¿Cuál es la religión más antigua de la historia?

Las prácticas religiosas más antiguas documentadas por escrito se remontan 5000 años atrás.

 

Varios miles de millones de personas en el mundo siguen alguna religión, cuyos textos sagrados se remontan atrás en el tiempo varios miles de años.

Los fenómenos religiosos son de una complejidad y variedad tales que cuesta hacer clasificaciones sistemáticas. El propio concepto de religión es occidental, y carece de una noción idéntica en otras culturas, lo que se traduce en problemas para los historiadores, antropólogos y filosóficos que quieren dar respuesta a nuestra pregunta.

Corresponde a la filosofía de la religión y a la antropología cultural, trazar unas líneas conceptuales que nos coloquen en la perspectiva adecuada para comprender los conceptos de lo sobrenatural y lo sagrado, en todas sus ricas expresiones, mediadas a través de las distintas sociedades y épocas.

Una de las constantes que suelen ofrecernos, al menos, un punto de partida para enfrentar esta cuestión, son los símbolos y los rituales, de tal manera que, siendo lo suficientemente genéricos, podemos advertir cómo es probable que, ya desde la prehistoria, los seres humanos tuviéramos alguna noción de la trascendencia.

 

¿Creencias religiosas en la prehistoria?

Si aplicar el nombre de religiones a las creencias de la prehistoria puede resultar anacrónico, no es el único riesgo: sabemos muy poco sobre lo que creían los humanos prehistóricos.

La principal dificultad estriba en que, como es obvio, no dejaron nada escrito. Pero si seguimos el esquema histórico terminaremos trazando un recorrido inverso, partiendo de las grandes religiones monoteístas y universales que recogieron prácticas anteriores, siguiendo por las religiones politeístas de las ciudades-Estado, que a su vez refinaron prácticas chamánicas y animistas (creencias de que todo, tanto lo vivo como lo inerte, posee alma) propias de sociedades orales y agrarias-ganaderas, para alcanzar, en nuestro viaje al pasado, a los grupos de cazadores recolectores. Y en ese punto es donde encontramos los mayores problemas.

Todos los materiales de los que disponemos para saber si los humanos prehistóricos creían en algún ser sobrenatural son productos de sus técnicas: objetos hechos a manos y obras de arte.

Algunos enterramientos muy antiguos, como los del yacimiento de la Sima de los Huesos (Sierra de Atapuerca, España, hace 430 000 años), muestran, para algunos prehistoriadores, una intencionalidad funeraria.

En el Paleolítico medio aparecen ya claras manifestaciones de actitudes simbólicas y estéticas, junto con el acompañamiento de representaciones de otros animales, si bien resulta muy difícil determinar si estamos ante creencias de tipo religioso.

Las venus paleolíticas, pertenecientes al Paleolítico superior, dan cuenta de lo elaboradas que estaban las representaciones femeninas. Junto con la veneración y el temor que habrían provocado otros animales en los humanos prehistóricos, como invitan a pensar las múltiples muestras de arte parietal, encontramos evidencias de rituales que escapan a los propósitos de subsistencia.

Pero inferir que se trata del culto a dioses animales o diosas madres, escapa de lo contrastable.

Tendrán que llegar los primeros textos escritos de prácticas religiosas para que podamos hablar de las religiones más antiguas documentadas, en el sentido genérico que damos hoy al término religiones, a saber, el de sistemas de creencias espirituales que explican el orden de la naturaleza y el origen del universo, y que regulan la moral y la vida cotidiana en relación con lo sagrado y la vida más allá de la muerte.

 

Las religiones más antiguas con registros escritos

Fuente: Pixabay
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Antiguamente, las religiones se identificaban con una serie de mitologías y de cosmogonías, que trataban de dar cuenta del origen del cosmos, de nuestro lugar dentro de él, de cómo debemos comportarnos para no alterar el sentido de lo bueno, normalmente asociado a lo natural. El bien y mal tenían una explicación sobrenatural.

Mesopotamia

Si queremos rastrear la pista de los primeros registros escritos de religiosidad, hemos de mirar a la antigua Mesopotamia del año 3500 a. C., a esa fértil región cultural llamada Sumeria, cuya civilización, considerada la primera de la que tengamos noticia, cuenta con asentamientos en esa zona ya desde el Neolítico (en torno a los años 6000 al 3000 a. C.).

Las creencias mesopotámicas nos hablan de una colaboración entre dioses y humanos, a fin de mantener el orden a salvo de un caos primordial, idea común a muchas sociedades del pasado. El dios Marduk fue el responsable de vencer a Tiamat, que representa la fuerza del caos, según recoge el poema babilónico Enûma Elish. Por su parte, la diosa Innana, muy reverenciada como deidad del amor y la guerra, murió y volvió a la vida para proveer de fertilidad al mundo. Se cree que su arquetipo inspiró a la diosa griega Afrodita, a la Venus romana y a la Isis egipcia.

Egipto

Justamente Egipto será nuestra siguiente parada en el descubrimiento de las religiones más antiguas, de donde provienen antiquísimos registros escritos de prácticas religiosas, prácticamente coetáneos a los mesopotámicos, datando del periodo predinástico (en torno al año 3400 a. C.). Desde muy pronto, el panteón egipcio lo compusieron la ya citada Isis, junto con Osiris, poderoso dios del inframundo y juez de los muertos, Set, Hathor y Horus, entre otros.

Para los egipcios, cuyo mundo había surgido de una inmensidad de aguas caóticas, la vida terrenal no era más que un tránsito, una fase del viaje eterno en el que, así como los dioses nos cuidaron en esta vida, lo harían en la otra. La importancia que otorgaron al tránsito ente ambas existencias quedó atestiguada en su espléndido arte funerario. Ninguna otra cultura prestó tanta atención a los sarcófagos y sus templos.

India y China

Desde Asia central, en el valle del Indo, se expandió la tercera religión más antigua, el hinduismo, que pasa por ser la confesión más antigua de cuantas se practican en la actualidad. Conocido por sus creyentes como sanatan dharma (“camino eterno”), el hinduismo aparece por escrito en las obras conocidas como Vedas, durante el periodo védico, que se inicia hacia el 1500 a. C., aunque su tradición oral seguramente es muy anterior.

El sentido de la vida, para el hinduismo, es identificar la unidad de la existencia y el alma superior por la vía de practicar la enseñanza (dharma) a través de los actos adecuados (karma). El fin será escapar del estado de sufrimiento que comporta el nacer, morir y renacer constantemente, en un ciclo conocido como saṃsāra.

El legendario príncipe Siddhartha Gautama hizo propios algunos principios del hinduismo, y llevó con gran éxito la fe más allá de India, promulgando el desapego hacia las posesiones y los deseos, encontrando la iluminación (fue entonces cuando recibió el nombre de Buda). Su enseñanza, el dharma (“ley cósmica”) gozó de una gran acogida en países como Sri Lanka, Tailandia, Corea y, por supuesto, China, donde el budismo representa hoy la confesión religiosa más practicada en ese país.

 

Referencias:

Pinch, G. 2004. Egyptian mythology: A guide to the gods, goddesses, and traditions of ancient Egypt. Oxford University Press, USA.

Pyysiäinen, I. et al. 2010. The origins of religion: evolved adaptation or by-product? Trends in cognitive sciences, 14(3), 104-109.

Toy, C. H. 2013. Introduction to the History of Religions. Harvard University Press.

Waller, S. J. 2019. Hear Here: Prehistoric Artists Preferentially Selected Reverberant Spaces and Choice of Subject Matter Underscores Ritualistic Use of Sound. In Between Worlds (pp. 251-264). Springer, Cham.

Whitley, D. S. et al. 2016. Belief in the past: Theoretical approaches to the archaeology of religion. Routledge.

Luis Cortés Briñol

Luis Cortés Briñol

Formado en filosofía y antropología, con un barniz en biología, neuropsicología y bioestadística. Soy escritor, guionista y documentalista. Intento introducir la filosofía allá donde voy, aunque no hace falta (pues está en todas partes). Vivo en una biblioteca.

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