¿Fue tan mortal la plaga de Justiniano?

Muchos han afirmado que la plaga de Justiniano mató a la mitad de la población del Imperio Romano. No obstante, la investigación histórica y el modelo matemático desafían la tasa de mortalidad y la gravedad de esta primera pandemia de peste.

Se conoce como peste negra a la segunda gran oleada de peste bubónica de la historia, que tuvo lugar entre 1346 y 1353. Este periodo es el más divulgado cuando hablamos de la peste; sin embargo, el primer gran brote de esta enfermedad infecciosa tuvo lugar varios siglos antes. Hoy sabemos que ambos brotes fueron de peste bubónica, provocadas por la bacteria Yersinia pestis; sin embargo, al que tuvo lugar entre los años 541 y 750 d.C. se le conoce como la plaga de Justiniano. 

Y, ¿por qué de Justiniano? El emperador era quien gobernaba el imperio bizantino cuando se inició el brote, e incluso él mismo se vio afectado por la plaga. 

Muchos han afirmado que la plaga de Justiniano mató a la mitad de la población del Imperio Romano. No obstante, la investigación histórica y el modelo matemático desafían la tasa de mortalidad y la gravedad de esta primera pandemia de peste. 

Un hallazgo que contradice las fuentes primarias 

Investigadores del Centro Nacional de Síntesis Socioambiental (SESYNC) de la Universidad de Maryland han examinado los impactos de la peste justiniana con modelos matemáticos, desarrollando nuevos modelos para reexaminar las fuentes primarias desde el momento del brote. A partir del modelo, descubrieron que era poco probable que cualquier ruta de transmisión de la peste hubiera tenido tanto la tasa de mortalidad como la duración descritas en las fuentes primarias. 

Sus hallazgos aparecen en un artículo titulado "Modelando la peste justiniana: comparando rutas de transmisión hipotéticas" de la revista científica PLOS ONE

"Esta es la primera vez, que sepamos, que se ha utilizado un enfoque de modelado matemático robusto para investigar la peste justiniana", según la autora principal, la doctora Lauren White, ecóloga cuantitativa de enfermedades. "Dado que hay muy poca información cuantitativa en las fuentes primarias para la plaga de Justiniano, esta fue una oportunidad emocionante para pensar cómo podríamos combinar el conocimiento actual de la etiología de la peste con descripciones de los textos históricos". 

No pudo afectar a todo el imperio por igual 

Los expertos centraron sus esfuerzos en la ciudad de Constantinopla, capital del Imperio Romano, que sufrió un brote descrito en el año 542. Algunas fuentes primarias afirman que la peste mató hasta 300 000 personas en la ciudad, que tenía una población de unas 500 000 personas en ese momento. Otras fuentes sugieren que la peste mató a la mitad de la población del imperio. 

Hasta hace poco, muchos estudiosos aceptaban esta visión de muertes en masa. Pero, al comparar las rutas de transmisión bubónica, neumónica y combinada, los autores demostraron que ninguna ruta de transmisión única imitaba con precisión la dinámica del brote descrita en los documentos históricos. 

La literatura existente a menudo supone que la plaga de Justiniano afectó a todas las áreas del Mediterráneo de la misma manera. Pero los nuevos hallazgos de este documento sugieren que, dada la variación en los patrones ecológicos y sociales en toda la región, como el distinto clima o la densidad de población, es poco probable que un brote de peste haya impactado a todos los rincones del imperio por igual. 

White añade: "Otro ejemplo es la tasa de transmisión de pulgas a humanos. Aunque el análisis describió esto como un parámetro importante, no ha habido suficiente investigación para validar un rango plausible para ese parámetro". 

Dudas sobre la interpretación tradicional de la peste 

Como manifiesta en un comunicado el coautor del estudio Lee Mordechai, historiador ambiental y profesor titular en la Universidad Hebrea de Jerusalén y codirector de la Iniciativa de Investigación sobre el Cambio Climático y la Historia de Princeton: "Este documento es parte de una serie de publicaciones de los últimos años que arrojan dudas sobre la interpretación tradicional de la peste utilizando nuevas metodologías”.

Y añade: “¡Es un momento emocionante para hacer este tipo de investigación interdisciplinaria!" 

 

Referencias:

Lauren A. White et al, Modeling the Justinianic Plague: Comparing hypothesized transmission routes, PLOS ONE (2020). DOI: 10.1371/journal.pone.0231256

Laura Marcos

Laura Marcos

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