Ara Pacis, la gran obra de Augusto

El altar dedicado a la diosa romana Pax conmemoraba la paz instaurada por el emperador Augusto después de su triunfo en la conquista de la Galia e Hispania.

Ara Pacis hoy en día

Para entender el porqué de la construcción del Ara Pacis hay que conocer antes la figura que gobernaba Roma en el momento de su construcción: Octavio Augusto, el primer emperador romano, Primus inter pares ("el primero entre iguales").

Augusto había aprendido de la experiencia vivida por su tío, el dictador Julio César, –asesinado en los Idus de Marzo en el Senado–, de quien heredó el poder imperial. Por ello, no intentó buscar el título de rey ni el de dictador, que estaban peor vistos por la sociedad romana, conformándose con convertirse en “príncipe”.

Con ese título supo ostentar todo el poder, pero manteniendo las viejas estructuras republicanas.

Durante su gobierno se alcanzó la famosa “Pax Romana”, que se glorifica en el Ara Pacis, erigido por el Senado de Augusto, a su regreso de las Galias.

Construido entre el año 13 al 9 a.C., el Ara Pacis originalmente estaba erigido en la via Flaminia en el Campo de Marte de Roma, junto al mausoleo del emperador Augusto.

Hoy en día, para proteger esta joya única, se alberga en el interior de un edificio museístico exclusivo que lleva su nombre, Ara Pacis, en Roma, y cubre en su totalidad el monumento desde su inauguración en 2006.

El altar es un cubo de mármol de Carrara con alegorías sobre la mítica fundación de Roma y relieves de una procesión de Augusto, familiares, magistrados, senadores y sacerdotes, inspirada en las Panateneas del Partenón.

El estilo tiene la mezcla de los elementos de origen griego y helenístico con la perfección que alcanzó el retrato romano.

La influencia griega nos remite a otra escena de procesión ritual: el friso de la Panateneas del Partenón, esculpido por Fidias en el siglo V a.C.

Así el Ara Pacis augustiniano es uno de los ejemplos más ilustrativos del relieve histórico, un género escultórico netamente romano.

El carácter práctico de la cultura romana llevó a fijarse más en la representación de las hazañas de los mortales que la de los dioses, en un deseo de utilizar el arte como herramienta de propaganda y dejar constancia de dichas hazañas para el futuro.

Al altar se accede por una escalinata y en el interior hay una gran profusión de adornos de flores, sobre todo, en forma de guirnaldas colgadas de cráneos de buey.

Un hecho curioso es que en 2009, el Ayuntamiento de Roma organizó unas sesiones para mostrar el Ara Pacis con sus colores originales a través de efectos especiales.

Obra artística con fines propagandísticos

Una clara intencionalidad propagandística que se detecta en los relieves históricos es el afán de mostrar al emperador Augusto como el pacificador del Imperio tras un siglo de guerras civiles y conquistas y el inicio de la "Pax Romana".

En el año 24 a.C., por primera vez en más de un siglo se cerraban las puertas del templo del dios Jano que permanecían abiertas mientras Roma estuviese librando alguna batalla en el exterior.

Por los relieves del monumento se detecta también que no se trata de mostrar sólo a Augusto, sino que se representa a los miembros de toda su familia como los herederos garantes de la paz y la estabilidad en el Imperio.

Así, el altar pretende afirmar el poder de la nueva familia imperial, además de justificar el alto cargo de gobierno que ocupan por dos motivos: por un lado, en sus hazañas políticas y, por otro, en su origen semidivino entroncando la familia Julio-Claudia con los orígenes mitológicos de Roma.

En el Ara Pacis, la escena de la fachada de Eneas realizando un sacrificio indica claramente estos orígenes.

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