Edmund Hillary y Tenzing Norgay conquistan la cima del Everest

Edmund Hillary y Tenzing Norgay
Imagen: Getty Images.

El 29 de mayo de 1953, a las 11:30 de la mañana, el neozelandés Edmund Percival Hillary y el nepalí Tenzing Norgay se convirtieron en los primeros seres humanos que alcanzaron el punto más alto del planeta, la cima del Everest a 8 848 metros.

Hillary, veterano de la Segunda Guerra Mundial y apicultor de profesión, se había enamorado del alpinismo y la aventura siendo un niño y Tenzing Norgay había abandonado su vida en un monasterio lama para convertirse en sherpa en la India y antes de la expedición de 1953 ya había intentado alcanzar la cima del Everest en hasta seis ocasiones (batiendo récords de altitud en dos de ellas). Aquel año, el Alpine Club de Londres y la Royal Geographical Society organizan una expedición al Everest a cargo del coronel John Hunt y ante el miedo de que los suizos o los franceses, que estaban preparando sus propios equipos, se les adelantasen coronando la cima. La partida británica estaba formada por 13 exploradores (entre ellos Edmund Hillary), 20 sherpas capitaneados por Tenzing Norgay, más de 300 porteadores y un periodista de The Times que contaría la hazaña a su regreso. Partieron hacia la montaña más alta del planeta a principios de marzo.

La expedición contó con una primera fase de adaptación a la altura en el campamento base sur y a partir de ese punto se planteó un sistema de parejas que irían instalando el resto de campos base durante el ascenso. Originalmente las personas elegidas para hacer cumbre fueron Tom Bourdilon y Charles Evans pero el agotamiento físico que sentían y la falta de oxígeno en las últimas etapas del viaje les impidió cumplir su objetivo y por ello se envió en su lugar a Hillary y Norgay. La noticia del éxito de la misión llegó a Londres el día 30 pero las autoridades británicas decidieron esperar para hacerla pública hasta el 2 de junio, el mismo día que Isabel II era coronada reina.

La pareja de alpinistas había logrado cumplir un hito en la historia y los reconocimientos y galardones no tardaron en llegar. Fueron nombrados caballeros del Imperio Británico y recibidos con todos los honores por los gobiernos de Nepal y la India. Mientras que los países y los medios se dedicaban a especular sobre quién de los dos había sido el primero en pisar el punto más alto del Everest, Hillary y Norgay se negaron a revelarlo y siempre defendieron que aquella hazaña había sido posible gracias al trabajo en equipo que habían llevado a cabo tanto ellos dos en la última etapa como con el resto de los miembros de la expedición durante el viaje.

Edmund Hillary se convirtió en el primer ser humano que había coronado el Everest y visitado los dos polos geográficos del planeta y Norgay se convirtió en una eminencia en el mundo del montañismo del Himalaya. Aunque ambos terminaron por llevar vidas separadas, siempre recordarían ese momento en el que estuvieron, literalmente, en la cima del mundo.

 

1486 Hernán Pérez del Pulgar reconquista la ciudad de Salar

El 29 de mayo de 1486 el gentilhombre castellano Hernán Pérez del Pulgar, conocido como ‘el de las Hazañas’ consiguió tomar la fortaleza de Salar (Granada) y rendir la plaza otorgando una gran victoria a los Reyes Católicos.

Nacido en Ciudad Real en 1451, parece que Hernán siempre tuvo claro que la suya sería la vida de la espada y que destacó en el manejo de las armas ya en la adolescencia. Su primera experiencia en el campo de batalla fue como escudero durante la guerra contra Portugal (1474-1479), país que apoyaba a Juana la Beltraneja como sucesora al trono de Castilla en vez de a Isabel la Católica. Fue nombrado gentilhombre en 1481 y ese mismo año viajó al sur de la península para combatir contra el reino de Granada. Hernán Pérez del Pulgar destacó no solo por su habilidad sino también por su arrojo y su capacidad de cumplir misiones con pocos hombres y en las que parecía tenerlo todo en su contra. La toma de Salar la llevó a cabo únicamente con 80 hombres y como recompensa le concedieron la alcaldía de la fortaleza.

Pero puede que su hazaña más conocida fuese la que llevó a cabo en 1490 cuando, acompañado por 15 de sus soldados, consiguió infiltrarse en la ciudad de Granada, llegar hasta la mezquita mayor y clavar en su puerta un cartel en el que se leía la frase ‘Ave, María’.  Curiosamente, Hernán  Pérez del Pulgar no estuvo presente durante la toma definitiva de la ciudad nazarí en 1492.

 

1857 Muere Agustina de Aragón

El 29 de mayo de 1857 murió en Ceuta Agustina Zaragoza Doménech, más conocida como Agustina de Aragón. La heroína de la Guerra de Independencia falleció a causa de problemas respiratorios a los 71 años.

Casada desde los 17 con el entonces cabo de artillería Joan Roca i Vilaseca, decidió acompañar a su marido en la lucha contra los franceses y acabó metida en Zaragoza, ciudad que el 3 de julio de 1808 estaba a punto de caer en manos de las tropas napoleónicas. Agustina se encontraba cerca de la puerta del Portillo de la ciudad, donde los soldados que manejaban el cañón habían muerto y los enemigos se disponían a entrar. Fue entonces cuando Agustina tomó la mecha de uno de los caídos y abrió fuego hasta que terminó la batalla, logrando frenar a los franceses y ganándose el apodo de ‘la Artillera’. El heroísmo de Agustina de Aragón fue reconocido por el general Palafox, que le concedió el grado de oficial y la convirtió en un símbolo de la lucha contra los invasores.

Agustina sería hecha prisionera en febrero de 1809, cuando Zaragoza cayó, pero conseguiría escapar y continuaría su lucha en distintos lugares de España como Tarragona y Vitoria. Al acabar la guerra el propio rey Fernando VII quiso conocerla en persona y aumentó su pensión en agradecimiento a sus servicios. Agustina de Aragón terminó sus días en Ceuta, viviendo una vida tranquila y sin apenas repercusión en el momento de su muerte. Sus restos fueron trasladados a Zaragoza en 1870.

Daniel Delgado

Daniel Delgado

Periodista en construcción. Soy de los que puede mantener una conversación solo con frases de ‘Los Simpson’ y de los que recuerda sus viajes por lo que comió en ellos. Es raro no pillarme con un libro o un cómic en la mano. Valhalla or bust.