Golpe de Estado contra el presidente Buhari en Nigeria

Ibrahim Babangida
Ibrahim Babangida . Imagen: Wikimedia Commons.

El 27 de agosto de 1985 Nigeria vivió un golpe de Estado en el que un grupo de militares liderados por el general de división Ibrahim Babangida derrocó al presidente y también militar Muhammadu Buhari.

Decir que, desde su independencia de Reino Unido en 1960, el clima político de Nigeria había sido agitado sería quedarse cortos. En un cuarto de siglo el país había vivido una guerra civil derivada de las pretensiones secesionistas de la región de Biafra y seis golpes de Estado, además de una sucesión de gobiernos de corte autoritario. De hecho, Buhari había subido al poder tras derrocar al gobierno de Alhaji Shehu Shagari (el primer presidente elegido en unas elecciones libres en el país) en 1983 bajo las promesas de limpiar la corrupción del sistema y mejorar la situación económica que atravesaba Nigeria por entonces. Cuando Buhari fue depuesto, los militares que dieron el golpe lo hicieron acusándole de haber priorizado sus propios intereses y riqueza a los del país.

Aunque los momentos inmediatamente posteriores al golpe de Estado fueron confusos, lo cierto es que la sublevación se produjo de forma rápida y sin apenas incidentes ya que contaba con el apoyo generalizado dentro del ejército. El general de brigada Joshua Dogonyaro leyó un manifiesto en Radio Lagos Anunciando el derrocamiento de Buhari “en nombre de mis colegas y de los miembros de las fuerzas armadas de Nigeria”, la disolución del Consejo Supremo Militar,  del Consejo Ejecutivo y del Consejo de Estado, el cierre de las fronteras y aeropuertos y la imposición de un toque de queda. En ese mismo comunicado, que se repitió durante horas en la cadena de radio de la capital, Dogonyaro defendía que el ejército no podía permanecer pasivo “mientras un pequeño grupo de personas abusaban del poder en detrimento de nuestras aspiraciones e intereses nacionales”, según informaba el diario El País en aquel momento.

El nuevo gobierno de Babangida comenzó cumpliendo lo prometido y satisfaciendo los deseos de la población nigeriana de aperturismo y nuevas libertades. Sin embargo, como ya había pasado antes con otros líderes, Babanguida se asentó en el poder y utilizó el sistema para autoperpetuarse, manteniendo el equilibrio entre las demandas de su pueblo y los mecanismos autoritarios que le aseguraran su estancia en el palacio presidencial. La situación fue tensándose poco a poco (su gobierno sufrió dos intentonas golpistas en 1986 y 1990) hasta 1993, cuando se celebraron elecciones presidenciales que Babanguida se negó a reconocer tras conocerse los resultados.

Las fuertes protestas (que ni la represión militar podían controlar) y la falta de apoyos internos llevaron a Ibrahim Babangida a dimitir el 26 de agosto de 1993. En noviembre de ese mismo año, los militares recuperarían el poder y colocarían en la presidencia al general Sani Abacha.

 

1635 Muere Lope de Vega

El día 27 de agosto de 1635, a las cinco y cuarto de la tarde, fallecía en su casa de Madrid el escritor Félix Lope de Vega, uno  de los autores más importantes del Siglo de Oro español.

Desde la muerte de su amante Marta de Nevares en 1632, el autor de obras maestras como Fuenteovejuna, El perro del hortelano o La dama boba se sentía profundamente deprimido y se encontraba cada vez más aislado del resto del mundo, aquel que le había fascinado e inspirado con las aventuras y pasiones más bellas jamás contadas. Ese mismo año publicó La Dorotea, considerada por muchos  su última gran obra. El ritmo creativo de Lope se redujo radicalmente (y más teniendo en cuenta la velocidad a la que había llegado a completar sus trabajos) pero nunca se detuvo. En 1634 escribió su comedia Las bizarrías de Belisa.

El 24, Lope de Vega asiste a unas conclusiones sobre Medicina y Filosofía pero se desmaya durante el acto y es llevado a su casa, donde le practican una sangría. Al día siguiente, el rey Felipe III le envía a su médico de cámara, quien confirma el grave estado del escritor. Esa misma tarde escribe su último soneto y el día 26 organiza sus últimos asuntos y se despide de sus familiares y amigos más cercanos. Félix Lope de Vega fue enterrado en la Iglesia de San Sebastián, en la calle de Atocha, y sus honras fúnebres se prolongaron durante nueve días.

El llamado Fénix de los Ingenios fue tan célebre por su exitosa carrera profesional como por su agitada vida privada. Novelista, dramaturgo y poeta, Lope de Vega revolucionó el mundo cultural de su patria a muchos niveles distintos. Junto a Quevedo, Góngora y Miguel de Cervantes (con quien tenía una archiconocida rivalidad) es uno de los nombres más importantes del barroco español.

 

1859 Abren el primer pozo de petróleo de Titusville

El 27 de agosto de 1859 Edwin Drake consiguió ver sus sueños cumplidos al encontrarse con que el pozo petrolífero que había construido en el bosque de Titusville (Pensilvania, Estados Unidos) y que le había causado tantos disgustos funcionaba. Era el primer pozo petrolífero de la historia.

A mediados del siglo XIX, en plena búsqueda de un combustible más asequible que el aceite de ballena, algunos eruditos se percataron de las posibilidades que ofrecía el llamado “aceite de roca” o petróleo, una sustancia que se vertía de forma natural en algunos lugares y que fue investigada por Samuel Kier. El químico logró refinar el petróleo para crear queroseno, una sustancia que cumplía los requisitos soñados para ser ese combustible que tanto necesitaban y esto llamó la atención de George Bissell y Jonathan Eveleth, que fundaron la Pennsylvania Rock Oil Company en 1858. Ese mismo año contrataron a Edwin  Drake para que se encargara de las excavaciones y les consiguiera el ansiado petróleo.

Tras un primer intento fallido, Drake decidió crear un pozo de varios metros de altura similar a los que ya se utilizaban para la extracción de sal y lo protegió con una torre de madera. El tiempo pasaba y los resultados no eran los deseados: el pozo se hundía constantemente y no se veía ni una sola gota de petróleo. Bissell y Eveleth decidieron que ya habían perdido suficiente tiempo pero Drake insistió y siguió adelante con el proyecto tirando de sus ahorros, pidiendo créditos bancarios o con la ayuda de sus amigos y conocidos. Todo aquel sacrificio se vio recompensado el día 27, cuando de la excavación brotaba mucho más petróleo del que jamás hubiera imaginado.

Drake ganó muchísimo dinero y muy rápido (llenaba una media de 30 barriles al día) y este momento es considerado el inicio de la Fiebre del Petróleo. De hecho, en poco tiempo la verde estampa de Titusville se vio sustituida por decenas de torres de perforación que buscaban sacar su propio beneficio. Drake no había patentado su sistema de perforación y extracción, por lo que todo el que quiso pudo copiárselo, y tampoco había comprado grandes superficies de tierra en la zona así que había decenas (o incluso cientos) de personas enriqueciéndose con su idea sin que él se llevara nada.

Edwin Drake murió en 1880 arruinado después de una serie de malas decisiones financieras.

Daniel Delgado

Daniel Delgado

Periodista en construcción. Soy de los que puede mantener una conversación solo con frases de ‘Los Simpson’ y de los que recuerda sus viajes por lo que comió en ellos. Es raro no pillarme con un libro o un cómic en la mano. Valhalla or bust.