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Muere Hernán Cortés

Hernán Cortés muere el 2 de diciembre de 1547
Imagen: Getty Images.

Hernán Cortés, uno de los personajes más conocidos de la historia de España y primer gran artífice de la conquista del Nuevo Mundo, falleció el 2 de diciembre de 1547 en Castilleja de la Cuesta.

Cortés había vuelto a España tras casi 40 años en las entonces llamadas Indias, ya fuese como soldado y conquistador o a la cabeza del virreinato de Nueva España, y pasó sus últimos momentos reuniéndose con personajes selectos de la nobleza que despertasen su simpatía e intentando afianzar el futuro de sus descendientes a través de matrimonios. En su testamento, Cortés destinaba una considerable fortuna a Tenochtitlán, ciudad que había tomado y que pretendía convertir en capital de su soñada nación al otro lado del océano, para construir universidades, conventos y hospitales.

En vida, Cortés había resultado tan polémico como lo fue tras su muerte. Sus deseos de fama y riqueza le llevaron a encabezar expediciones por el Nuevo Mundo y fue el primero en explorar el territorio de los mexicas, imperio al que sometió aprovechando su superioridad armamentística y explotando las rencillas internas entre ellos. Especialmente conocido es el encuentro que tuvo con el emperador Moctezuma II en Tenochtitlán en 1519 y el enfrentamiento de Cortés con las tropas de Diego de Velázquez, quien fuese su protector.

Hernán Cortés ha pasado a la historia por ser el principal artífice de la conquista española de México pero también fue responsable de la exploración de Honduras, el descubrimiento de California y un primer intento de hallar un camino de salida al océano Pacífico.

 

1804 Napoleón Bonaparte es nombrado emperador

Napoleón Bonaparte, el ambicioso y astuto estratega y líder militar, se autoproclamó emperador el 2 de diciembre de 1804. Había dado un golpe de Estado en 1799 que le convirtió en Primer Cónsul de Francia, con poderes prácticamente dictatoriales, y la buena acogida que sus medidas tuvieron entre la población hicieron que decidiera autocoronarse emperador en la mismísima Notre Dame de París.

De origen corso, recibió educación militar y destacó como líder desde muy temprana edad. Una de sus primeras grandes victorias fue contra los ingleses en el sitio de Tolón en 1793 o su imposición sobre los monárquicos franceses en 1795, lo que le valió el cargo de comandante del Ejército francés en Italia, donde siguió cosechando éxitos más que considerables. Después de eso, y en el marco de la guerra contra Gran Bretaña, llegaría a conquistar Egipto.

Sus innovadoras tácticas de combate y su desmedida ambición hicieron que buscara ampliar los territorios de su recién creado imperio al tiempo que combatía a los británicos. Promovió entre sus aliados el sistema continental por el que estaba prohibido llevar a cabo acuerdos comerciales con Gran Bretaña, decisión que debilitó a su enemigo tanto como a sus aliados. Al tiempo, las revueltas contra la ocupación francesa se sucedían sin descanso y Napoleón se veía cada vez más superado. La derrota que sufrió contra las guerrillas españolas y el fallido intento de invadir Rusia hicieron que abdicara como emperador en 1814.

Napoleón fue encerrado en la isla de Elba, desde donde organizó a sus aliados y regresó a Francia, haciéndose con el poder en el llamado ‘Imperio de los Cien Días’. Sin embargo, fue derrotado definitivamente en Waterloo (1815), depuesto y desterrado a la isla de Santa Elena, donde moriría envenenado el 5 de mayo de 1821.

 

1956 El yate ‘Granma’ llega a Cuba

El 2 de diciembre de 1956, el destartalado yate Granma llega a la playa Las Coloradas, en el sureste de la isla de Cuba. A bordo viajan Fidel Castro y otros 81 miembros del Movimiento 26 de Julio que se disponen a hacer la revolución y deponer a Fulgencio Batista de la presidencia del gobierno. Ese día, con todo en su contra, estallaba la Revolución cubana.

El Granma fue comprado en México a una pareja de estadounidenes por Antonio del Conde, que colaboró con los Castro en la obtención de armas para la lucha que iban a llevar a cabo. Salió de Veracruz el 25 de diciembre de 1956, recorrió más de 2.000 kilómetros por el Golfo de México y consiguió llegar a Cuba no sin dificultades. El yate debía de haber llegado el 30 de noviembre, dos días antes, para coincidir con un levantamiento en la ciudad de Santiago de Cuba y ser transportados al interior del país sin llamar la atención, pero esa desincronización hizo que la maniobra de distracción en Santiago fuese un fracaso y que los guerrilleros del Granma fueran descubiertos casi de inmediato.

Las tropas de Batista, bajo aviso, aparecieron en los alrededores en cuanto Fidel Castro y los suyos pisaron tierra y les hostigaron sin compasión. Mareados, desorientados y en clara inferioridad, el grupo de 82 guerrilleros sufrió sus primeras bajas casi antes de que la revolución hubiese comenzado. Los supervivientes consiguieron cruzar un manglar cercano y refugiarse en Sierra Maestra, donde el terreno les dio cierta ventaja. Desde ese momento, el apoyo recibido por las clases populares y agrarias y su potente estrategia propagandística hicieron que los revolucionarios pudieran organizarse y crecer.

Como se ha comprobado en numerosas ocasiones a lo largo de la historia, el tiempo juega a favor de los guerrilleros ya que su estrategia de ataques sorpresa y sabotaje, su aprovechamiento estratégico del terreno y el deterioro de la imagen pública del gobierno acaban por girar las tornas y hacer que 800 barbudos (el número de guerrilleros con los que contaba Castro en su mejor momento) pudieran derrotar a 70.000 soldados batistianos. El 1 de enero de 1959, tras la toma de Santa Clara por el Che Guevara y el cerco en torno a la Habana cada vez más cerrado, Batista abandonó la isla. Los guerrilleros desarrapados que habían llegado en el Granma habían ganado la guerra.

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