Golpe de Estado y dictadura cívico-militar en Argentina

Golpe de Estado en Argentina
Imagen: Getty Images.

En la madrugada del 24 de marzo de 1976, el teniente general Jorge Rafael Videla hizo un comunicado en la radio nacional argentina informando a la población de que el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón había sido depuesto y se instauraba una dictadura cívico-militar encabezada por los más altos cargos de los tres ejércitos. Nacía en Argentina un régimen autoritario que perduraría en el tiempo hasta 1983.

Lo cierto es que la situación pilló por sorpresa a muy pocos, pues el estado de crispación en que vivía el país y el atronador ruido de sables que lo acompañaba apuntaban desde hacía tiempo a una toma del poder violenta por parte del ejército. Juan Domingo Perón ya había sufrido intentonas similares cuando aún era presidente y su esposa (María Estela, no Evita), que había heredado el cargo tras su muerte en 1974, se encontró de frente con un plan perfectamente coordinado y apoyado por prácticamente todos los cuerpos del ejército argentino. Tras arrestar a la presidenta y a los altos cargos del gobierno constitucional, los militares tomaron las estaciones de radio y televisión y dieron comienzo al régimen que ellos llamaron Proceso de Reorganización Nacional. Todo ello en apenas unas horas y con escasa opción a resistirse debido a su abrumadora superioridad numérica y armamentística.

Lo que debía ser el principio de una remodelación del país supuso una de las etapas más oscuras de la historia reciente de Argentina. El gobierno, presidido por Videla y organizado en las llamadas Juntas Militares, utilizó cualquier herramienta que tenía a su alcance para permanecer en el poder y llevó a las calles el terror y la persecución contra cualquiera que no siguiera su línea de pensamiento o que fuera un estorbo.

Entre el golpe de Estado y el año 1983, cuando acabó la dictadura, Argentina vivió un escenario de decenas de miles de desapariciones sumarias, asesinatos políticos, centros de reclusión y tortura, secuestros, robo de bebés, exilios forzados, terrorismo de estado y casi cualquier crimen de lesa humanidad que uno pueda imaginar. Todo esto, por supuesto, seguía los métodos habituales de las dictaduras que habían surgido en América Latina durante la década de los 70 y que e coordinaban en el llamado Plan Cóndor. Documentos de la CIA publicados por la administración Obama en 2016 demuestran que Estados Unidos estaba al corriente del plan de Videla y el resto de militares y que contaban con el beneplácito y el apoyo del entonces presidente Gerald Ford.

Con la llegada de la década de los 80, la población argentina y los sindicatos empezaron a movilizarse con más fuerza y sabiendo que la crisis económica por la que pasaba el país estaba desestabilizando el poder del mando militar. En 1982 el intento de recuperar la soberanía sobre las islas Malvinas, en manos de los británicos, por parte de la Junta Militar supuso una terrible derrota que asestó el golpe de gracia a la dictadura que se desmoronó y llevó al país a unas elecciones libres y a la vuelta del sistema democrático.

En Argentina, el 24 de marzo se celebra el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, en el que se recuerdan los acontecimientos que se vivieron de la dictadura y las víctimas que se dejaron por el camino buscando que no se vuelvan a repetir.

 

1809 Nace Mariano José de Larra

El 24 de marzo de 1809 nació en Madrid el escritor y periodista Mariano José de Larra, icono del movimiento literario del Romanticismo en España y máximo exponente del llamado costumbrismo crítico.

De familia burguesa, los Larra tuvieron que exiliarse a Francia junto con las tropas napoleónicas que estaban siendo expulsadas debido a que el padre había ejercido como cirujano al servicio de José Bonaparte y era sospechoso de afrancesado. Mariano José de Larra recibió una educación rica y muy completa que le llevó a viajar por España y fuera de ella, obteniendo tal vez con esto una visión más amplia de los problemas y atrasos que vivía el país y que volcó en los textos que le llevarían a la fama. Empezó los estudios de Medicina, que no terminó, y cursó los de Derecho, aunque terminaría ganándose la vida con su trabajo como periodista. Larra llegó a ser uno de los redactores mejor pagados de toda España y, bajo seudónimos como el Duende, el Pobrecito Hablador o Fígaro, se dedicó a hacer crítica cultural de los grandes teatros que se estrenaban en Madrid y crítica costumbrista en la que sacaba los colores a todos los españoles señalando los defectos, malas costumbres y atrasos que tenían frente a otros países de Europa como Francia. También publicó su novela El doncel don Enrique el Doliente y la obra teatral Macías.

Puede que lo más llamativo del carácter de Larra fuese su pesimismo, en el que parece que estuvo sumido desde su juventud y que se acentuó como grave depresión en sus últimos años de vida. Muchos sitúan el origen de este comportamiento melancólico y triste en una mala experiencia de juventud, un fallido amor con la que descubrió que era la amante de su propio padre. Ni su relación con Dolores Armijo ni su intento por meterse en política consiguieron sacarle del pozo en el que ya llevaba demasiado tiempo. En 1837, de vuelta en Madrid tras haber estado viajando por Europa en 1835, Mariano José de Larra tuvo una discusión con Dolores Armijo y decidió suicidarse pegándose un tiro el 13 de febrero. En su texto El día de difuntos, publicado en el diario El Español en 1836, muchos estudiosos encuentran el punto de no retorno que llevó a Larra a la más profunda de las depresiones y al suicidio.

Daniel Delgado

Daniel Delgado

Periodista en construcción. Soy de los que puede mantener una conversación solo con frases de ‘Los Simpson’ y de los que recuerda sus viajes por lo que comió en ellos. Es raro no pillarme con un libro o un cómic en la mano. Valhalla or bust.