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Cleopatra, Nefertitit… a quien deberías conocer es a Ahhotep I

Reinó más de 3500 años atrás y sentó precedentes para las futuras regentes de Egipto

Faraones Egipto
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Sin duda eran tiempos complicados. Unos 3500 años atrás Egipto estaba dividido en varios principados, todos ellos dependientes, de algún modo, del faraón de Menfis de la dinastía XV, conformada por un pueblo asiático, los hicsos. Estos habían llegado a Egipto en el siglo XVIII a. de C. y habían conquistado la ciudad de Avaris (actual el-Daba, al este del Delta del Nilo) estableciendo allí su reino. Pero no todas las ciudades estaban satisfechas con el liderazgo de este pueblo: Tebas era una de ellas. Los hicsos se enteraron y enviaron una embajada (más una advertencia que una misión diplomática, la verdad) y les instaron a sacrificar a los hipopótamos sagrados del templo de Amón, supuestamente con la excusa de que sus bramidos no dejaban descansar al gobernante de Avaris.

Los tebanos, al mando de Seqenenra Taa (marido y hermano mayor de Ahhotep I) respondieron enviando un ejército contra los hicsos pero fueron derrotados. Lo que fue quizás el impulso que necesitaba Ahhotep I para pasar a la historia: coronó a su hermano menor, Kamose,  como regente y se lanzó a combatir en las fronteras del norte y del sur durante tres años, hasta conquistar casi todo Egipto, excepto la sede del gobierno hicso, Avaris. En ese momento muere Kamose y el trono queda vacante, Ahhotep I no lo duda y nombra a su hijo de diez años, Ahmose, su sucesor, pero ella sigue gobernando hasta acabar con la resistencia hicsa, unificar Egipto y devolverle el trono a su hijo cuando alcanzó la mayoría de edad.

Con Ahmose comenzó el Imperio Nuevo egipcio,la etapa más brillante y en la que Egipto alcanzó el mayor esplendor de toda su historia. Este período se extendió durante cerca de cinco siglos y permitió la expansión del reino y una nueva acumulación de riquezas.

Pero Ahmose reconoció la importancia de su madre y a su muerte (muchos años después, tras haberse retirado al templo de Karnak, mandó construir una estela de metal en la que se habla de sus logros políticos y militares. En su tumba se encontraron artefactos como las “Moscas Doradas del Valor”, posiblemente el reconocimiento militar más alto de la civilización egipcia, collares, artefactos ceremoniales y bélicos, como dagas, hachas, brazaletes, tocados, joyas con perlas de lapislázuli y piedras semipreciosas. El motivo de la mosca en la decoración militar podría estar relacionado con varios aspectos: la persistencia o su presencia de moscas en los campos de batalla.

Ahhotep I fue enterrada en la necrópolis de Dra Abu el-Naga. Allí fue donde la encontró, en 1859, el egiptólogo francés Auguste Mariette. Desafortunadamente la momia de la reina fue desenterrada antes de la llegada de Mariette y quedó reducida a polvo. Sí se conservaron sus joyas que debido a su belleza fueron enviadas a la Exposición Universal de París en 1867. Allí las vio la emperatriz Eugenia de Montijo (esposa de Napoleón III) y sin cortarse un pelo sugirió que debían regalárselas a ella. Afortunadamente Mariette regresó las joyas al Museo de El Cairo.​

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