El ladrón de hace 3000 años que confesó haber saqueado una tumba

Las autoridades capturaron e interrogaron a un asaltador de tumbas que confesó sus crímenes. Ocurrió en Egipto y un papiro lo corrobora.

Robar al prójimo es un oficio antiguo, pero no siempre se tiene la oportunidad de observar con detalle los pormenores de un siseo milenario. El papiro Mayer B, fechado en torno al año 1118 a.C., nos permite viajar al pasado para presenciar un testimonio inusual: la confesión de un saqueador de tumbas.

Cómo robar a los muertos según el papiro Mayer B

Ramsés VI
Sección del sarcófago de Ramsés VI. Imagen: Wikicommons

El papiro Mayer B se redactó bajo el reinado del faraón Ramsés X y en la actualidad se conserva en el World Museum de Liverpool. El texto preservado representa un fragmento de un papiro mayor del que falta el inicio y el final, pero ¿qué tiene de especial?

El escrito recoge un proceso judicial que data de la dinastía egipcia XX y contiene la confesión de un robo perpetrado en la tumba de Ramsés VI, faraón muerto en torno al 1137 a.C. y enterrado en el Valle de los Reyes.

En el papiro, uno de los ladrones da su testimonio. Operó junto a cuatro cómplices con los que se había apropiado de los materiales preciosos incluidos en el ajuar funerario del rey. Jarras, vasos y bandejas de metal, objetos de plata, cobre y bronce, y tejidos de lino de alta calidad acabaron en los morrales de los saqueadores.

El acusado declaró, además, que habían tardado cuatro días en acceder al interior de la tumba, lo que parece demostrar que no existían sistemas de custodia y vigilancia en la necrópolis o que, de haberlos, resultaban tremendamente ineficientes. La discusión entre el ladrón confeso y uno de sus secuaces por el reparto de los bienes sustraídos atrajo la atención de una tercera persona que los sorprendió in fraganti y los denunció ante las autoridades.

La declaración del caco se realizó probablemente bajo tortura. Durante los interrogatorios, en el antiguo Egipto se acostumbraba a golpear a los sospechosos e incluso a los testimonios para arrancarles la confesión.

Los robos de tumbas en la antigüedad egipcia

Valle Reyes
Área en el Valle de los Reyes. Imagen: Wikicommons

Lejos de constituir un caso aislado, los hurtos en los templos, las necrópolis y las tumbas durante la antigüedad fueron habituales. Se estima que pocas pirámides y mausoleos egipcios se libraron del desfalco. Los criminales no siempre se conformaban con los objetos de oro y piedras preciosas de las tumbas más ricas: en ocasiones recurrían a la brutalidad cuando se trataba de violar el sueño eterno de los difuntos. Se tiene constancia de que, durante la dinastía XVII (1580-1550 a.C.), en el Valle de las Reinas y la necrópolis de Dra Abu el-Naga, los saqueadores desenrollaron con violencia las momias en búsqueda de amuletos y joyas. Incluso la tumba de Tutankamón no se libró de ser saqueada en la antigüedad.

Esta tendencia a apropiarse de lo ajeno en los cementerios y los templos alcanzó niveles preocupantes durante la dinastía XX. El papiro Abbot, un texto redactado en el mismo período cronológico que el papiro Mayer B, describe la violación de una serie de tumbas de reyes y altos cargos, en el contexto de un enfrentamiento político entre Paser y Pawero.

Los ejemplos no se agotan. El papiro Mayer A también recoge por escrito el interrogatorio al que los oficiales sometieron a los acusados de robo de tumbas en la necrópolis de Deir el-Bahari. En ocasiones, los perpetradores de los robos eran los propios cargos y oficiales al servicio del poder faraónico.

El papiro Rochester MAG 51.346.1 desvela que Djehuty-hotep, el portero del templo de Karnak, esquilmó los bienes de templos y tumbas durante el ejercicio de su cargo. El texto cita todas las sustracciones realizadas por el transgresor después de una inspección oficial, desde las incrustaciones de oro, oro blanco, cobre y metales preciosos de las estatuas hasta costosos tejidos de lino. Paneb, capataz encargado de la construcción de tumbas desde la dinastía XIX, también fue acusado, entre otros crímenes, del robo de un sepulcro en el Valle de las Reinas.

¿Por qué motivo se violaban las tumbas de los difuntos y se contravenían los principios de respeto y decoro? Más allá de circunstancias personales como la pobreza o la avaricia que empujaron a determinados individuos a robar, el clima de inestabilidad de la dinastía XX ayudó a que se multiplicaran este tipo de crímenes entre los reinados de Ramsés IX y Ramsés XI. De hecho, entre finales de la dinastía XX y el inicio del Tercer Período Intermedio se desmantelaron las tumbas reales y se les dio nueva sepultura a los cuerpos en tumbas más seguras.

El momento en el que sucedieron los hechos registrados en los papiros Mayer A y Mayer B estuvo marcado por la inestabilidad económica, las revueltas y las invasiones de las tribus nómadas en la región tebana. En ese clima de inseguridad y carencias, robar a los muertos para sobrevivir se consideró una opción válida.

Referencias

Goelet, O. 1996. A New ‘Robbery’ Papyrus: Rochester Mag 51.346.1. The Journal of Egyptian Archaeology, 82(1): 107-127. DOI: https://doi.org/10.1177/030751339608200114

Goelet, O. 2016. Tomb Robberies in the Valley of the Kings, en R. H. Wilkinson y K. R. Weeks (eds.), The Oxford Handbook of the Valley of the Kings. Oxford: Oxford University Press. DOI: 10.1093/oxfordhb/9780199931637.013.030

Tomb Robbery Papyrus (Papyrus Mayer B). Liverpool Museums (acceso: 21/04/2022). https://www.liverpoolmuseums.org.uk/artifact/tomb-robbery-papyrus-papyrus-mayer-b

Erica Couto

Erica Couto

Historiadora y aprendiz de batería. Literatura y cine de terror las 24 horas. Las ruinas me hacen feliz

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