¿Cuál fue el primer emperador romano en convertirse al cristianismo?

Ganó una batalla decisiva tras presenciar una cruz en el cielo en la que se podía leer ‘con este signo vencerás’.

 

Constantino se encaminaba hacia Roma para librar una batalla decisiva cuando tuvo una visión. En el cielo se le apareció un trofeo en forma de cruz, acompañado de un texto en el que leía In hoc signo vinces (“con este signo vencerás”). La noche antes de la batalla soñó con Jesucristo, quien le volvió a decir que obtendría la victoria si portaba su símbolo. Constantino hizo pintar la cruz en los escudos de sus soldados y venció en la batalla del puente Milvio, a las puertas de Roma. Iniciaba así el período más destacado y la leyenda del que sería considerado Constantino I el Grande.

Hacia el control de Roma

Durante la Antigüedad, religión y política eran lo mismo y Flavio Valerio Aurelio Constantino lo tuvo claro desde el principio y fue quien mejor jugó sus cartas en una época muy convulsa. Constantino era hijo de Constancio Cloro, un militar que acabó aupado al poder durante la tetrarquía instaurada por Diocleciano a finales del siglo III. El imperio romano, dividido en su parte occidental y oriental, quedaba en manos de cuatro gobernantes.

Una vez de disolvió este poder, de nuevo la guerra se abrió camino en Roma para designar quién o quiénes se quedaban con las riendas de un imperio cada vez más desgastado. Tras un galimatías con varios personajes y vaivenes en la lucha por el poder, dos contendientes terminaron destacando y se enfrentaron por el control de la parte occidental del imperio. Constantino y Majencio combatieron en el puente Milvio. Una contienda que se saldó con la victoria de Constantino, según hemos narrado, mediante la ayuda divina de la cruz y el dios cristiano. Esta intervención divina no era más que un primer paso para que Constantino se hiciera con el poder absoluto.

Constantino como único emperador

Constantino había contado con el apoyo de Licinio, el gobernante del lado oriental del imperio. Entre los dos, promulgaron en el año 313 el edicto de Milán, que instauraba la libertad de culto en el imperio. Fue el momento en el que los cristianos dejaron de ser perseguidos. Desde entonces, este colectivo empezó a reunir cada más privilegios y favores, hasta que pasaron de ser perseguidos a convertirse en los perseguidores.

Pero en cuanto Majencio fue eliminado de la ecuación, la ambición de los gobernantes romanos hizo inevitable que Constantino y Licinio también terminaran enfrentados por el control de todo el imperio. Constantino volvió a hacerse con la victoria en la decisiva batalla de Adrianópolis en julio del 324. Licinio tuvo que refugiarse y Constantino I quedó como único gobernador del imperio romano.

Constructor de una nueva política

A lo largo de su historia, los romanos habían adoptado muchas deidades cuyos orígenes estaban lejos de Roma. Sobre todo cuando se trataban de dioses venerados en religiones politeístas. De hecho, los romanos tenían un ritual llevado a cabo por los militares, por el cual antes de cada batalla en territorio extranjero, “hablaban” con la divinidad principal del enemigo y la intentaban convencer para que se pusiera del lado romano. Tras la victoria absorbían a esta divinidad como una más del panteón romano.

Pero el cristianismo y el movimiento generado alrededor de Jesucristo suponían un problema para el funcionamiento del imperio. Era una religión muy atractiva para las clases humildes, es decir, la mayoría de una población llena de esclavos, pobres y gente oprimida por vivir sin privilegio alguno. Por si fuera poco, profesaban el culto a un único dios. Es por ello que desde un principio fueron perseguidos, su cabecilla fue crucificado y el cristianismo prohibido para mantener el orden que interesaba a los poderes imperiales.

Tres siglos más tarde, Constantino vio en el cristianismo una poderosa herramienta para afianzar su poder. Tras la tetrarquía y el período histórico en el que Roma estuvo divida en varios gobernantes, Constantino I el Grande quería volver a centralizar todo el poder. Para ello fundó Constantinopla, una nueva ciudad edificada sobre la griega Bizancio. Esta nueva y monumental capital del imperio volvía a reunir el poder en un solo punto.

A la nueva capital se sumó la ideología cristiana. Constantino se mostró como un gobernador elegido por la gracia divina. Y no por cualquier divinidad, sino que era el gobernador de todo el imperio por designación del Dios único predicado por Cristo: política e ideológicamente conveniente para legitimar su posición como máximo y único dirigente.

La libertad de culto promulgada por el edicto de Milán fue la liberación del cristianismo, pero sería Teodosio I quien, en el 392, prohibió el paganismo y convirtió al cristianismo en la religión oficial del imperio tal como y dictara en el edicto de Constantinopla, la ciudad fundada por el emperador que inició el proceso.

Constantino I el Grande fue un personaje lleno de contrastes y contradicciones propias del tiempo convulso que le tocó vivir, el cual supuso un cambio de paradigma e ideologías para el bajo imperio romano. El 22 de mayo de 337, Constantino estaba preparando una guerra contra Persia. En Nicomedia cayó enfermo, pidió el bautismo y murió siendo el primer emperador romano en convertirse al cristianismo.

Referencias:

Balmaceda, C. 2020. Constantino Emperador Cristiano – Emperador Romano. Teología y Vida 61, 2. DOI: 10.4067/S0049-34492020000200131.

Elliot, J. 2021. Constantino, el contradictorio emperador que fundó Constantinopla y legalizó el cristianismo. Historia y Vida 441.

 

Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

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