Boudica, una guerrera en palacio

La reina de los icenos lideró una de las mayores revueltas en territorio romano de la época.

Aunque existen múltiples variables –Boudicca ( según Tácito ), Boadicea, Voadicea o Boodicia–, se cree que el nombre correcto de esta reina de los icenos es Boudica. Tampoco sabemos la fecha exacta en la que lideró la rebelión de los icenos, se duda entre los años 60 o 61, pero quedan pocas dudas sobre su ferocidad, destreza, valentía y liderazgo , pues cayó con unos 120.000 guerreros –según Dión Casio fueron 230.000, algo seguramente exagerado– sobre Camulodunum (Colchester), Londinium (Londres) y Verulamium (St. Albans), que ardieron hasta sus cimientos mientras sus habitantes –varias decenas de miles– fueron implacablemente asesinados.

Todo un shock en la época, que se convirtió en un desafío de primera magnitud para Roma hasta que Suetonio Paulino, el gobernador romano, consiguió sofocar las llamas de las rebelión. De hecho, se trató de una de las mayores revueltas en territorio romano de la época junto a la acaecida en Batavia. El origen del levantamiento de los icenos –se produjo junto a los trinovantes y otras tribus– se fraguó unas décadas antes, cuando los romanos decidieron desarmar, en previsión de una futura rebelión en su retaguardia, a las tribus que se habían aliado a Roma. Esta medida provocó un primer movimiento, sobre el año 49 o 50, que fue sofocado, por lo que el ambiente no parecía el mejor. Unos años más tarde, hacia el 59 o 60, Prasutagus, el líder de los icenos, pueblo celta, falleció, lo que provocó el ascenso de Boudica . Según Dión Casio, habría sido una reina alta de melena pelirroja hasta la cintura, voz áspera y, probablemente, fuerte físicamente, como describen muchas crónicas de la época a las mujeres celtas. Si bien es cierto que los celtas eran por lo general belicosos y enfrentaban las contiendas de forma valiente y sangrienta –tenían la guerra como una afición absurda, según observó Estrabón en el año 21 en Geographica–, no parece muy acertado presentar a Boudica como una guerrera salvaje con la cara pintada que abatía con ferocidad enemigos en el campo de batalla para más tarde cortar sus cabezas y embalsamarlas en aceite de cedro (cosa que hacían los celtas más por mística que por brutalidad). En una estatua de la reina que puede contemplarse en Londres (los icenos fueron el primer grupo celta que invadió Londinium, lo que supuso el declive del Imperio romano en la ciudad) , se la ha representado sobre un carro armado con cuchillos o guadañas en las ruedas para segar a sus enemigos, pero parece poco verosímil que se desplazase así por el campo de batalla.

 

Motivos para la rebelión

Sea como fuere , sí ha quedado constatado, tras el relato de Tácito, el motivo final que llevó a Boudica a levantarse contra los romanos: su propia flagelación y la violación de sus dos hijas como acto premeditado de sometimiento político de todo el pueblo iceno. No tanto por lo que tuvo de bestial tal comportamiento – no constituyó un episodio insólito y puede, aunque se discute, que encontrara causa en un acto anterior de los icenos – , sino, en palabras de Tácito , por “el temor a cosas peores”. Para algunos autores hay otros elementos más determinantes en la rebelión, como la apropiación de tierras o la transformación de dádivas a las élites en créditos, quedando el maltrato y las violaciones como causas más simbólicas que reales. Y si mucho nos falta por conocer de su vida, no menos de su muerte, pues aunque se cree que se suicidó ingiriendo veneno tras la derrota ante Suetonio Paulino, según Tácito –aunque Dión señala que murió tras enfermar ¿por el veneno?–, el asunto no queda nada claro. Sí sabemos que los temerarios celtas cayeron derrotados al enfrentarse a los romanos en un terreno desfavorable para ellos –un desfiladero– , dada la superioridad numérica que tenían respecto a estos –entre 60.000 y 70.000 rebeldes, aunque, como ya comentamos, Dión llega a la cifra de 230.000 britanos, contra unos 10.000 o 15.000 romanos–.

 

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