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Así se reconstruyó el texto de La odisea de Homero

El texto de La Odisea homérica ha realizado un largo periplo histórico antes de tomar la forma que conocemos hoy.

Manuscrito Odisea
Imagen: Wikicommons

En la actualidad, podemos leer La Odisea, el texto clásico atribuido al poeta ciego Homero, en una multitud de ediciones. Las aventuras marítimas que protagonizan Odiseo y los suyos para regresar a Ítaca después de la Guerra de Troya constituyen uno de los textos fundacionales de la literatura europea y una fuente de inspiración constante para las artes. En librerías y bibliotecas encontramos La Odisea sin dificultad bajo la forma de un texto completo y fijado. Sin embargo, la historia de transmisión del texto clásico homérico ha sido larga, compleja y tortuosa.

Los filólogos consideran que La Ilíada y La Odisea se compusieron entre los siglos VIII y VII a.C. como textos poéticos para ser recitados o declamados. Los fragmentos más antiguos de los que se tiene constancia, sin embargo, datan del siglo III a.C. y, para disponer de textos más o menos completos, habrá que esperar a la Edad Media.

Se han encontrado fragmentos de La Odisea en los papiros homéricos de Egipto, un conjunto de textos de entre los siglos III a.C. y VII d.C. que contiene evidencias del texto griego. Incluso sobreviven 13 versos en una tablilla de arcilla procedente de la ciudad de Olimpia. Estos versos narran el encuentro de Odiseo con el porquero Eumeo a su regreso a Ítaca. Se sabe que ya algunos autores de la antigüedad como Aristarco de Samotracia se dedicaron a editar y comentar las composiciones atribuidas a Homero.

Esos mismos textos, por otro lado, se utilizaron en contextos educativos y escolares, lo que, en consecuencia, habría producido un corpus creciente de comentarios y apuntes sobre la obra. De todos modos y a pesar de las referencias secundarias que describen el estudio y circulación de los textos homéricos en la antigüedad, antes del medievo son raras las evidencias históricas primarias que atestiguan las composiciones homéricas y su uso. Algunas de las hipótesis históricas que especulan sobre la relevancia del texto de La Odisea en el mundo griego, como la que afirma, por ejemplo, que ya en la antigüedad habría existido un texto fijo para ser recitado durante la celebración de los Juegos Panatenaicos, esperan validación.

Draper Ulises
Imagen: Wikicommons

La verdadera popularización de La Odisea se produce durante la Edad Media. En el Imperio Bizantino, La Odisea gozó de prestigio entre los intelectuales. El arzobispo Eustacio de Tesalónica, por ejemplo, compiló y sistematizó los comentarios que otros autores habían producido tanto de La Ilíada como de La Odisea, lo que creó un corpus interpretativo que le hizo ganar la fama de autoridad sapiente en la materia. Gracias a la abundancia de manuscritos medievales, los expertos han podido demostrar una tendencia hacia la uniformización y la fijación del texto. Antes de la difusión de la imprenta, la transmisión del texto se había realizado bien de forma oral a través de la declamación, bien a través de copias realizadas a mano que permitían al escriba o amanuense modificar, corregir o incorporar elementos al texto. Las composiciones, por tanto, mostraban un cierto margen de flexibilidad y apertura a la intervención del copista o a la creatividad del poeta que las interpretase.

Con la invención de la imprenta, dio comienzo el proceso de fijación de un texto estandarizado. La imprenta permitía crear copias idénticas de un mismo texto, dificultaba la introducción de cambios en la composición y facilitaba la circulación del texto en círculos cada vez más amplios. La primera copia de La Odisea realizada con la imprenta de la que se tiene constancia se produjo en el año 1488. De su edición se encargó Demetrios Calcocondilas, gramático de origen griego que, con su trabajo, difundió la literatura clásica en Europa.

Durante el Renacimiento, se redescubrió la importancia de los textos homéricos y sus valores alegóricos. La Odisea se estudió como un ejemplo compositivo cargado de sabiduría y conocimiento profundo, se reeditó y se intentó presentar el texto original de un modo que fuese comprensible para el público contemporáneo. Gracias a esa labor constante, hoy podemos seguir disfrutando de un texto clave de la literatura universal.

Erica Couto

Erica Couto

Historiadora y aprendiz de batería. Literatura y cine de terror las 24 horas. Las ruinas me hacen feliz

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