Los juicios de Salem: el origen de una maldición

Lo que hace especial al caso de Salem es el hecho de que fue un juicio de lo más masivo en comparación con otros que se habían celebrado con anterioridad.

Es sabido que los juicios por brujería no eran algo extraño en el siglo XVII, ni en España ni en América o cualquier país donde el cristianismo fuese la religión imperante.

Lo que hace especial al caso de Salem es el hecho de que fue un juicio de lo más masivo en comparación con otros que se habían celebrado con anterioridad.

Vayamos al origen del concepto. Estos juicios se celebraron entre enero de 1692 y mayo de 1693 en la colonia inglesa de Massachusetts, y fueron llevados a cabo por las autoridades con el objetivo de procesar y castigar delitos de brujería.

Comenzaron con las acusaciones de Betty Parris, hija del reverendo Samuel Parris, tras las cuales fueron arrestadas tres mujeres. Tituba, Sarah Osborne y Sarah Good.

La primera, de origen indígena, servía en casa de los Parris; la segunda era una terrateniente hecha a sí misma que vivía poco preocupada por la fe; y la tercera una indigente.

Ambas Sarahs se declararon inocentes de toda acusación pero Turuba hizo unas declaraciones que condenaron a las tres, con el fin de distraer la atención del procesamiento de su esposo también pendiente por otros delitos.

Pero estas acusaciones se hicieron masivas entre unos vecinos y otros, hasta el punto de culparse unos vecinos a otros para vengar sus rencillas personales.

Más de 150 personas fueron detenidas y encarceladas, pero no llegaron a ser procesadas por el tribunal. Pero se sabe que al menos 26 personas fueron juzgadas.

Un dato curioso de estos juicios fueron las denuncias por alucinaciones y contactos demoníacos que surgieron entre un grupo de mujeres

Estas denuncias fueron infundadas, como tantas otras en todo este proceso, ya que hay constancia de que no se realizaron procedimientos serios para obtener pruebas fehacientes de tales prácticas, solo rumores.

Lo cierto es que los jueces se dejaron llevar por el puritanismo imperante en la comunidad de Salem, que exigían fervientemente condena a estas brujas.

La mayoría de los historiadores modernos encuentran en gran parte de las explicaciones a los hechos demasiado simplismo.

Algunas teorías se centran en analizar hechos de maltrato de niños, adivinaciones invocando al maligno, intoxicación con pan de centeno fermentado que contiene toxinas que pueden tener efectos similares al alucinógeno LSD.

Lo cierto es que la suma de factores como la lucha por las propiedades, el complot que existía entre las familias rivales o el estrangulamiento social de la mujer fueron la principal causa del estallido de ese fanatismo religioso.

Ya que dentro de la pequeña comunidad de Salem existía una estricta conducta religiosa en la cual cada persona vigilaba a sus vecinos, y a su vez era vigilada por éstos en la totalidad de sus palabras y acciones, generando dudas y sospechas.

Y en caso de que su conducta no se ajustase a los parámetros religiosos puritanos, iba a ser señalado por una u otra causa.

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