Mateo Morral atenta contra Alfonso XIII el día de su boda

Atentado contra Alfonso XIII
Imagen: Wikimedia Commons.

El 31 de mayo de 1906, alrededor de las 13:55, el anarquista catalán Mateo Morral lanzó una bomba contra el coche de caballos en el que se encontraban Alfonso XIII y su esposa Victoria Eugenia de Battenberg. En el atentado murieron 28 personas y hubo más de un centenar de heridos pero los monarcas salieron ilesos.

Hijo de un rico industrial textil de Sabadell, Mateo Morral recibió una buena educación tanto en España como en el extranjero y pasaría años viajando por Alemania, Francia, Inglaterra o Bélgica. Sería en estos países donde entraría en los círculos anarquistas y empezaría a interesarse en sus principios teóricos. Morral, de entonces 26 años, llegó a Madrid el 21 de mayo y se alojó en una fonda de la calle Arenal que abandonaría al poco tiempo al darse cuenta que desde allí no podría cometer el atentado. Se cree que recibió la bomba unos diez días antes y fue visto escribiendo ‘EJCUTADO SERA ALFONSO XIII EL DIA DE SU ENLACE’ en la corteza de un árbol del Retiro pero la amenaza no fue tomada en serio.

El 31 de mayo se ofició la boda de Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Battenberg en la iglesia de los Jerónimos. El sonido de 21 salvas de fusil anunciaba el traslado de la comitiva real desde el lugar del enlace hacia el Palacio Real y la calle Mayor de Madrid estaba a rebosar de gente vitoreando a la feliz pareja. Cuando el carruaje cubierto tirado por caballos blancos pasó por delante de la casa de viajeros del número 88, un ramo de flores salió volando desde la ventana del segundo piso. Dentro estaba la bomba de Morral pero parece ser que el ramo se quedó enganchado con los cables del tranvía y explotó antes de tiempo.

El caos se apoderó del lugar. Los reyes salieron ilesos de su carruaje pero su comitiva y los madrileños que la recibían en la calle se llevaron la peor parte y los que podían huían despavoridos intentando salvar la vida. En medio de la confusión, Mateo Morral consiguió ocultarse y llegar hasta la redacción del periódico El motín, cuyo director José Naskens era un convencido anarquista. El artífice del atentado logra pasar desapercibido y salir de Madrid, llegando a Torrejón de Ardoz el día 2 de junio a la espera de coger un tren hacia Barcelona. Allí decide parar en una fonda a comer algo, donde los parroquianos le reconocen y avisan a la Guardia Civil. Un oficial se persona en el lugar, le pide la documentación y se lo lleva al cuartelillo. Según la versión oficial, en el trayecto, Morral saca una pistola Browning y dispara al guardia para, acto seguido, suicidarse. Investigaciones posteriores parecen encontrar ciertas incongruencias.

Con Mateo Morral muerto, se celebró un juicio contra José Nakens (condenado a nueve años de prisión) y a otros anarquistas relacionados. Durante la Segunda República la calle Mayor de Madrid fue brevemente rebautizada como calle Mateo Morral.

W. Mark Felt
W. Mark Felt tras hacer pública su identidad como Garganta Profunda. Imagen: Getty Images.

 

2005 Se revela la identidad de ‘Garganta profunda’

El 31 de mayo de 2005 un artículo de la revista Vanity Fair revelaba, tras años de especulación y teorías de todo tipo, la verdadera identidad de aquel al que llamaban Garganta Profunda. Se trataba nada menos que de W. Mark Felt, el segundo al mando del FBI durante la década de los 70.

Felt tenía un expediente impoluto tras años como parte de la Oficina Federal de Investigación (FBI) y era una de las pocas personas de confianza del temible John Edgar Hoover, su director desde que se fundó. A su muerte en mayo de 1972, Felt creía que él era la única opción lógica para sustituir al gran hombre pero en su lugar se eligió a L. Patrick Gray. Esto, sumado al hecho de que Nixon había intentado utilizar al FBI para sus trapicheos y tramas de espionaje y sabotaje contra los demócratas, despertó en Felt un rencor hacia el presidente que le llevaría a participar de forma activa en la investigación del caso Watergate.

Bob Woodward, periodista del Washington Post que estaba investigando el allanamiento a la sede demócrata del edificio Watergate, contactó con Felt por teléfono y este decidió actuar como fuente bajo unas condiciones estrictas y de máximo secretismo. La identidad de Felt jamás podría ser revelada, nunca incluirían citas o declaraciones suyas en los artículos y no les daría información concreta sino que confirmaría los descubrimientos hechos por los periodistas y guiaría sus siguientes pasos. Al principio Felt y Woodward hablaban por teléfono pero, temiendo que se lo hubieran pinchado, desarrollaron un sistema de señales ocultas para organizar reuniones en un aparcamiento público de Washington. El apodo ‘Garganta Profunda’, como se le conocía popularmente, hacía referencia a su voz ronca y se le ocurrió al jefe de Woodward en referencia a una película pornográfica de 1972.

La información proporcionada por Felt y su apoyo en la investigación fueron piezas clave para el trabajo periodístico de Woodward y Bernstein que terminó forzando a Nixon a dimitir. En una grabación del despacho oval de 1973, el propio presidente comenta la posibilidad de que las filtraciones a la prensa fueran cosa de Felt pero nunca se llegó a demostrar y él mismo lo negó en varias ocasiones, hasta que lo hizo público en 2005. Woodward y Bernstein, que habían mantenido el secreto durante tantos años a pesar de las presiones, declararon sentirse sorprendidos por la decisión de Felt.

Daniel Delgado

Daniel Delgado

Periodista en construcción. Soy de los que puede mantener una conversación solo con frases de ‘Los Simpson’ y de los que recuerda sus viajes por lo que comió en ellos. Es raro no pillarme con un libro o un cómic en la mano. Valhalla or bust.