero en el jeroglífico egipcio, ¿es real?

He aquí la explicación de por qué parece haber un helicóptero entre los antiguos jeroglíficos del Gran Templo de Abidos.

 

Entre los amantes de las confabulaciones, los ovnis y la historia alternativa más rocambolesca, hay algunas tesis que se resisten a perder impulso, por mucho que las pruebas estén claramente en su contra.

Una de tales creencias sin fundamento responde al nombre de ‘paleocontacto’. Según sus defensores, alienígenas dotados de una tecnología avanzada habrían visitado nuestro planeta durante la prehistoria y la Antigüedad, dejando un legado de rastros tecnológicos.

Una supuesta muestra de esas “pruebas” estaría en el bello Gran Templo de Abidos. Joya de la antigüedad, se comenzó a edificar durante la dinastía XIX por orden de Seti I (hijo de Ramsés I) en la antigua ciudad de Abidos, alrededor del año 1300 a. C. Levantado con piedra caliza, contiene verdaderas obras de arte esculpidas en sus paredes. Tras la muerte de Seti I, su hijo Ramsés II se encargó de terminarlo.

Su peculiar planta en forma de ele y el excelente estado de conservación de sus característicos relieves, atraen cada año a miles de turistas. Un bello pórtico con columnas y siete puertas nos conducen a la primera sala hipóstila, donde nos aguarda el protagonista de esta historia: un dintel con unos famosos jeroglíficos que han alimentado toda clase de teorías estrambóticas.

 

Jeroglíficos del Templo de Seti I - Fuente: Wkimedia Commons
Jeroglíficos del Templo de Seti I - Fuente: Wkimedia Commons

 

A unos tres metros de altura se pueden observar las tallas de varios jeroglíficos cuyas figuras, excavadas en la piedra, se asemejan notablemente a vehículos modernos, entre ellos un helicóptero y lo que parecen aviones o, a ojos de algunas personas, un tanque, un submarino y hasta un platillo volante.

Si uno observa la imagen (arriba, sin manipular) debe reconocer que las siluetas, en efecto, recuerdan a tales artefactos modernos. Y es preciso añadir que los jeroglíficos son auténticos. Entonces, ¿cuál es la explicación racional? ¿Qué significado tenían?

 

Palimpsesto y pareidolia, la explicación del ‘misterio’

Los académicos expertos en egiptología no tienen ninguna duda: lo que parecen aparatos voladores sacados del futuro, son en realidad dos grupos de jeroglíficos tallados uno encima del otro. A esta técnica se la conoce como palimpsesto, del griego antiguo παλίμψηστον, que significa “grabado nuevamente”.

No es nada infrecuente encontrar tales prácticas en tumbas y templos del Egipto antiguo. A veces se buscaba con ello corregir un error. En otros casos, lo que se pretendía era reemplazar las inscripciones cuando se producía un cambio de poder.

Cuando un nuevo faraón accedía al mando, era común que su sucesor quisiera dejar su marca personal plasmada en el arte, la arquitectura y la escritura.

Es lo que ocurrió con los enigmáticos jeroglíficos de Abidos. Ramsés II modificó las inscripciones de su padre, Seti I, escribiendo por encima sus propios identificativos. Al caer parte de material debido al deterioro, la superposición de formas dio lugar a formas caprichosas.

Los jeroglíficos originales se reescribían cubriendo los primeros glifos con una especie de pasta de yeso similar a la argamasa y que, con el paso del tiempo, se desprendía parcialmente, desvelando parte de los grabados de la capa inferior. El resultado es que una parte de los signos más recientes se mezcla con los más antiguos.

La silueta que creemos identificar como un helicóptero es fruto de la casualidad. Con nuestra mirada contemporánea, gracias al efecto psicológico denominado pareidolia, creemos reconocer objetos familiares. Es lo mismo que cuando nos parece identificar números en las nubes o caras en unas manchas de humedad.

 

Resaltado de los jeroglíficos de Seti I (azul) y de Ramsés II (verde) - Fuente: Hypnogogial, raincool.blogspot.com
Resaltado de los jeroglíficos de Seti I (azul) y de Ramsés II (verde) - Fuente: Hypnogogial, raincool.blogspot.com

 

Si pudiéremos separara las imágenes (como se aprecia en el montaje, arriba) se vería, por un lado, la talla original que menciona a Seti I, así como una descripción que podríamos traducir aproximadamente por: “El que repele a los nueve enemigos de Egipto”. Tiempo más tarde, los grabadores que rehicieron el friso bajo reinado de Ramsés II dejaron tallado uno de sus nombres, junto con el lema: "El que protege a Egipto y derroca a los países extranjeros".

 

Suma de las dos capas de jeroglíficos - Fuente: Hypnogogial, raincool.blogspot.com
Combinación de las dos capas de jeroglíficos - Fuente: Hypnogogial, raincool.blogspot.com

 

Al superponer ambas imágenes en esta simulación gráfica, vemos formarse el supuesto helicóptero y los demás objetos voladores, que solo están en nuestra imaginación. De modo que tan misterioso helicóptero, ni era un misterio, ni era un helicóptero. No cabe duda de que la erosión del yeso ha brindado mucho juego a las mentes más creativas.  

 

Abidos, un emplazamiento mítico del Alto Egipto

Abidos es el nombre griego de una de las ciudades más antiguas del Alto Egipto, capital del nomo VIII, cuya región fue testigo de asentamientos desde hace 5000 años. Se sitúa a unos once kilómetros al oeste del río Nilo.

Si bien Ramsés I gobernó poco tiempo, unos dos años, Seti I alcanzó un considerable rango de poder, tanto civil como militar. Una de las primeras decisiones que tomó cuando ascendió a su reinado fue la de contentar a los dioses con la esplendorosa fundación de magníficos templos, con el fin de preservar la vida de los difuntos en el más allá.

Su programa de construcción de monumentos funerarios se hizo posible al contar con la muy oportuna reapertura de antiguas canteras y minas, incluidas las del Sinaí.

No fue casualidad que Seti I decidiera fundar allí un templo de la grandiosidad del Gran Templo de Abidos. Los egipcios edificaron construcciones en esa zona desde mucho tiempo atrás, convencidos de que el lugar custodió alguna vez la tumba de Osiris, el dios del más allá.

 

Referencias:

Zingarelli, A. P. 2019. La lengua egipcia de los jeroglíficos: Traducción, interpretación y reconocimiento contextual.

Díaz, G. 1996. Los modernos artefactos de guerra del templo de Abydos. ¿Profecía del futuro o un error de interpretación? Arqueología y Enigmas de la Historia, nº 1.

Beckerath, J. V. 1999. Handbuch der ägyptischen Königsnamen. Münchner Ägyptologische Studien, 20, pp. 235-237.

Baines, J. 1984. Abydos, temple of Sethos I: preliminary report. The Journal of Egyptian Archaeology, 70(1), 13-22.

Luis Cortés Briñol

Luis Cortés Briñol

Formado en filosofía y antropología, con un barniz en biología, neuropsicología y bioestadística. Soy escritor, guionista y documentalista. Intento introducir la filosofía allá donde voy, aunque no hace falta (pues está en todas partes). Vivo en una biblioteca.

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