Leprechauns, los ¿simpáticos? duendes irlandeses

Estos pequeños seres irlandeses son famosos por ejercer la profesión de zapateros y poseer valiosas ollas llenas de oro.

La magia y la fantasía también forman parte de la historia de los pueblos. Es precisamente a través de esos elementos, historias y personajes difíciles de creer desde una perspectiva racional de dónde nacen la esencia y la identidad de muchos países. España cuenta con su torito bravo, Estados Unidos tiene un claro fetiche con el águila calva e Irlanda, inequívocamente, adora a su pequeño leprechaun. Este duendecillo natural de la isla esmeralda es la criatura mágica más representativa del folklore irlandés.

Como suele ocurrir, la historia y las características de este personaje han ido cambiando con el paso del tiempo desde las primeras leyendas medievales hasta el icono popular en el que ha derivado. En líneas generales, los leprechauns son unos hombrecillos con zapatos puntiagudos que visten de rojo o verde, viven en los bosques y se dedican a arreglar zapatos y acumular oro en ollas ocultas cuya localización solo conocen ellos. Se cree que su nombre viene del gaélico ‘luchorpán’ (persona bajita) o del irlandés antiguo ‘leath brogan’ (zapatero). Las primeras historias conocidas en las que se les hace mención datan del siglo VIII y hablan de ellos como espíritus de agua que viven en los bosques con las hadas y descienden de los Tuatha Dè Danann, los últimos dioses que habitaron Irlanda antes de ser derrotados por los celtas. Las primeras descripciones de estos seres hablan de ancianos con capucha y vestidos de rojo que trabajan como zapateros.

A pesar de esta humilde profesión, los leprechauns son famosos por poseer grandes fortunas y ser muy avariciosos. La versión más común de la leyenda afirma que tienen ollas llenas de oro ocultas por toda Irlanda o en un lugar mágico “al final del arco iris”. También se dice que si uno ve a un leprechaun este queda atrapado hasta que esa persona decida liberarlo o hasta que aparte la vista de él. El leprechaun (pues según las leyendas todos son hombres) mostrará una actitud amable hasta que se le pregunte por el oro, momento en que intentará engañar a su captor para quedar libre. Si sus trucos no funcionan, cambiará su libertad a cambio de tres deseos o revelará la ubicación de una de sus ollas llenas de oro. Sobra decir que, en la mayoría de cuentos, los astutos leprechauns consiguen engañar a los humanos o gastarles bromas.

Aunque es difícil determinarlo con absoluta certeza, se cree que las historias de los leprechauns pretenden difundir una serie de moralejas para avisar a la gente de que no debían intentar ganar riqueza con trucos o robando, sino con trabajo duro, y que era peligroso enfrentarse a aquello que no se conoce por pequeño o inofensivo que parezca.

La imagen actual del leprechaun (todo vestido de verde, con un trébol en su sombrero y una espesa barba pelirroja) procede del siglo XIX, momento en el que la corriente del Romanticismo trajo de vuelta los sentimientos patrióticos y nacionalistas y empezaron a surgir símbolos que identificaran la identidad de un país. El poema The Lepracaun; Or, Fairy Shoemaker de William Allingham o las novelas Fairy Legends and Traditions (1825) de Thomas Crofton Croker y Legends and Stories of Ireland (1831) de Samuel Lover definieron algunos de los aspectos más característicos de estos duendecillos irlandeses. En la actualidad, además de en infinidad de series o películas, los leprechauns son un icono 100% irlandés que toma las calles en días como San Patricio y puebla las tiendas de souvenirs igual que antes pobló los bosques de Irlanda.

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