La fundación de Roma, la ciudad eterna

Fundación de Roma
En el siglo XVI, el pintor barroco Rubens dibujó a los gemelos Rómulo y Remo. Imagen: Wikimedia Commons.

Al no contar con testimonios escritos, resulta muy difícil marcar la fecha exacta de la fundación de Roma con todos los mitos que la envuelven, pero el historiador romano Terencio Varrón, tras comparar las fechas que se ofrecían tanto en las leyendas griegas como romanas, estableció el origen de la ciudad en el 21 de abril, pero del año 753 a.C.

Para adentrarnos en la fundación de Roma debemos tener en cuenta sus dos versiones, la histórica y la de leyenda. Si atendemos a los datos históricos, la ciudad italiana nació de la unidad de varias tribus en el año 753 a.C. A pesar de tener unos orígenes comunes, los conflictos y guerras entre etruscos, latinos y siberos eran notables, pero la suma común dio como resultado la aparición de Roma.

El Monte Palatino está considerado la cuna de la capital italiana, y en él los arqueólogos encontraron restos de un primitivo poblado del siglo VIII a.C. Parece ser, que partiendo de un núcleo la población se fue extendiendo por las laderas de las seis colinas próximas. Recordemos que a Roma también se la conoce como la ciudad de las siete colinas.

Algunos citan al troyano Eneas como fundador de la hoy capital italiana. Cuentan que la caída de Troya forzó al héroe a abandonar dicha ciudad, su hogar, y que se vio obligado a surcar los mares en busca de un nuevo lugar en el que vivir él, sus hombres y sus dioses. El destino lo llevaría a Italia, donde se casa con una mujer del lugar y establece una nueva ciudad, Alba Longa, origen del pueblo romano.

Sin embargo, según la leyenda no sería Eneas el fundador de la también llamada ciudad encantada, sino Rómulo, una versión consolidada por poetas e historiadores de renombre como Virgilio, Ovidio y Tito Livio.

El mito dice que Numitor, el último rey de Alba Longa, tenía una hija llamada Rea Silvia. Era una vestal y se suponía que tenía que seguir siendo virgen, pero fue seducida por el dios Marte y dio a luz a dos hijos gemelos: los famosos Rómulo y Remo.

El hermano de Numitor, Amulio, destronó al rey y ordenó que se ahogara a los gemelos en el Tíber, pero se salvaron milagrosamente y fueron amamantados por una loba que les mantuvo con vida. El pastor del rey, Faustulo, descubrió a los bebés en un matorral y se encargó de criarlos.

Con el tiempo supieron quiénes eran y decidieron fundar una ciudad en la que pudieran vivir a salvo de la ira de los descendientes del usurpador. Pero tras una pelea por los muros de la nueva ciudad, Rómulo mató a Remo.

Algunos atribuyen que Rómulo, apenado tras el suceso, puso su nombre a la ciudad como homenaje a su hermano muerto. Otra teoría más plausible asegura que Roma se deriva de Rumón, nombre con el que habían bautizado los etruscos al río Tiber.

 

1926 Nace la Reina Isabel II de Inglaterra

El 21 de abril de 1926 nace la Reina Isabel II de Inglaterra, reina además de Canadá, Australia y Nueva Zelanda y otros doce países más.

En un primer momento, Isabel II no nació destinada a ser reina. Durante su infancia ocupaba en la línea sucesoria un lugar similar al de las princesas Beatriz y Eugenia de York. Sin embargo, cuando su tío Eduardo VIII decidió abdicar por su relación con Wallis Simpson, el padre de Isabel se convirtió en rey bajo el nombre de Jorge VI. Ella tenía 10 años y pasó a ser la heredera al trono.

Se cuenta que en una ocasión, su hermana menor, la princesa Margarita, le preguntó: “¿Quiere eso decir que serás la próxima reina?” “Sí, algún día”, contestó Isabel. “Pobrecita”, le dijo Margarita.

El 16 de febrero de 1952, Isabel de Windsor se convirtió en Reina de Inglaterra, y hoy sigue siendo la monarca británica más longeva. Mas aún si se tiene en cuenta que su cumpleaños se celebra dos veces al año: en el día de su nacimiento resuenan 21 cañonazos en su honor, sin embargo, la celebración oficial tiene lugar en junio.

 

1989 Cien mil estudiantes se reúnen en la Plaza de Tiananmen de Beijing

A raíz de la muerte, a mediados de abril, de Hu Yaobang, exsecretario general del Partido Comunista de China (PCC), cientos de estudiantes empezaron a reunirse en la plaza de Tiananmen de Beijing durante los días siguientes, alcanzando su máximo el 21 de abril de 1989.

Los estudiantes veían en el exsecretario a un reformador, mientras que los líderes del partido lo consideraban un político blando con el liberalismo burgués, pues se sentían amenazados por su posicionamiento a favor de limitar la duración de los mandatos. Puesto que el funeral de Hu Yaobang estaba programado para el 22 de abril, los máximos dirigentes del gobierno querían que la plaza de Tiananmen se mantuviera despejada, pero un gran número de estudiantes se les adelantó.

100 000 estudiantes entraron en la plaza al son de la internacional y al grito de ¡Abajo la dictadura!” y “¡Viva la libertad!”.

Por desgracia, las protestas terminaron bañadas en sangre. La noche del 3 al 4 de junio el ejército recibió órdenes de disparsar a los protestantes que llevaban ocupando la plaza durante semanas y no tardaron en emplear fuerza letal para ello. La represión vivida en Tiananmen fue tal que prácticamente todos los países del mundo criticaron la acción de China, que nunca dio cifras oficiales de muertos (algunos hablan de cientos, otros de miles) y que lleva años intentando borrar cualquier rastro de lo ocurrido.