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Una erupción permitió la construcción de la enorme pirámide maya en El Salvador

Tierra Blanca Joven fue la erupción más grande de Centroamérica en 10.000 años, depositando múltiples depósitos volcánicos en la zona.

Una pirámide maya en lo que actualmente es El Salvador fue construida a raíz de una explosión volcánica gigante, según un nuevo estudio publicado en la revista Antiquity.

La erupción 'Tierra Blanca Joven' del 539 d.C. del volcán Ilopango, hoy un lago de cráter, fue la más grande de América Central en los últimos 10.000 años. Y, lejos de resultar un obstáculo para sus habitantes, los depósitos volcánicos de la zona, permitieron la rápida construcción de una enorme pirámide maya, una estructura monumental que señaló la resistencia de quienes la construyeron: la pirámide de La Campana en San Andrés; una formación piramidal de 13 metros de alto y 40 metros de diámetro, que forma parte de un sitio maya prehispánico cuya ocupación se calcula inició alrededor de año 900 a.C, como un pueblo agrícola.

La pirámide maya fue construida apenas 5-30 años después de la erupción volcánica que tuvo lugar hace 1.482 años y su construcción finalizó en 80 años.


“Eventos como erupciones y sequías a menudo se han considerado un factor principal en el colapso, el abandono o el declive de la antigüedad”, comenta Akira Ichikawa, asociado postdoctoral en la Universidad de Colorado, Boulder y líder del trabajo. "Mi investigación sugiere que los pueblos antiguos eran más resistentes, flexibles e innovadores".


Así, el momento sugiere que la pirámide se construyó en respuesta al volcán, considerados igual de sagrados que las montañas para estos pobladores.

"Debido a la magnitud catastrófica de la erupción, los estudiosos han considerado que muchos sitios fueron abandonados y que llevó mucho tiempo volver a ocupar las áreas afectadas", explica Ichikawa. Sin embargo, el momento y la magnitud de la contracción de la pirámide de Campana indican que regresaron rápidamente para ocupar el sitio de San Andrés, transformándolo en el centro de ocupación en el valle circundante.


La construcción de la pirámide también pudo haber tenido una función social; podría haber ayudado a unir a las personas, tanto a los supervivientes del volcán como a los recién llegados a la región.


“Sitios como San Andrés pueden enseñarnos sobre la creatividad humana, la innovación, la adaptación, la resiliencia y la vulnerabilidad ante este tipo de eventos”, dice el experto.

 

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Referencia:

Ichikawa, A. (2021). Human responses to the Ilopango Tierra Blanca Joven eruption: Excavations at San Andrés, El Salvador. Antiquity, 1-15. doi:10.15184/aqy.2021.21

Sarah Romero

Sarah Romero

Periodista especializada en ciencia y nuevas tecnologías. Soy redactora de contenidos web en la revista Muy Interesante y Muy Historia. Puedes contactar conmigo a través del correo ladymoon@gmail.com

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