Así era la vida de las mujeres en el antiguo Egipto

El papel de la mujer en el país del Nilo contaba con más libertades que cualquier otra civilización antigua y muchas de las modernas.

 

Las mujeres del antiguo Egipto gozaron de libertades y una posición social más avanzada que sus vecinas del Mediterráneo e incluso que muchas sociedades de la actualidad. Sin embargo, tampoco conviene caer en una idealización, puesto que al profundizar un poco en el pasado del valle del Nilo podemos encontrar ciertas contradicciones entre la teoría y la realidad que vivieron las mujeres egipcias.

Variedad de situaciones en el espacio y el tiempo

De entrada, es importante dejar claro que la historia del antiguo Egipto se extendió más de 3000 años. Por tanto, no podemos hablar de la mujer egipcia como una situación monolítica, sino que la sociedad contaba con el dinamismo propio del paso del tiempo. Es imposible que la situación de una mujer fuera la misma durante la época de la construcción de las pirámides (hacia el 2500 a. C.) que en el Egipto Ptolemaico después de que Alejandro Magno pasara por el país del Nilo.

Es más, en un territorio tan amplio, ni siquiera tendríamos la misma situación en el mismo momento entre dos mujeres que vivieran una en el delta del Nilo y otra en el alto Egipto. A esta vital relación entre el tiempo y espacio para hablar de historia, hay que sumarle el tipo de fuentes que nos permite conocer la vida en el antiguo Egipto. Nos ha llegado, sobre todo, la visión de las clases privilegiadas, donde resultaba más fácil para la mujer ser libre. Una vez conocidos nuestros límites, nos disponemos a contar cómo vivían las mujeres del antiguo Egipto.

Igualdad jurídica

Es común que los estudios, libros y artículos sobre la mujer en Egipto hablen de libertades y una posición social envidiable por el resto de sociedades contemporáneas e incluso posteriores a su tiempo. Pero no podemos caer en una idealización, pues, como solemos recordar en “Muy Historia”, el pasado humano está lleno de matices y la concepción de la mujer en Egipto también tiene sus puntos negativos.

Un ejemplo para aclararlo: es fascinante pensar que hubo mujeres que llegaron a convertirse en faraón de Egipto. En Roma, por muy poderosa que fuera una mujer, jamás llegó al puesto del emperador romano. Sin embargo, es obvio que tampoco es que en Egipto fuera indiferente el género para ser soberano del país. Pues de haber sido así, habría más mujeres entre las listas de faraones en la historia. Pero solo contamos con unos pocos casos en situaciones excepcionales, solo cuando no había un claro sucesor masculino.

Las mujeres del antiguo Egipto tenían igualdad jurídica con el hombre. Un himno del siglo II a. C. dedicado a la diosa Isis lo describía claramente:

“Eres la dueña de la tierra […] tú has dado un poder a las mujeres igual al de los hombres”.

Dependían de su nivel económico y clase social, no de su sexo. Podían vender, comprar, disponer de su patrimonio (el cual se heredaba de madres a hijas), tener su propio negocio, emprender acciones legales, adoptar hijos en su nombre, heredar de sus parientes y desheredar a sus hijos si así lo consideraban. Naunakhte fue una madre egipcia y dejó escrito en su testamento lo siguiente:

“He criado a estos ocho hijos, vuestros servidores, proporcionándoles todo el equipo para fundar un hogar, formado por todas las cosas que se constituyen para aquellos que se encuentran en su situación. Pero mirad, me he vuelto vieja y mirad, ¡ellos no se ocupan de mi a cambio! En cuanto a todos los que han puesto sus manos sobre las mías, les daré mis bienes, pero en cuanto a los que no me han dado nada, no les daré mis bienes”.

Sexo, amor y matrimonio

Podían elegir marido libremente de manera habitual. Cuando se casaban, las mujeres no perdían ni su nombre, ni su independencia. De hecho, la mujer casada era nombrada Nebt-Het, es decir, La Señora de la Casa, un papel exclusivo de la mujer hasta donde sabemos. Se encargaba de administrar el patrimonio de la pareja. El divorcio era legal y podía ser reclamado por ambas partes del matrimonio.

En cuanto al sexo, sabemos que los antiguos egipcios no eran unos mojigatos. Así lo demuestra, entre otras fuentes, el Papiro de Turín, todo un “Kamasutra” del antiguo Egipto fechado en 1200 a. C. Las mujeres disfrutaron de la misma libertad que los hombres en el sexo y tanto las casadas como las solteras tuvieron acceso a métodos anticonceptivos y abortos. El papiro Ebers, de alrededor del 1542 a. C. tiene una receta para evitar el embarazo:

"Prescripción para que una mujer deje de quedar embarazada durante uno, dos o tres años. Moler finamente una medida de dátiles de acacia con un poco de miel. Humedecer un pedazo de madera con la mezcla e introducir en la vagina".

En las llamadas “Instrucciones de Ani”, una colección de textos del Imperio Nuevo se aconseja al esposo que cumpla con su función moral:

“Si eres sabio, mantén tu casa, ama a tu mujer, aliméntala apropiadamente, vístela bien. Acaríciala y cumple sus deseos. No seas brutal, obtendrás más de ella por la consideración que por la violencia: si la empujas, la casa va al agua. Ábrele tus brazos, llámala; demuéstrale tu amor”.

Luces y sombras

Sin embargo, el hecho de que este fragmento y otros muchos de la literatura egipcia adviertan sobre los abusos a mujeres, es un indicativo de que los hubo. Además, contamos con un variado grupo de fuentes religiosas y morales en las que se muestran a las mujeres como el origen de desgracias y culpables de ciertos males. Una idea que se ha extendido desde la Antigüedad a muchas culturas actuales, transportadas en gran medida por las religiones bíblicas.

A ello hay que sumar algunos oficios vedados a la mujer. No podían trabajar en talleres de joyas o cerámica, no se dedicaban a la pesca, la caza ni a actividades militares. Sin embargo, podían ser funcionarias, por ejemplo, en el puesto de escriba, también podían ser bailarinas, músicos, tejedoras, molineras, plañideras, comadronas, médicos y, entre otros, sacerdotisas al servicio de dioses y diosas, por el que muchas llegaron a ser consideradas mujeres sagradas, una posición prestigiosa con la que detentaban un poder significativo.

La igualdad social es más discutible que la jurídica, sin embargo, la posición y posibilidades de la mujer en el antiguo Egipto era un remanso de libertad en comparación a otras civilizaciones vecinas de la misma época. Las mujeres de la antigua Grecia vivían bajo la supervisión de un Kyrios, un tutor masculino. Cuando algunas griegas se fueron a vivir al Egipto Ptolemaico, se sorprendieron con el modo de vida de las egipcias. La médico griega Hagnódica tuvo que estudiar en Egipto porque en Atenas se le negó la educación por ser mujer. Regresó a su patria disfrazada de hombre para poder ejercer su oficio.

Referencias:

Academia Play. 2019. El papel de la mujer en el Antiguo Egipto. academiaplay.es.

Albalat, D. La mujer en el antiguo Egipto. Jornades de Foment de la Investigació. Universitat Jaume I.

Mark, J. J. 2016. La mujer en el antiguo Egipto. worldhistory.org.

Urribarri, F. 2022. Sexo, ambición y poder: las increíbles mujeres del Nilo. elcorreo.com.

 

Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

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