Leonardo da Vinci y el hombre renacentista

El hombre del Renacimiento por excelencia nació el 15 de abril de 1452 y se convirtió en una de las mentes más fascinantes de su tiempo.

Leonardo nació en la pequeña población italiana de Vinci, no demasiado lejos de Florencia, y así sería conocido durante toda su vida y muchos siglos después. Hijo ilegítimo del acaudalado abogado Piero da Vinci y una joven campesina de 15 años llamada Caterina di Meo Lippi, su nacimiento fue llevado en secreto debido al escándalo que podía suponer para una personalidad tan importante como Piero. Se llegó a un acuerdo por el que Leonardo sería llevado a casa de sus abuelos paternos para ser educado y Caterina recibiría una dote que le permitiera casarse. Así, un 15 de abril de 1452, comenzaba la vida de uno de los mayores genios de la historia.

Siendo aún muy joven, su padre vio cómo la educación que estaba recibiendo, aun siendo amplia para la norma en la época, se le quedaba corta a Leonardo. Es por ello que decidió mandarlo como aprendiz al taller de Andrea de Verrocchio, uno de los artistas más reconocidos del Quattrocento italiano que se hizo un nombre en la corte de Lorenzo de Médici. Allí recibiría formación en pintura, escultura, anatomía, mecánica y matemáticas entre muchas otras, destacando en todos los campos que estudiaba.

Italia al completo, y al poco tiempo toda Europa, se hicieron eco del gran talento del genio de Vinci. Su trabajo le llevó a ciudades tan importantes como Milán, Florencia o Roma en Italia y a otros países entre los que se podría destacar Francia. Las obras de Leonardo, desde cuadros hasta construcciones arquitectónicas, suelen considerarse piezas clave del patrimonio histórico y cultural de los distintos países. La Gioconda o La última cena siguen reuniendo a miles de visitantes y admiradores cada año.

Además de en el arte, Leonardo demostró ir varios pasos por delante de sus contemporáneos en el mundo de las ciencias. Los estudios y dibujos que realizó de la anatomía humana mostraban un conocimiento del cuerpo humano que no llegaría a alcanzarse hasta varios siglos después de su muerte y las máquinas que ideó eran auténticas maniobras de la ingeniería. El tanque, el coche o el helicóptero son solo algunos de los inventos que la humanidad ha desarrollado y que Leonardo da Vinci ya predijo.

En su época, Leonardo fue admirado y odiado a partes iguales. Suscitó un interés que ha permanecido casi intacto hasta nuestros días. Su persona se ha convertido en un foco de teorías y conjeturas que han dado pie, entre muchas otras cosas, a numerosas creaciones culturales que le tienen como pieza clave en sus tramas.

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