El huracán Katrina toca tierra en Estados Unidos

Huracán Katrina
Imagen: Wikimedia Commons.

El 25 de agosto de 2005 el huracán Katrina, el más potente y destructivo de la historia reciente de los Estados Unidos, tocó tierra en Florida como huracán de categoría 1.

El huracán Katrina se formó el día 23 de agosto al sureste de las Bahamas, siendo declarado tormenta tropical en la mañana del 24. Al día siguiente tomó tierra en Florida y se adentró en el Golfo de México, momento en el que alcanzó una fuerza de categoría 3 y aumentó exponencialmente su tamaño. El día 28 tuvo su pico de intensidad al alcanzar la categoría 5 con ráfagas de viento de 280 kilómetros por hora. El Katrina volvió a tocar tierra el día 29 con una intensidad menor (categoría 3) pero que siguió resultando devastadora para la zona en la que desembarcó: Luisiana.

Este estado, y en concreto la ciudad de Nueva Orleans, fue el más afectado por el Katrina. A los fuertes vientos y enormes cantidades de agua que provocaron inundaciones, fallos en la red eléctrica o daños estructurales en muchas casas hay que sumar el hecho de que el sistema de presas colapsó y el agua del lago Pontchartrain lo cubrió todo causando una destrucción exponencialmente mayor a las de otras ciudades afectadas. El 80% de la superficie de Nueva Orleans quedó inundada y hubo más de 100 000 casas completamente inundadas.Tras atravesar el sudeste de Luisiana, el huracán atravesó el estado de Misisipi y Tennessee hasta desaparecer en la región de los Grandes Lagos, donde fue absorbido por un frente frío.

El huracán Katrina dejó un total de 1 833 muertos, la mayoría en Luisiana, y un impacto económico estimado de 146 000 millones de dólares. La violencia y los saqueos fueron un fenómeno normalizado durante los momentos previos y posteriores al desastre sin que las fuerzas del orden contaran con suficientes efectivos como para responder y las consecuencias socioeconómicas en las zonas afectadas siguen haciéndose notar más de una década después. La respuesta por parte de las autoridades frente a una situación de esta magnitud sirvió para señalar los problemas estructurales que los gobiernos locales, comarcales y estatales tenían que seguir antes de acudir al gobierno federal. La administración encabezada por George W. Bush fue muy criticada por la excesiva tardanza en una respuesta contundente y por la mala preparación de la Agencia Federal para la Gestión de Emergencias (FEMA). También se llevó a juicio al Cuerpo de Ingenieros del Ejército, responsable de construir las presas de Nueva Orleans que resultaron tener fallos estructurales graves que habrían provocado el colapso.

La respuesta solidaria fue abrumadora tanto dentro como fuera de las fronteras estadounidenses. Además de la donación de material humanitario y recursos por parte de otros países, se organizaron numerosas actividades benéficas como conciertos con el fin de recaudar fondos y la Cruz Roja Americana demostró el importante papel que juega en situaciones de este tipo.

 

1530 Nace Iván IV de Rusia, el Terrible

El 25 de agosto del año 1530 nació en Kolómenskoye (Moscovia) Iván Vasílievich, quien se convertiría en el zar Iván IV de Rusia y pasaría a la historia como el Terrible.

Lo cierto es que no se comprende la historia de Rusia sin comprender la historia de Iván. Este hombre sádico, cruel e inestable convirtió un pequeño reino en una superpotencia a base de conquistas y acuerdos comerciales que mantendría su estatus durante cuatro siglos. Sus éxitos diplomáticos y en el campo de batalla quedaron cubiertos por lo aberrante de sus actos, la facilidad con la que se deshacía de cualquier personaje que le pudiera resultar mínimamente molesto y el despótico y absoluto poder con el que gobernó con mano de hierro.

Los historiadores parecen coincidir en que el origen de su macabra actitud y el desprecio por la vida le llegaron en sus primeros años de vida. Su padre murió cuando él tenía tres años y su madre cinco años después, dejando al pequeño Iván solo y a cargo de unos nobles (boyardos) que solo le mantenían con vida para conservar su legitimidad en el gobierno pero al cual despreciaban, apaleaban y trataban como a un prisionero de la peor clase en su propio palacio. Con trece años, cansado de tanta humillación, Iván arrojó a uno de los boyardos a una jauría de perros hambrientos para que sirviera como aviso para los demás y con quince fue coronado como gran príncipe y como zar, siendo el primero en ostentar este segundo cargo. También se veía como defensor del cristianismo ortodoxo y responsable de crear una tercera Roma en Moscú y un imperio similar al bizantino.

En lo político, Iván IV centralizó el poder y limitó la actividad de los boyardos al mínimo, siendo él quien tenía la última palabra en todos los asuntos importantes del estado. Su influencia fue creciendo y cada vez eran más los territorios rusos que estaban sometidos a su dominio, reuniendo así al primer ejército permanente de la nación con el que derrotó a los tártaros en Kazán y Astracán. Sus mandatarios llegaron a acuerdos comerciales con los países del este de Europa y con la Inglaterra de Isabel I que engrosaron las riquezas de Rusia considerablemente y establecieron las primeras etapas de un país próspero.

La otra cara de Iván el Terrible es la que da origen a su nombre (que en ruso también podría traducrise como “severo” o “duro”). La muerte de su primera esposa desencadenó en él una paranoia que se llevó a muchos de sus consejeros por delante al pensar que la habían envenenado en su ausencia. Desde ese momento, Iván IV se volvió inestable y en uno de sus ataques de ira mató a su propio hijo y heredero, acción que le atormentaría durante el resto de sus días pero que no le haría replantearse la crueldad de sus actos. Algunos historiadores creen que parte de esta actitud podía deberse al consumo habitual de mercurio con el que pretendía tratar diversas enfermedades que le afligían.

Iván el Terrible murió en marzo de 1584 momentos antes de iniciar una partida de ajedrez.

Daniel Delgado

Daniel Delgado

Periodista en construcción. Soy de los que puede mantener una conversación solo con frases de ‘Los Simpson’ y de los que recuerda sus viajes por lo que comió en ellos. Es raro no pillarme con un libro o un cómic en la mano. Valhalla or bust.