Cómo se hace una momia

Guía paso a paso para conservar un cuerpo

 

Si pensamos en el antiguo Egipto, entre sus elementos característicos están las pirámides y, por supuesto, las momias. Cientos de libros, reportajes, artículos, películas y anuncios de viaje utilizan imágenes de pirámides y momias como reclamo. En el caso de las momias, contemplar una genera una paradójica sensación de atracción y rechazo o, en ciertas personas, incluso temor. En las arenas del desierto egipcio se han enterrado millones de momias a lo largo de la historia antigua del país. ¿Por qué intentaban conservar los cuerpos las personas que vivieron a orillas del Nilo? ¿Cómo lo hacían?

Desenterrando momias

Los primeros indicios de rituales funerarios se remontan 100 000 años atrás. Parece sencillo que el ser humano tomara rápida conciencia sobre la certeza de la muerte. Es algo que la humanidad no logra superar físicamente, por lo que a lo largo de los siglos nos hemos apoyado en diversas explicaciones: las religiones.

En el discurrir de la larga historia del Antiguo Egipto, la ideología funeraria fue cambiando. Pero el núcleo ideológico sí que fue el mismo durante tres milenios. Tuvieron algunas influencias claras. Por un lado, estaba el ciclo vida-muerte-renacimiento con el que el Nilo, sus crecidas y las sequías organizaban la forma de vida egipcia. Y, por otro lado, estaba el Sol con su ciclo amanecer-renacimiento por el este y anochecer-muerte por el oeste, lo que originó la creencia en dos mundos: el de los vivos y el de los muertos. Esta es la razón por la que la mayoría de enterramientos egipcios se sitúan en la orilla oeste del Nilo.

Por si fuera poco, los primeros ladrones de ajuares funerarios, al inhumar los cuerpos enterrados en la seca arena del desierto, veían muertos muy bien conservados. Aquello no podía significar otra cosa que, como los ciclos naturales, los humanos renacían, solo que en el Más Allá. Y para ese Más Allá, entre los elementos necesarios, uno necesitaba el cuerpo lo mejor conservado posible.

Quizás le veas más sentido del que nunca te habías replanteado, y lo mismo te apetece pasarte a la antigua fe egipcia por si acaso Anubis te espera cuando llegue tu final. Es posible que se te unan a la causa tus familiares y necesites saber cómo conservar lo mejor posible el cuerpo de un ser fallecido (hay gente muy loca pululando por ahí en nuestros días). Por si fuera tu caso, toma buena nota, que te vamos a explicar los pasos a dar para una perfecta momificación.

Avisamos a los candidatos a nuevos embalsamadores estrellas: lo que resta de artículo no es apto para estómagos sensibles.

Cómo se hace una momia
Cómo se hace una momia

Pasos para momificar un cuerpo

El objetivo de la momificación es interrumpir la descomposición del cuerpo humano tras la muerte, con el fin de conservarlo lo mejor posible para toda la eternidad. Luego la mayor o menor efectividad depende de lo que puedas gastarte y de la mejor o peor práctica que se realice sobre el cuerpo. Solo debes saber que los mejores embalsamadores del antiguo egipcio nos dejaron momias tan bien conservadas que hay arqueólogos que han sentido estar interrumpiendo el sueño de alguien al encontrar una de estas momias. Realmente fascinante y turbador.

Para que sepas a lo que te enfrentas: el 93% del cuerpo humano está compuesto por tejidos blandos y agua. Ese es un gran problema. Pero conocemos bien a nuestro enemigo: las bacterias. Ellas se encargan de descomponer el cadáver y para poder vivir necesitan agua y oxígeno. La momificación se encarga de preservar el cuerpo eliminando la mayor cantidad de agua posible, es decir, a través de una deshidratación intensa.

Las técnicas de preservación de cuerpos variaron y mejoraron a lo largo de la historia de Egipto. Pero la edad de oro de la momificación se dio durante el Reino Nuevo (1539-1075 a.C.).

Primero necesitas una ibu en hab (una “tienda de purificación”) donde desnudar y lavar el cuerpo. En caso de que el cuerpo a momificar fuera el de una persona de la realeza, entonces mejor una seh-netjer (una “cabina divina”). La jerarquía siempre presente. En esta primera fase tienes que desnudar y lavar el cuerpo. Si estuvieras en un ambiente húmedo o con el mismo calor que suele hacer en Egipto, tienes que darte prisa, pues la descomposición no se hará esperar.

Luego tienes que llevar el cuerpo al wabt wat (“lugar puro”). Allí realizas un orificio por la zona de la nariz, metes un gancho y bates el cerebro hasta hacerlo pulpa (ya avisamos que no sería agradable). Una vez realizada la operación, colocas el cuerpo de lado y sacas el cerebro por el orificio nasal.

En el siguiente paso llegarás a las entrañas del ser a momificar. Pero literalmente: a partir de una incisión lateral en la parte izquierda del abdomen, introduces tus manos y extraes intestinos, estómago y el hígado. Luego abres por el diafragma y extraes los pulmones. ¡Ni se te ocurra tocar el corazón! Es de donde emana la razón, el cuerpo lo necesita para la otra vida.

Con agua y vino de palma, limpia y desinfecta todo el interior del cuerpo vacío. Los órganos los tienes que desecar con natrón (una especie de sal). Después los envuelves por separado y los introduces en los vasos canopos.

Más natrón junto con lino, resina y mirra tendrás que introducir dentro del cuerpo para que no se pierda el molde, se absorban los líquidos, desinfecte y tenga buen olorcito. Acto seguido tendrás que colocar el cadáver en la posición deseada, pues pasado el siguiente paso no podrás volver a moverlo. Durante 40 días debe mantenerse cubierto por natrón. Sí, más natrón. Se estima que para cuerpos de 80 kilos se necesitan unos 300 kilos de natrón, así que el cargamento es importante si quieres la momificación perfecta.

Pasada la cuarentena, retiras el natrón, limpias el cuerpo y vacías el relleno. El cráneo tendrás que rellenarlo con resina y el cuerpo (de nuevo) con saquitos de natrón, arena y cebollas. Todo esto para que el cuerpo ya momificado no pierda su forma original.

Ya estarías llegando al final. Te faltaría tapar los orificios de la cabeza. Sobre las cuencas oculares va una tela con ojos dibujados y puedes maquillar al difunto al gusto: mechones de pelos, uñas arregladas... Tutankamón fue embalsamado con el pene erecto (por si quieres más ideas).

Unge el cuerpo con aceites aromáticos, que aquello no huela a muerto, hombre. Luego el cuerpo necesita hacerse cuanto más impermeable mejor, para eso debes derramar resina líquida sobre él. Por último, las famosas vendas. Tómatelo con calma y envuelve bien cada parte del cuerpo, desde la cabeza hasta los dedos de los pies. Hubo quien, además, cubría la momia con un sudario y puedes añadirle textos funerarios del Libro de los muertos, por si se despierta con ganas de leer.

Ya estaría el cuerpo listo para ser depositado en su sarcófago y colocado en su tumba. Si has tenido la capacidad de construirle una pirámide lo tuyo ya es de un nivel faraónico.

Referencias:

Parra, J. M. 2010. Momias. La derrota de la muerte en el antiguo Egipto. Crítica.
Sanmartín, J. et all. 1998. Historia antigua del Próximo Oriente. Mesopotamia y Egipto. Akal.

 

Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

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