¿Dónde está enterrada María Magdalena?

María Magdalena fue la discípula más famosa de Jesús, pero ¿sabemos dónde se encuentra su tumba?

Según se cuenta en los evangelios, María Magdalena fue discípula de Jesucristo y se unió a las mujeres que lo seguían después de ser liberada de los demonios. También se afirma que presenció la crucifixión y el enterramiento de Cristo, y que fue, además, la primera testigo de su resurrección.

Como sucede con otras figuras del ámbito bíblico, la existencia real de María Magdalena continúa siendo un misterio. ¿Quién era, en realidad? ¿Qué dicen las fuentes de su vida después del ajusticiamiento de Cristo? ¿Se sabe dónde se encuentra su tumba?

La historia real de María Magdalena, un tema debatido

Scorel María Magdalena
Jan van Scorel,

La Magdalena no solo recibe culto en distintas iglesias del cristianismo, sino que también ha sido objeto de teorías que se mueven entre lo probable, lo pseudocientífico y lo sensacionalista. Ha llegado a afirmarse que María Magdalena habría sido la esposa de Jesucristo, con el que habría tenido dos hijos.

Dentro de esta amalgama de ideas y suposiciones, la imagen que pervive de María Magdalena la presenta como prostituta reformada y pecadora arrepentida. Esta noción, sin embargo, no está presente en la Biblia. Se trata de una construcción medieval que identifica a la figura femenina anónima que lava los pies de Jesús con lágrimas y los seca con sus cabellos, mencionada en el evangelio de Lucas, con María Magdalena.

La figura del pecador arrepentido cobra gran relevancia religiosa en Europa a partir del siglo XIII, sobre todo en el área itálica y entre las órdenes mendicantes franciscanas. El mensaje de que es posible obtener la salvación a través de la penitencia encuentra en la persona de la Magdalena un ejemplo perfecto. A partir de este momento, la discípula se incorpora en el repertorio iconográfico del duelo y el lamento. Se transforma en una de las figuras preeminentes que acompaña a Cristo durante la crucifixión.

Aparte de las evidencias en los evangelios y de las reelaboraciones teológicas posteriores en torno a su figura, se cuentan con pocos datos sobre su vida en las fuentes escritas. Uno de los textos que aporta información es el Synaxarion de Constantinopla. Además de recoger los testimonios que dan los evangelios sobre su figura, también apunta que, tras la muerte y la ascensión de Jesús, María Magdalena se trasladó a Éfeso junto a Juan Bautista. Fue allí, en la ciudad de la costa mediterránea, donde se afirma que murió. Según el Synaxarion, su cuerpo se enterró en la entrada de la cueva de los Siete Durmientes.

Durante el reinado del emperador bizantino León VI (886-912), las reliquias de María Magdalena se trasladaron a Constantinopla y se depositaron en el monasterio de San Lázaro junto a los restos sacros del santo homónimo. Desde allí, algunos fragmentos del cuerpo de la santa llegaron a Inglaterra y los territorios germanos como parte de las dotes de algunas princesas bizantinas que contrajeron matrimonio. A partir de este momento, el culto de María Magdalena comenzó a ganar cierta importancia en Bizancio y acabaría por popularizarse durante las cruzadas.

Otras leyendas medievales sostienen que María Magdalena habría huido, junto a Lázaro, Marta y otros discípulos, hacia occidente europeo hasta llegar a Francia. Instalada en suelo franco, habría predicado las doctrinas de Cristo.

Las tumbas de María Magdalena

Sarcófago María Magdalena
Sarcófago de María Magdalena en Saint-Maximin. Imagen: Wikicommons

El cuerpo de María Magdalena no reposa en un único lugar, sino que sus restos se distribuyen entre varios centros religiosos, desde la cripta de Vézelay y el monasterio de Saint-Maximin hasta Magdala, la localidad de la que la Magdalena era oriunda.

En la primera mitad del siglo XI, el monasterio benedictino de Vézelay, en Borgoña, afirmó poseer las reliquias de la santa, que se expusieron públicamente para reverencia de los fieles. Muy pronto, comenzaron a producirse milagros y las peregrinaciones se multiplicaron. Éfeso era, entonces, un importante lugar de culto de la Magdalena, donde, en teoría, reposaban los restos de la santa.

Para justificar la presencia de las reliquias en Vézelay, los monjes benedictinos pusieron en circulación la historia de que Badilon, un monje, le habría arrebatado el cuerpo a los sarracenos en el año 749 y lo habría llevado hasta Borgoña, a la abadía de Vézelay, hoy basílica de Santa María Magdalena. En 1058, el papa Esteban IX declaró la autenticidad de las reliquias.

Dos siglos después, en 1279, los frailes dominicanos de Saint-Maximin descubrían en la cripta de la iglesia el que parecía ser el verdadero cuerpo de María Magdalena. El príncipe Carlos de Anjou había ordenado realizar excavaciones en la cripta de la iglesia después de haber tenido una visión. Por si hubiese dudas sobre la identidad de la difunta, testimonios de la época como el inquisidor Bernard Gui afirmaron que el cuerpo iba acompañado por una etiqueta con el nombre de la santa. Actualmente, en la cripta de Saint-Maximin todavía puede verse el cráneo entero de la santa preservado en un recipiente de vidrio transparente.

Otros restos de la santa se encuentran distribuidos en muchos otros templos y capillas. San Juan de los Florentinos, en Roma, alberga fragmentos óseos del pie izquierdo, por ejemplo, mientras que otros centros afirman poseer mechones de pelo y dedos que se dicen de la Magdalena.

Referencias

Chilton, B. 2010. Trois tombes de Marie Madeleine. Museum International, 62(2-3): 89-93. DOI: https://doi.org/10.1111/j.1755-5825.2010.01088

Foskolou, V. A. 2011-2012. Mary Magdalene between East and West: Cult and Image, Relics and Politics in the Late Thirteenth-Century Eastern Mediterranean. Dumbarton Oaks Papers Dumbarton Oaks Papers, 65/66: 271-296.

Gross-Diaz, T. 2019. The Cult of Mary Magdalene in the Medieval West, en E. F. Lupieri (ed.), Mary Magdalene from the New Testament to the New Age and Beyond, pp. 151–175. Leiden: Brill DOI: https://doi.org/10.1163/9789004411067_010

Saxer, V. 1955, L'origine des reliques de sainte Marie-Madeleine à Vézelay dans la tradition historiographique du Moyen-Âge. Revue des sciences religieuses, 29(1): 1-18.

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Historiadora y aprendiz de batería. Literatura y cine de terror las 24 horas. Las ruinas me hacen feliz

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