Se publica ‘Orgullo y Prejuicio’

Orgullo y Prejuicio
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El 28 de enero de 1813 se publicó en Inglaterra, en tres tomos, la obra que grabaría el nombre de Jane Austen a fuego en la historia de la literatura: Orgullo y Prejuicio. Los textos de Austen son de los pocos que nunca han sido descatalogados de ninguna editorial desde el momento de su publicación.

La autora escribió sus primeros borradores en la década de 1790, en muchos casos inspirados por los breves viajes que realizaba por Inglaterra y por su día a día en la campiña inglesa en la que tenía la oportunidad de relacionarse con la aristocracia y verse sometida a las normas y costumbres sociales de la época. Orgullo y Prejuicio es, de alguna manera, un reflejo y una crítica de todas estas normas y de cómo Austen las vivía y afrontaba. Precisamente, Orgullo y Prejuicio narra la relación entre una joven casadera y un terrateniente que sufren las presiones sociales y deben superar sus diferencias y aprender a convivir para lograr tener un futuro juntos. Jane Austen otorgó a la novela un tono sarcástico y divertido en el que se puede apreciar un claro trasfondo crítico y un intento de ridiculizar la situación a la que los jóvenes se veían arrastrados ya fuese por su sexo o por el contexto social en el que nacen (“Una verdad universalmente reconocida es que un hombre soltero, poseedor de una gran fortuna, necesita una esposa”).

La novela fue bien recibida y gustó especialmente por la sutileza con la que Jane Austen plasmaba una realidad tan aislada como era la de la aristocracia inglesa que vivía en la campiña. Su hermoso estilo literario y la solidez de sus personajes (destacándose el de su gran heroína Elizabeth Bennet) la consagraron como un clásico de la literatura que ha recibido numerosas adaptaciones a teatro y cine.

 

1871 Francia se rinde ante Prusia tras el sitio de París

El 28 de enero de 1871, el Gobierno de Defensa Nacional presidido por el general Louis Jules Trochu firma su capitulación frente a Prusia y pone fin al terrible sitio que estaba sufriendo París desde septiembre y a la Guerra Franco-Prusiana que estalló en julio del año anterior.

El Congreso de Viena de 1815 estableció una situación de poder en Europa que se vio rota cuando Guillermo I de Prusia y el canciller Otto von Bismarck lanzaron su plan de unificación de Alemania y derrotaron a Austria en combate, ampliando considerablemente sus territorios. Francia, recelosa de que alguien pudiera hacerle sombra en el continente, intentó frenar el avance prusiano hasta que la tensión hizo (como tanto deseaban Guillermo I y Bismarck) que le declarara la guerra a Prusia y comenzase un conflicto que tendría consecuencias mucho más trascendentes de lo esperado. Guillermo I y su canciller habían promovido los valores patrióticos teutones y la guerra con Francia les concedió la oportunidad perfecta para quitarse de en medio a su rival directo y tener vía libre para sus proyectos territoriales.

El despliegue prusiano fue rápido y efectivo, consiguiendo avanzar casi sin problemas y obteniendo victorias clave para el desarrollo del conflicto en Gravelotte y Sedán, donde fue hecho prisionero el mismísimo Napoleón III. Ante la caída del Segundo Imperio Francés y el vacío de poder, se proclamó una nueva república en París y se encargó al Gobierno de Defensa Nacional de mantener la capital francesa lejos de manos prusianas y bajo la férrea protección de los restos del ejército francés y las milicias populares. En esta situación y con el cuartel general de los prusianos en Versalles, Guillermo I sitió París hasta que la situación fue tan desesperada que tuvieron que rendirse. Para mofa de los franceses, el fin de la guerra y la proclamación de la unificación alemana tuvieron lugar en el palacio de Versalles.

Estas disputas por el poder y la influencia entre las potencias europeas marcarían un antecedente directo de la Primera Guerra Mundial y la saña con la que Francia quiso vengarse de Alemania con el Tratado (otra vez) de Versalles de 1919. El país galo no solo tuvo que pagar una inmensa cantidad de dinero a Alemania, sino que perdió los territorios de Alsacia y Lorena y la inestabilidad política y social que derivaron de la guerra provocaron un levantamiento popular en París que se negaba a aceptar la restauración del gobierno de Napoleón III, a quien consideraban un traidor y aliado de los prusianos contra los que el pueblo francés había luchado y sangrado: la Comuna de París.

Daniel Delgado

Daniel Delgado

Periodista en construcción. Soy de los que puede mantener una conversación solo con frases de ‘Los Simpson’ y de los que recuerda sus viajes por lo que comió en ellos. Es raro no pillarme con un libro o un cómic en la mano. Valhalla or bust.