Día Internacional de los Trabajadores

El cuarto estado
El Cuarto Estado, de Giuseppe Pellizza da Volpedo. Imagen: Wikimedia Commons.

El 1 día de mayo es, para buena parte de los países del mundo, el Día Internacional de los Trabajadores. En él se conmemora la lucha pasada de los movimientos sociales por los derechos de los trabajadores y se reivindican nuevas mejoras que hoy en día siguen siendo necesarias. La fecha conmemora una huelga masiva que se inició en Chicago el 1 de mayo de 1886 y que terminó tres días después manchada de sangre.

A mediados del siglo XIX, Chicago era la segunda ciudad más poblada del país y una de sus arterias principales en el sistema industrial heredado del modelo británico. A pesar de que el presidente Andrew Johnson había promulgado la ley Ingersoll que establecía una jornada de ocho horas, la patronal se mostraba reacia a ello y la legalidad era tan laxa y confusa en su forma que los trabajadores seguían cumpliendo jornadas de 12, 16 o 18 horas diarias. El 1 de mayo de 1886 los trabajadores de todas las fábricas de Chicago fueron llamados a una huelga sin precedentes que sería secundada de forma masiva y se extendería a las principales ciudades de todo el país. Las protestas se prolongaron durante los dos días siguientes y los enfrentamientos entre huelguistas y esquiroles, los disturbios y los choques con la policía dejaron varios muertos y cientos de detenidos.

Los manifestantes organizaron una concentración en Haymarket Square el día 4 para protestar contra el asesinato de varios trabajadores en la McCormick Reaper Works el día anterior. Aunque el acto en sí se celebró con cierta normalidad, la tensión aumentó cuando un contingente de 200 policías apareció para dispersar a la muchedumbre. Un sujeto que jamás fue identificado arrojó un artefacto incendiario contra la policía y esta abrió fuego en respuesta, desatando un caos que terminaría con una docena de muertos y un centenar de heridos. La situación se agravó todavía más cuando, después de los incidentes de Haymarket, Chicago y otras ciudades vivieron una ola xenófoba en la que la policía arrestó y apaleó a decenas de personas por ser extranjeros o estar asociados a los movimientos sindicales.

En agosto de 1886, ocho hombres considerados anarquistas fueron enjuiciados y condenados en un proceso tan irregular como irrespetuoso con el propio sistema  judicial. De los siete condenados a muerte, cuatro fueron ahorcados, otro se suicidó el día de antes de su ejecución y a los otros dos se les conmutó la pena por prisión. En 1893, el gobernador John P. Altgeld reconoció que el juicio no había sido válido y perdonó a los tres supervivientes pero para entonces sus compañeros ya habían sido convertidos en los Mártires de Chicago, la jornada laboral se había establecido en 8 horas y la huelga del 1 de mayo había marcado a los trabajadores de todo el mundo, que decidirían conmemorarla.

Curiosamente, Estados Unidos no celebra el Día Internacional del Trabajador el 1 de mayo sino que tiene el Labor’s Day el primer lunes de septiembre. Este día conmemora un desfile que se celebró en Nueva York en 1882 y que buscaba reconocer el gran aporte que los trabajadores habían hecho a la economía y al crecimiento del país con su esfuerzo. Con un mensaje mucho menos reivindicativo y político, esta celebración fue establecida en 1894 por el presidente Grover Cleveland evitando así el ensalzamiento de lo ocurrido en Chicago el 1 de mayo.

 

1786 Se estrenan ‘Las bodas de Fígaro’, de Wolfgang Amadeus Mozart

El 1 de mayo de 1786 se estrenó en el teatro de la corte Burgtheater de Viena la ópera Las bodas de Fígaro, compuesta por el genial Wolfgang Amadeus Mozart, con libreto de Lorenzo da Ponte y basada en la obra de teatro de Pierre-Augustin de Beaumarchais.

Dos años antes, el estreno de la obra de Beaumarchais había generado un gran revuelo en París ya que era considerada una crítica contra la aristocracia y un llamamiento a la sublevación. Beaumarchais dio con sus huesos en prisión pero la obra llegó a manos de Mozart traducida al alemán y el compositor quedó prendado de esta continuación de El barbero de Sevilla. Como el emperador José II, hermano de María Antonieta, había prohibido la representación de la obra, Mozart y da Ponte trabajaron en secreto durante un año y suprimieron los pasajes y escenas más controvertidas. La ópera agradó al emperador, que incluso les otorgó un honorario con el que sufragar parte de los costes, pero no así al público vienés que le mostró un recibimiento bastante frío. El éxito de Las bodas de Fígaro llegaría en Praga, donde llenó el teatro durante tres semanas seguidas.

 

1931 Se inaugura el Empire State Building

El 1 de mayo de 1931, el presidente Herbert Hoover inauguró oficialmente el Empire State Building pulsando, desde su despacho en la Casa Blanca, un botón que encendió las luces del edificio. Este acto era puramente simbólico (las luces se encendieron desde Nueva York) pero daba pistas de la importancia que el edificio más alto del mundo hasta 1972 tenía para la ciudad y para el país.

Se dice que el proyecto del Empire State Building comenzó a causa de una competición entre los magnates Walter Chrysler (de Chrysler Corporation) y Jakob Raskob (de General Motors). Chrysler ya había empezado a construir el rascacielos que hoy lleva su nombre cuando Raskob reunió a un grupo de inversores y se lanzaron a construir su propia torre de acero y hormigón. El Empire State Building alcanzó sus 381 metros de altura apenas un año después, con un crecimiento medio de cuatro plantas por semana y sin pasarse de su presupuesto de 40 millones de dólares. El rascacielos se convirtió en un símbolo de la ciudad (más a partir de 1933, cuando apareció en la mítica escena de King Kong) en el que la población, machacada por los estragos de la Gran Depresión, encontraba cierto consuelo y nuevas esperanzas.

El Empire State Building siguió siendo el edificio más alto del mundo hasta 1972, cuando lo superó el también neoyorquino World Trade Center.

Daniel Delgado

Daniel Delgado

Periodista en construcción. Soy de los que puede mantener una conversación solo con frases de ‘Los Simpson’ y de los que recuerda sus viajes por lo que comió en ellos. Es raro no pillarme con un libro o un cómic en la mano. Valhalla or bust.