Se crea la V República de Francia

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El 5 de octubre de 1958 entraba en vigor la Constitución francesa aprobada por referéndum el 28 de septiembre de ese mismo año y daba lugar a la V República de Francia, encabezada por el general Charles De Gaulle. Con ella se sustituía el modelo político establecido en el país galo tras la Segunda Guerra Mundial y la derrota de los nazis y se adaptaba a la idea personalista y semimilitar que el caduco héroe de guerra tenía de lo que debía ser un gobierno liderado por él.

El general había sido presidente de la Francia liberada desde 1944 hasta 1946 y tras ello se había retirado de la vida política, pero en 1958 el propio gobierno francés se dio un golpe de Estado a sí mismo y entregó todos los poderes a De Gaulle. Tras la pérdida de Indochina, la guerra con Argelia estaba sangrando al país y llevando al caduco imperio francés hacia la debacle absoluta. Ante esta situación, el presidente René Coty nombró primer ministro al general y le encargó poner orden en el país, proyecto por el que empezaron creando una nueva constitución. En ella se respetaba el preámbulo de la anterior, en el que se hacía referencia a la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, pero se concedían nuevos poderes al presidente, se ampliaba su mandato y se cambiaba el sistema electoral.

Como era de esperar, De Gaulle salió victorioso por una amplia ventaja en las elecciones de 1958 y se mantuvo en el poder durante más de una década. Si bien su mano de hierro ayudó a estabilizar Francia, el militar reunió en su persona y en sus allegados los principales poderes de la nación y los empleó para sobrepasar los límites democráticos de su gobierno, rozando la dictadura encubierta por momentos. En 1968, tras años de problemas, tuvo que hacer frente a la huelga y las protestas masivas de mayo del 68 y acabó por dimitir en 1969 después de que el pueblo francés votase ‘no’ en un referéndum sobre la regionalización del territorio.

 

1713 Nace Denis Diderot, padre de la enciclopedia

El escritor y filósofo francés Denis Diderot, una de las figuras más destacadas de la Ilustración, nació el 5 de octubre de 1713 en Langres. Ha pasado a la historia por la inmensa labor que realizó en la redacción y publicación de L'Encyclopédie.
Miembro de la burguesía, destacó como estudiante siendo muy niño  esto llevó a sus padres, siguiendo los consejos de sus profesores jesuitas, a ingresar en el clero hasta obtener una maestría en filosofía. Tras esto cursó los estudios de Derecho y en 1734 decidió dedicarse a la escritura, cortó los vínculos con su familia y llevó una vida de carácter bohemio en la que se mantenía trabajando como traductor de textos en inglés y profesor particular. Fue en 1746 cuando Diderot fue nombrado editor general de una enciclopedia de 10 volúmenes. A este proyecto le dedicó más de 26 años de su vida y en ella pretendía ·reunir el conocimiento esparcido sobre la faz de la tierra, explicar su plan general a los hombres con quienes vivimos para que no podamos morir sin haber merecido a la raza humana”.

El trabajo finalizado se publicó en 1772 y constaba de 17 volúmenes de texto y 11 volúmenes de ilustraciones que contenían 72.000 artículos, de los cuales alrededor de 6.000 eran de Diderot.

 

1934 Estalla la Revolución de Asturias

El 5 de octubre de 1934 comenzó una sublevación violenta de la izquierda española encabezada por el PSOE, la UGT y la CNT entre otros. Aunque se produjo en numerosos lugares del territorio nacional como Madrid o Vizcaya e incluso Cataluña llegó a proclamar el “Estado catalán dentro de la República Federal Española”, fracasó en todas partes ante la contundente respuesta del ejército y la Guardia Civil. El único lugar en el que la revolución perduró fue en Asturias, donde comunistas y anarquistas unieron fuerzas en la llamada Alianza Obrera.

Las elecciones de 1933 dieron el gobierno de la Segunda República a la derecha, con la CEDA como principal fuerza política y el Partido Radical de Lerroux (algo más moderado) como cabeza del gobierno. El PSOE y las fuerzas de izquierdas no querían tolerar la entrada de miembros de la CEDA en el gobierno de la república y cuando tres ministros del partido de Gil Robles juraron el cargo el día 4 de octubre fue la señal que esperaban para levantarse en armas.

En Asturias el plan estaba cuidadosamente medido. Miles de obreros y mineros tomaron la fábrica armamentística de Trubia y se hicieron con la provincia al estar bien armados, contar con grandes cantidades de dinamita y superar numéricamente a la Guardia Civil y demás fuerzas. La sangre corrió por las calles de Oviedo y se quemaron alrededor de 60 edificios religiosos. El gobierno decidió enviar a la Legión y a los Regulares de Marruecos en una acción conjunta dirigida por Francisco Franco, el mismo que dos años después daría un golpe de Estado contra la república y que en ese momento fue considerado su salvador.

Se optó por la represión y la guerra sin cuartel para poner fin a la intentona revolucionaria que se estaba llevando a cabo. Cuando el 19 de octubre se dio por controlada la situación los muertos ascendían a 1.100 entre los sublevados y más de 300 entre ejército y Guardia Civil, los heridos superaron los 2.000 y hubo alrededor de 30.000 detenidos en toda España.