Termina la Guerra Fría

Cumbre de Malta 1989
Imagen: US National Archives.

El día 3 de diciembre de 1989 concluyó la Cumbre de Malta, una reunión celebrada entre el presidente estadounidense George Bush y el líder de la Unión Soviética Mijaíl Gorbachov con la que se declaraba el fin oficial de la Guerra Fría, un conflicto que se extendió durante casi medio siglo.

No había pasado ni un mes desde la caída del Muro de Berlín y la situación económica y política de la URSS solo podía avocar hacia un desmantelamiento total del sistema soviético y su posterior disolución, que llegaría en los primeros meses de 1990. En la Cumbre de Malta, celebrada frente a las costas del país mediterráneo en el buque Máximo Gorki, Bush y Gorbachov analizaron los cambios que estaba viviendo el mundo en todas sus facetas y establecieron un nuevo paradigma de convivencia pacífica y fin de las tensiones entre ambas superpotencias, que conllevaría un desarme nuclear progresivo, la democratización de los países satélite y la restauración de las relaciones comerciales y diplomáticas. El propio Mijaíl Gorbachov proclamó que ese día terminaba “una época de guerra fría y se inicia un periodo de paz prolongada”.

Este momento marcó un antes y un después en la historia contemporánea. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, todos los asuntos del siglo XX se habían visto supeditados a la rivalidad entre Estados Unidos y la Unión Soviética y sus distintas concepciones del mundo. Ambas potencias habían volcado todos sus recursos militares, económicos y políticos en superar al rival y habían llevado al mundo al borde de la destrucción total en más de una ocasión. El miedo a que un enfrentamiento directo desembocara en una guerra nuclear hizo que su enfrentamiento siempre ocurriera de forma indirecta y a través de terceros países.

La mala situación económica de la Unión Soviética, incapaz de mantener a todos los países que estaban en su zona de influencia, y la inestabilidad política y social que se vivía en estos llevó a la desaparición de la URSS y el final del conflicto, así como a un nuevo orden mundial.

 

1842 Espartero ordena el bombardeo de Barcelona

El 3 de diciembre de 1842, tras días de sublevación armada y violencia en las calles de Barcelona, el general y regente de España Baldomero Espartero ordenó a su oficial en la Ciudad Condal, Antonio Van Halen, que los cañones del castillo de Montjuic abrieran fuego y bombardearan Barcelona.

La mayor ciudad de Cataluña llevaba siendo un polvorín desde hacía tiempo. El descontento social de prácticamente todas las clases (los obreros y trabajadores reclamaban más derechos y mejores condiciones, los propietarios y burgueses acuerdos comerciales más ventajosos…) se acumuló en Barcelona a la espera de una ocasión para lograr sus exigencias, aunque fuera por la fuerza de las armas. Además, en la política catalana había tanto partidos progresistas que buscaban librarse de Espartero y poner en el trono a Isabel II y republicanos que directamente demandaban la instauración de un estado catalán. La insurrección de 1842 comenzó, según documentos de la época, cuando un grupo de trabajadores se negaron a pagar los impuestos exigidos por meter alimento o bebida en la ciudad.

Lo que comenzó como una escaramuza derivó rápidamente en un enfrentamiento armado en toda regla. Las barricadas se alzaron por toda la ciudad y el ejército se vio superado y tuvo que refugiarse en Montjuic a la espera de auxilio mientras que los rebeldes se organizaban en torno a una especie de gobierno provisional encabezado por los republicanos. Espartero en persona viajó hasta Barcelona para controlar la situación e incluso llegó a rechazar una propuesta de negociación. En su lugar, ordenó el bombardeo de la ciudad como medio para asegurar la rendición total.

Durante el ataque se lanzaron 1.104 proyectiles, se destruyeron 462 edificios y murieron entre 20 y 30 personas. Los incendios se extendieron por toda la ciudad y la represión posterior se llevó a cabo con ejecuciones, arrestos indiscriminados y nuevos impuestos para reconstruir las partes destruidas de la ciudad. Esta acción tan arriesgada, aunque cumplió los objetivos de Espartero, le hizo perder el apoyo de los catalanes y deterioró la imagen que los sectores liberales de España tenían de él.

 

1894 Muere Robert Louis Stevenson

El 3 de diciembre de 1894 moría en la lejana y paradisiaca isla de Vailima Upolu, en Samoa Occidental, el escritor escocés Robert Louis Stevenson. Tenía 44 años y murió como consecuencia de una hemorragia cerebral tras años de sufrir problemas de salud. Los samoanos le acogieron en la isla como a uno de los suyos, le bautizaron como Tusitala (“el que cuenta historias”) y tras su muerte le enterraron con honores en la cima del monte Vaea.

Nacido en Edimburgo en 1850, Stevenson heredó la delicada salud y los problemas pulmonares que le afectarían a lo largo de toda su vida de su madre. Aunque cursó estudios en Derecho, nunca llegó a ejercer como abogado y pasó gran parte de su vida viajando primero por Europa y luego por el resto del mundo. De hecho, sus primeros escritos son narraciones de las experiencias que vivió mientras viajaba. Precisamente fue este estilo narrativo-literario el que acabó por caracterizar su obra y convertirle en  un maestro de la novela y el movimiento romántico. El uso de la aventura y los elementos fantásticos, los escenarios lejanos y exóticos y la contraposición entre el bien y el mal le convirtieron en un escritor de éxito.

Conocido por ser autor de clásicos atemporales como La isla del tesoro (1883), La flecha negra (1883) o El curioso caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde (1886), Robert Louis Stevenson supo combinar la nostalgia y evocación de su Escocia natal con la más pura novela de aventura en tierras lejanas. Llegó a Samoa en 1888, cuando estaba realizando un crucero por el Pacífico sur con su mujer, y en los años desde su llegada a la isla hasta su muerte añadió obras como El señor de Ballantrae o El náufrago.

Daniel Delgado

Daniel Delgado

Periodista en construcción. Soy de los que puede mantener una conversación solo con frases de ‘Los Simpson’ y de los que recuerda sus viajes por lo que comió en ellos. Es raro no pillarme con un libro o un cómic en la mano. Valhalla or bust.