Curarse en Mesopotamia: los textos médicos de la biblioteca de Asurbanipal

La biblioteca del rey asirio Asurbanipal contiene algunos de los textos médicos más antiguos de la historia.

Flatulencia, caída del cabello, erupciones cutáneas y partos difíciles son problemas médicos que siguen afectándonos como lo hicieron hace 3000 años en la Mesopotamia antigua. Aunque han cambiado las formas de entender las enfermedades, de tratarlas y de relacionarnos con ellas, en nuestro presente todavía permanece, como en el pasado, el mismo sentido de indefensión e idéntica voluntad de querer librarse de malestares y dolores.

Los textos terapéuticos en escritura cuneiforme procedente de las tierras entre el Tigris y el Éufrates se cuentan entre los más antiguos de la historia. En ellos, se despliega un saber rico y complejo que incluye jarabes, fumigaciones y supositorios entre los remedios prescritos para curar una gran variedad de males. Se utilizaban sustancias cotidianas como la harina, el sésamo y la grasa animal o vegetal junto a otras de apariencia exótica que los estudiosos todavía no han podido identificar. Al mismo tiempo, los expertos en sanar también recurrían a rituales, invocaciones a divinidades y encantamientos que, a través de un lenguaje rico de metáforas, explicaban los mecanismos a través de los que opera la enfermedad al tiempo que mostraban la dependencia humana respecto a la voluntad de los dioses.

Aunque los ejemplos terapéuticos mesopotámicos más antiguos datan del 2500 a.C., aproximadamente, el grueso de textos médicos que se conocen data del primer milenio a.C. Gracias al hallazgo de bibliotecas privadas de expertos, como la denominada casa del exorcista de Asur, y de colecciones de textos procedentes de templos como el del dios Nabû en la ciudad de Nimrud, los estudiosos de la medicina de la antigüedad han podido reconstruir algunos aspectos clave del arte de sanar en Mesopotamia. Los ingredientes utilizados para preparar medicamentos, los disturbios más habituales, las causas de los males y las nociones anatómicas y fisiológicas se encuentran incisos en la arcilla.

Biblioteca Asurbanipal
Imagen: Wikicommons

De entre todos los textos excavados, destaca la biblioteca de Asurbanipal por la riqueza y variedad de sus contenidos. Hijo de Esarhadón, Asurbanipal reinó en Asiria entre los años 668 y 627 a.C., aproximadamente. De su reinado se recuerda el fuerte interés que manifestó por preservar la tradición escrita mesopotámica. Apoyó a escribas, estudiosos y especialistas para que localizasen, copiasen y editasen textos sumerios y acadios en una variedad de disciplinas, desde textos astronómicos y adivinatorios hasta composiciones mitológicas, rituales y textos religiosos. El monarca asirio buscaba, de este modo, preservar una tradición cultural que se estimaba milenaria.

Su celo lo llevó incluso a ordenar a algunos de sus funcionarios que buscasen tablillas en las colecciones privadas de los estudiosos de la ciudad Borsippa, en el sur de Babilonia, para poder incorporarlas a su propia biblioteca. En su correspondencia, el rey mostró especial interés por encontrar textos sobre amuletos y hemerologías que estipulaban los días fastos y nefastos, así como rituales de protección y purificación, en especial los relacionados con la defensa de las tropas y la victoria en la guerra.

El arqueólogo Henry Austen Layard descubrió parte de la biblioteca (o archivo, como lo denominó en sus informes) en 1850. En el suelo de dos habitaciones del Palacio Norte de Nínive yacían amontonados miles de tablillas y fragmentos que ocupaban una altura de treinta centímetros. Posteriormente se añadieron nuevos hallazgos en otras estructuras, como el Palacio Suroccidental, de donde proceden la mayoría de los textos médicos. La biblioteca también contenía textos legales, históricos, administrativos, contratos y decretos, derivados de la administración económica y política del palacio. Actualmente, se estima que la totalidad de textos recuperados supera los 30000 objetos inscritos.

Medicina asiria
CDLI , P393775

Las tablillas de contenido terapéutico procedentes de la biblioteca de Asurbanipal están elaboradas con arcilla de gran calidad y muestran una caligrafía cuidada que revelan la intención de crear textos de referencia hechos para perdurar. Las tablillas médicas contenían una gran variedad de contenidos, desde remedios para facilitar el parto y rituales para apaciguar a los fantasmas de los antepasados hasta herbarios en los que se especificaba la utilidad terapéutica de distintas plantas.

Una de las particularidades que muestran estas tablillas médicas es el proceso de reorganización al que se someten los contenidos. Mientras que buena parte de las tablillas médicas de períodos anteriores recogen grupos de remedios heterogéneos o de contenido similar, pero sin relación con un corpus médico de dimensiones mayores, en la biblioteca de Asurbanipal encontramos colecciones de remedios amplias, sistematizadas y divididas por secciones que siguen un orden pensado para facilitar la consulta. El conocimiento médico tiende a estructurarse en series de tablillas que, numeradas a modo de los capítulos de un libro, recogen remedios organizados de la cabeza a los pies: males oculares, dentales y vinculados al cuello y la garganta, problemas estomacales, de las articulaciones y disturbios dermatológicos. Este ingente trabajo por ampliar y preservar el conocimiento culto de las elites hizo célebre a uno de los últimos reyes asirios y convirtió su biblioteca en uno de los mayores tesoros del saber científico mesopotámico.

Erica Couto

Erica Couto

Historiadora y aprendiz de batería. Literatura y cine de terror las 24 horas. Las ruinas me hacen feliz

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