Constantinopla, nueva capital del Imperio Romano de Oriente

Santa Sofía en Estambul
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El 11 de mayo del año 330, Constantino el Grande nombró a Bizancio (Constantinopla. Actualmente Estambul) nueva capital del Imperio Romano de Oriente y la rebautizó con el nombre de Nueva Roma. La recién estrenada capitalidad ayudó a que Constantinopla se convirtiera en una ciudad líder en el mundo. Hasta el surgimiento de los estados marítimos italianos, fue la primera ciudad comercial, así como la ciudad principal de lo que fue hasta mediados del siglo XI la potencia más fuerte y prestigiosa de Europa.

Por aquel entonces la ciudad sumaba una población de 30 000 habitantes, cifra que no dejaría de crecer en décadas venideras.

Desde su fundación, la ciudad contó con una muralla que la aislaba del continente y que fue progresivamente ampliada para proteger los nuevos barrios que se iban originando e iban quedándose fuera de la fortaleza. Finalmente, las murallas de Constantinopla alcanzaron una extensión de casi siete kilómetros, abarcando desde el mar de Mármara hasta el Cuerno de Oro y haciendo de la ciudad un lugar inexpugnable, capaz de resistir los ataques de cualquier enemigo por poderoso que fuera.

La ciudad vieja ocupa unos 23 km cuadrados, pero los límites municipales actuales se extienden mucho más allá. La ciudad peninsular original tiene siete colinas, requisito para la "Nueva Roma" de Constantino. Seis son crestas de una larga cresta sobre el Cuerno de Oro; la otra ocupa una esquina al suroeste. Alrededor de sus laderas se extienden muchas de las mezquitas y otros puntos de referencia históricos que fueron designados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985.

En la actualidad, nada en Estambul recuerda a aquella Bizancio que Constantino eligió como sede de la Nueva Roma y casi nada queda de la poderosa ciudad que allí construyó. La Columna de Constantino, también conocida como “columna quemada” por el incendio que sufrió en 1779 y cuyos efectos aún pueden advertirse, es uno de los restos del pasado glorioso de la ciudad. La mandó levantar Constantino el Grande en el año 330 para conmemorar la nueva capitalidad de la ciudad que, a partir de ese momento, pasó a ser conocida con el nombre de Constantinopla. La columna se encuentra cerca del Gran Bazar y de la Mezquita de Nuruosmaniye. Se cree que la Columna de Constantino medía 50 metros de alto, estaba fabricada con pórfido traído de Egipto y una estatua de Apolo la coronaba.

El Hipódromo fue, en tiempos de Constantino, punto de referencia de la ciudad. Allí se celebraban los famosos juegos olímpicos. Hoy solo se conserva su extremo curvo, con tres columnas a lo largo de la espina central (un obelisco retirado de Egipto por el emperador romano Teodosio I, un obelisco de mampostería de Constantino VII y una columna délfica formada por tres serpientes entrelazadas (ahora sin cabeza) fundidas después de la batalla de Platea, cuando los griegos derrotaron a los persas en el 479 a.C.

De las columnas que decoraron Constantinopla, queda en pie la base de la columna del emperador Arcadio (reinó del 383 al 408) en el barrio Cerrahpaşa; una columna del emperador Marciano (reinó del 450 al 457), conocida en turco como Kıztaşı (Columna de la Virgen), en el barrio Fatih; y, en los terrenos del Palacio Topkapi, una columna corintia perfectamente conservada que se cree que es del reinado de otro emperador, Claudio II.

Entre las colinas tercera y cuarta se encuentra el acueducto de piedra caliza de dos pisos construido en 366 por el emperador Valens. Algunas de las enormes cisternas de agua abierta de la era bizantina ahora sirven para regar los huertos. Entre las cisternas cerradas, de las que se conservan más de 80, se encuentra una de las estructuras más bellas de Estambul, la Cisterna Basílica, cerca de Santa Sofía. Sus 336 columnas se elevan desde las aguas tranquilas y negras hasta un techo abovedado.

El único ejemplo bien conservado de cómo era un palacio bizantino es la fachada de piedra caliza y ladrillo de un edificio rectangular de tres pisos, el Palacio de los Porfirogenetas, en la parte noroccidental de la antigua ciudad.

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Mar Aguilar

Mar Aguilar

Aprendiendo cada día un poco más. Puedes escribirme a maguilar@zinetmedia.es