Se instaura el Día de Todos los Santos

El 1 de noviembre la Iglesia Católica celebra el Día de Todos los Santos, una festividad religiosa que tiene como fin principal recordar a los difuntos. El origen de esta fiesta proviene del Samhain celta, una celebración pagana que se celebraba en el solsticio de otoño y que fue reacondicionada para adaptarse a los patrones cristianos. La romanización de las tribus celtas y la desaparición progresiva de la religión wiccan hizo que el Papa Gregorio IV pudiera realizar una reinterpretación según los principios cristianos. Desde el año 840 la fiesta pasó a llamarse All Hallows Eve (Día de Todos los Santos).

Para facilitar la conversión, la nueva fiesta aprovechó la importancia que los celtas daban al recuerdo a los difuntos en Samhain y mantuvo este elemento en el Día de Todos los Santos. Esta celebración arraigó profundamente en países de tradición católica como España, Portugal e Italia y en prácticamente toda Latinoamérica, donde se mezcló con sus propias fiestas y tradiciones. En España, por ejemplo, es costumbre acudir a los cementerios para visitar a los difuntos y luego reunirse con la familia o los amigos.

 

1700 Muere Carlos II, último rey de los Austrias

Carlos II, hijo de Felipe IV, falleció el 1 de noviembre del año 1700 a los 38 años. Último rey español de la Casa de Austria, había heredado de su padre un país arruinado y en un contexto político y social convulso, sin punto de comparación con el poderoso imperio que España había sido. Felipe tenía 56 años cuando nació Carlos. El único heredero potencial que Felipe había tenido hasta ese momento, murió a los 16 años por lo que el destino de la corona española dependía de Carlos II y su prole.

Afectado por el síndrome de Klinefelter, Carlos II padeció graves problemas de salud (carencia de vitamina D, cólera, fuertes catarros) desde muy temprana edad. Tenía cuatro años cuando pronunció su primera palabra y no consiguió caminar hasta los ocho años. En consecuencia, fue tratado como si fuera un niño pequeño hasta los 10. También sufrió una deformación bastante severa de la mandíbula, una anormalidad característica entre los de la dinastía de los Habsburgo. Esta discapacidad significaba que tenía grandes dificultades tanto para comer como para hablar. Estas circunstancias hicieron que el Consejo de Estado priorizase la continuidad de la dinastía ante una eventual muerte prematura del monarca. A pesar de todo, no pudo tener descendencia ni con María Luisa de Orleans ni con Mariana de Neoburgo tras la muerte de su primera esposa en 1689.

El rápido deterioro que la salud del rey mostraba hizo que se planteasen todas las opciones posibles para explicar su estado de salud y buscar una solución. Una de las más difundidas era que Carlos II era víctima de un maleficio, por lo que se le conoció como ‘el Hechizado’ y pasó sus últimos años rodeado de médicos y alquimistas. En su testamento, Carlos II nombraba a Felipe de Anjou, un Borbón emparentado con Luis XIV de Francia, como sucesor. Sin embargo, el archiduque Carlos de Austria se presentaría como candidato al trono y esto daría lugar a la Guerra de Sucesión (1700-1713) entre sus respectivos seguidores. El conflicto terminaría con la victoria de Felipe de Anjou y la instauración de la monarquía borbónica en España.

 

1993 Muere Severo Ochoa, Nobel de Medicina

El bioquímico y biólogo molecular español Severo Ochoa falleció el 1 de noviembre de 1993, con 88 años. Licenciado de Medicina en 1929 por la Universidad Complutense de Madrid y doctorándose poco tiempo después, comenzaría una carrera centrada en la investigación más que en la labor de médico como tal. Desde un primer momento se reconoce su habilidad y brillantez y recibe numerosas becas para ampliar sus estudios en el extranjero (Escocia, Inglaterra, Alemania…). Durante su estancia en el Instituto Kaiser Wilhelm para la Investigación Médica trabaja en bioquímcia y fisiología del músculo junto al profesor Otto Meyerhof, que influiría en su futuro. Se marcha de España al comienzo de la Guerra Civil y, tras un tiempo en Alemania y Gran Bretaña, emigra a Estados Unidos en 1941.

Durante los años 40 y 50 el campo de la bioquímica experimenta grandísimos avances y descubrimientos. En 1955, dos años después de que Watson y Crick propusieran su modelo de doble hélice para el ADN, Severo Ochoa descubre y aisla una enzima que más tarde sería reconocida como el ARN. El trabajo del asturiano permitiría comprender los mecanismos de síntesis del ARN y del ADN, este segundo obtenido por la labor de Arthur Kornberg como continuación de la investigación de Ochoa. Ambos compartieron el Premio Nobel de Fisiología y Medicina de 1959.

Severo Ochoa pasaría el resto de su vida dirigiendo grupos de investigación y ostentando cargos de responsabilidad en instituciones de todo el mundo, como el Laboratorio de Biología Molecular de la Universidad Autónoma de Madrid o el Roche Institute of Molecular Biology de Nueva Jersey. Pasaría sus últimos años dando conferencias, atendiendo a los medios de comunicación y tratando con los estudiantes del Centro de Biología Molecular de Madrid. Pocos meses antes de su muerte presentaría en Madrid su biografía, La emoción de descubrir.

Daniel Delgado

Daniel Delgado

Periodista en construcción. Soy de los que puede mantener una conversación solo con frases de ‘Los Simpson’ y de los que recuerda sus viajes por lo que comió en ellos. Es raro no pillarme con un libro o un cómic en la mano. Valhalla or bust.