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Hallan los restos de dos hombes (rico y esclavo) en Pompeya

Aparentemente, buscaban refugio de la explosión del Vesubio ocurrida hace casi 2000 años, pero murieron al ser alcanzados por una nube ardiente de material volcánico. Son dos esculturas del horror más para añadir a la célebre ciudad fantasma.

(Parco Archeologico di Pompei via AP)
(Parco Archeologico di Pompei via AP)

Alrededor del mediodía del 24 de agosto del año 79 d.C., una enorme erupción del Monte Vesubio arrojó toneladas de escombros volcánicos sobre la ciudad de Pompeya, seguida al día siguiente de abrasadoras nubes de gas. Los edificios fueron destruidos, la población fue aplastada o asfixiada y la ciudad fue enterrada bajo un manto de ceniza y piedra pómez. Pompeya durmió durante muchos siglos bajo su esta capa de residuos, que conservó perfectamente algunos de los restos hasta su descubrimiento en el siglo XVIII. 

Pero los hallazgos no han cesado desde entonces. El sitio arqueológico de Pompeya y sus alrededores proporcionan una fuente única de información sobre muchos aspectos de la vida social, económica, religiosa y política del mundo antiguo. Cada vez que se descubren nuevos restos, los científicos pueden sacar interesantes conclusiones al respecto. 

El pasado sábado 21 de noviembre, investigadores del parque arqueológico anunciaron el hallazgo de los restos óseos de lo que se cree que fueron dos hombres –uno rico y otro, probablemente su esclavo– que intentaban escapar de la muerte.  

Aparentemente, ambos sujetos escaparon de la caída inicial de ceniza del Monte Vesubio y luego sucumbieron a la poderosa explosión volcánica que tuvo lugar a la mañana siguiente. La última explosión “invadió el área desde muchos puntos, rodeando y enterrando a las víctimas en cenizas”, según anuncian investigadores de Pompeya en un comunicado

Los restos de las dos víctimas, tendidos uno al lado del otro sobre sus espaldas, fueron encontrados en una capa de ceniza gris de al menos 2 metros de grosor. 

Esculturas perfectas del horror 

Como se hace habitualmente cuando se descubren otros restos en el sitio de Pompeya, los arqueólogos vertieron tiza líquida en las cavidades dejadas por los cuerpos en descomposición en la ceniza y la piedra pómez, para dar lugar a verdaderas esculturas del horror, como si de una fotografía se tratase, de los últimos momentos de la vida de estas víctimas. La técnica, pionera en el siglo XIX, da la imagen no solo de la forma y posición de las víctimas en medio de la muerte, sino que hace que los restos parezcan estatuas.  

A juzgar por los huesos craneales y los dientes, uno de los hombres era joven, probablemente de entre 18 y 25 años, con la columna vertebral con discos comprimidos. Ese hallazgo llevó a los arqueólogos a plantear la hipótesis de que era un joven que realizaba trabajos manuales, como los de un esclavo

El otro hombre tenía una estructura ósea robusta, especialmente en el área del tronco, y murió con las manos en el pecho y las piernas dobladas y separadas. Se estimó que tenía entre 30 y 40 años, dijeron funcionarios de Pompeya. Además, se encontraron fragmentos de pintura blanca cerca del rostro del hombre, probablemente restos de una pared superior derrumbada. 

Las víctimas probablemente buscaban refugio en un espacio subterráneo, donde pensaban que estaban mejor protegidas. En cambio, en la mañana del 25 de octubre del año 79, una nube ardiente de material volcánico llegó a Pompeya y mató a todo el que encontrase en su camino. 

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