Camazotz, el ‘Batman’ de la mitología mesoamericana

Un ser con cuerpo de hombre y cabeza de murciélago que degollaba humanos.

La mayoría de las mitologías y creencias de la historia tienen un componente de violencia inevitable puesto que pretenden dar respuestas mágicas a hechos que siempre han sido un misterio desconocido como la muerte. En el caso de los mitos existentes en las culturas mesoamericanas, esta violencia queda todavía más patente con la práctica de los sacrificios humanos. En este rito se relacionan la sangre, la vida y la muerte, elementos todos ellos que se reúnen en un mismo animal: el murciélago, por lo que parece bastante lógico que estas culturas tuvieran un dios murciélago. Además, hay científicos que creen que, como ocurre con muchos mitos, esta divinidad podría tener su origen en encuentros reales, en este caso con murciélagos de gran tamaño.

El murciélago asesino

En el “Popol Vuh”, el libro sagrado de los mayas, se narra la bajada al inframundo de los héroes gemelos Hun Ahpú (o Hunahpú) e Ixbalanqué. En uno de los pasajes del mito tuvieron un encuentro trágico con Camazotz: 

“Hun Ahpú e Ixbalanqué fueron conducidos entonces a la Cada de los Murciélagos, que estaba repleta de chupadores de sangre. Aquélla era también la morada de Camazotz, un gran animal que daba muerte como Chaquitzam, es decir, con la velocidad de una flecha, y así mataba a todo el que llegaba ante su presencia. 

Los dos hermanos entraron en la casa, pero durmieron en el interior de sus cerbatanas, y de este modo los murciélagos no pudieron morderles. Sin embargo, como veremos, uno de ellos fue derrotado por Camazotz, que vino del Cielo y con el que tuvo que enfrentarse: no logró evitar que lo dominara el temor cuando hizo su aparición este gran chupador de sangre.

Los murciélagos organizaron su consejo y durante toda la noche estuvieron chillando y revoloteando: quilitz, quilitz, decían, que en su lengua viene a ser: «los mataremos, los mataremos».

Más tarde se fueron sosegando y llegado un momento ninguno se movía. Algunos estaban posados sobre la punta de la cerbatana. 

«¡Parece que ya amaneció!», le dijo Ixbalanqué a Hun Ahpú. Y este último, queriendo ver si así era, asomó la cabeza por la boca de la cerbatana. Apenas vio al gran Camazotz cuando éste lo decapitó, y el cuerpo quedó dentro de la cerbatana mientras la cabeza rodaba por el suelo. 

«¿Qué amaneció o no?», peguntó Ixbalanqué. Pero Hun Ahpú ya no se movía”.

Batman maya
Traje de Batman inspirado en el arte maya diseñado para celebrar el 74 aniversario del personaje. Estudio Kimbal.

En este magnífico fragmento de la mitología mesoamericana podemos leer sobre Camazotz en plena acción. El nombre de esta divinidad significa “murciélago de la muerte” en el idioma K’iche. Se trata de un dios con cuerpo de hombre y cabeza de murciélago que vivía en cuevas, consideradas entradas al inframundo según muchas mitologías antiguas. En sus representaciones, suele aparecer ligado a la decapitación de los humanos, algo que no debe extrañar, pues los murciélagos son seres nocturnos y es común relacionar la oscuridad con la muerte y el miedo. Estos mismos elementos son los que se tomaron para crear el apartado teatral con el que cuenta el famoso superhéroe de “Detective Cómics”: Batman.

¿La realidad tras el mito?

Por si fuera poco, mitologías como la maya, zapoteca o azteca, contaban que Camazotz decapitaba con un afilado cuchillo que portaba en el hocico. Esta descripción ha llevado a pensar a muchos científicos en la similitud del ser divino con algunas especies de murciélagos que habitan o habitaron el área geográfica de influencia mesoamericana. El murciélago lanudo (Chrotopterus auritus) y el espectral (Vampyrum spectrum) pueden alcanzar el metro de envergadura con sus alas desplegadas, lo que hace de ellos los murciélagos más grandes de México. Estas especies presentan un hocico en forma de hoja que parece un puñal afilado y podría recordar al técpatl, el chuchillo de pedernal que utilizaban las culturas mesoamericanas para los sacrificios humanos.

Murciélago lanudo
Detalle del rostro del murciélago lanudo. Wikimedia.

A estos murciélagos se une la presencia del vampiro común (Desmodus rotundus), que habita bosques y plantaciones desde México hasta Argentina. Este murciélago sí que se alimenta de sangre, al contrario que los anteriores, que son depredadores. Observar a estos murciélagos chupar sangre de otros animales pudo causar bastante inquietud entre los habitantes mesoamericano. La experiencia pudo ser aún más dramática con una especie del mismo género, pero de mayor tamaño.

Sabemos que el culto a Camazotz se inició hacia el año 100 a. C. por parte de los zapotecas de Oaxaca. Hace unos 10 000 años se extinguió la especie Desmodus draculae, un 30% más grande que el vampiro común. Por entonces, los humanos ya estaban asentados en el continente americano, por lo que pudieron tener contactos con este animal o incluso sufrir ataques que pudieron llevar a la creación del mito.

Referencias: 

Estrada, M. et al. 2022. Popol Vuh. El libro sagrado de los mayas. Errata naturae.

Morell, V. 2022. Los murciélagos carnívoros que inspiraron el mito de la creación maya. nationalgeographic.com.es.

Narváez, M. 2017. El murciélago en la cosmovisión maya. cienciamx.com.

Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

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