Confucio, maestro de maestros

Dedicó toda su vida al aprendizaje y la enseñanza con el propósito de transformar y mejorar sociedad. El filósofo chino fue el primero en proponer que todos los seres humanos podían beneficiarse de ser cultivados en distintas artes.

Confucio
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Confucio fue uno de los maestros, filósofos y teóricos políticos más famosos de China. Su pensamiento es considerado uno de los más influyentes en la civilización del este de Asia.

Nació en el año 551 a.C. en Qufu, en el estado de Lu (en la actual provincia de Shandong, en China), durante el reinado del duque Xiang de Lu. Qufu era un pequeño estado feudal que destacó por la fuerte preservación de las tradiciones rituales y musicales de la civilización Zhou.

En cuanto a su origen, es probable que los antepasados ​​de Confucio fueran miembros de la aristocracia reconvertidos en plebeyos, al verse afectados por la pobreza en el momento de su nacimiento.

Su padre murió cuando Confucio tenía solo tres años. Instruido por su madre, Confucio se distinguió como un aprendiz infatigable en su adolescencia. Como él mismo se definió hacia el final de su vida, a los 15 años su corazón estaba “decidido a aprender”. Confucio sirvió en puestos gubernamentales menores administrando establos y manteniendo libros de cuentas de graneros. A los 19 años, se casó con una mujer de clase social similar.

Llegó a dominar seis artes: costumbres rituales, música, tiro con arco, equitación, caligrafía y aritmética; y su familiaridad con las tradiciones clásicas, especialmente la poesía y la historia, le permitieron comenzar una brillante carrera docente a los 30 años.


La educación como vocación de servicio público

A Confucio se le considera el primer maestro en China que quiso que la educación estuviera ampliamente disponible y su ejemplo sirvió para establecer el arte de la enseñanza como una vocación. Esto lo convierte en un verdadero pionero.

En aquella época, las familias aristocráticas contrataban tutores para educar a sus hijos en artes específicas; sin embargo, Confucio creía que todos los seres humanos podían beneficiarse de ser cultivados en distintas artes.

Así pensando, inauguró políticas sociales absolutamente visionarias para la época: desarrolló un programa de humanidades para líderes en potencia, abrió las puertas de la educación a todos los ciudadanos y definió el aprendizaje, no solo como la adquisición de conocimiento, sino también como la construcción del carácter.

Confucio, maestro fundamental de la civilización oriental, dedicó toda su vida al aprendizaje y la enseñanza con el propósito de transformar y mejorar sociedad.

Según el periodista Ze Chen, de origen chino: “En China se le considera maestro de todos los maestros. Su pensamiento sobre cómo hacer política, cómo educar y cómo tratar a la gente son fundamentales para la civilización oriental”, explica. “Es como Dante para Italia”.


La educación, un servicio público

Para Confucio, la función principal de la educación era capacitar a personas ejemplares (junzi), un proceso que implicaba la superación personal constante y la interacción social continua. Aunque destacó enfáticamente que el aprendizaje era por el bien de uno mismo, con el fin de alcanzar el autoconocimiento y la autorrealización, encontró que el servicio público era esencial para la educación.

Durante décadas, Confucio intentó involucrarse activamente en la política, deseando poner en práctica sus ideas humanistas a través de canales gubernamentales. Pero, como cualquier sabio, Confucio se enfrentó a eruditos que contradecían la validez de sus argumentos, y desafiaban su deseo de servir al mundo.


Un exilio autoimpuesto

La carrera política de Confucio fue de corta duración. Su rectitud moral no se sentó bien con el círculo íntimo del rey. A los 56 años, cuando se dio cuenta de que sus superiores no estaban interesados ​​en sus políticas, Confucio abandonó el país en un intento de encontrar otro estado feudal al que pudiera prestar sus servicios.

A pesar de su frustración política, estuvo acompañado por un círculo creciente de seguidores durante un exilio autoimpuesto de casi 12 años, y su reputación como visionario se extendió.

A los 67 años regresó a su casa para enseñar y preservar sus preciadas tradiciones clásicas, y dedicó el resto de su vida a escribir. Murió en el año 479 a. C. a la edad de 73 años.

Según los registros del historiador, 72 de sus estudiantes dominaron las "seis artes", y los que afirmaron ser sus seguidores fueron 3000. Mas el legado del gran maestro oriental fue incalculable.

Estudiantes vestidos con ropas antiguas frente a la estatua de Confucio durante una ceremonia en el Templo Confuciano de Changchun el 25 de septiembre de 2005 en Changchun de la provincia de Jilin, China./Getty


Resumen de su pensamiento

A grandes rasgos, podemos decir que la filosofía de Confucio se resume en la fe en la capacidad de esfuerzo humano para dar forma a su propio destino. La creencia de que seres humanos comunes pueden convertirse en sabios está profundamente arraigada en la herencia confuciana, como también lo está la idea de que los seres humanos son educables, mejorables y pueden perfeccionarse a través del esfuerzo personal y comunitario.

Una de las frases más célebres que se le atribuyen es la que reza lo siguiente: "No hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti".


El origen de su nombre

Evitemos las 'confusiones'. Según la enciclopedia británica, Confucio proviene de la romanización de Pinyin Kongfuzi, o Kongzi, K'ung-fu-tzu, o K'ung-tzu; pero parece que su nombre original era Kongqiu; y su nombre literario, Zhongni. El término ‘confucianismo’, por su parte, fue acuñado en la Europa del siglo XVIII.

Los historiadores aún cuestionan la fecha exacta de su nacimiento, pero existe un consenso mayoritario en cuanto a que nació el 28 de septiembre. Este día, el cumpleaños de Confucio, es una festividad regional y se considera el Día del Maestro en Taiwán.

Laura Marcos

Laura Marcos

Nunca me ha gustado eso de 'o de ciencias, o de letras'. ¿Por qué elegir? Puedes escribirme a lmarcos@zinetmedia.es

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