La leyenda de Ogier el Danés, el guerrero durmiente

Se dice que este guerrero duerme bajo un castillo de Dinamarca y que despertará para enfrentarse a los peligros que amenacen a su país.

¿Cuántos reyes Arturo hay a lo largo y ancho del mundo? La leyenda de ese guerrero bretón que siempre hacía lo que era bueno y justo, que portaba una espada mágica con nombre propio y que al final de sus días fue llevado a una isla mágica en la que descansar hasta que el deber lo llamara de nuevo no es tan única como uno podría pensar ni tampoco fue escrita en piedra tal y como la conocemos. La figura del héroe aparece en casi todas las culturas adaptada a los parámetros propios de esa sociedad pero siempre presente.

En Dinamarca, un caso muy conocido y similar en algunos aspectos al del rey Arturo para Inglaterra, es el de Ogier el Danés. Resulta llamativo saber que la primera aparición de Ogier el Danés tiene lugar en el Cantar de Roldán, el poema épico más importante de la literatura francesa escrito en el siglo XI y en él apenas se le mencionaba de paso bajo el nombre de Holger Danske (como sigue siendo conocido en su país de origen). Igual que pasó con Arturo Pendragón, toda su historia y posterior leyenda se construyeron a partir de una aparición anecdótica en un poema. Entre los siglos XII y XIII aparece una narración titulada La Chevalerie Ogier de Danemarche (El caballero Ogier de Dinamarca).

En este nuevo relato se dice que Ogier era hijo de Godofredo, rey de Dinamarca y que ambos estaban en guerra contra Carlomagno. Uno de los hijos de Ogier es asesinado por Carlos el Joven, hijo del rey franco, y Ogier emprende una valerosa cruzada en la que consigue vengarse y su fama se extiende por toda Europa. Tras siete años como enemigos, Ogier decide unirse a Carlomagno para luchar contra los ejércitos sarracenos, mata al gigante Brehus y sus fuerzas unidas los derrotan. Ogier era un hombre de gran estatura y extraordinariamente fuerte que combatía con un gran escudo redondo con los colores de Dinamarca y blandía su espada Curtana, que se decía que provenía del mismo acero y temple que Joyosa (la espada de Carlomagno) y Durandarte (la hoja de Roldán).

La leyenda ganó fama y se tradujo a varios idiomas, entre ellos el danés, e incluso surgieron nuevas versiones que cambiaban o añadían algunos elementos. En una de ellas se decía que Ogier, cansado por una vida de lucha constante, fue llevado a la isla mágica de Avalon (donde también reposa el rey Arturo) para recuperar sus fuerzas hasta que volviera a ser necesitado. Otra afirma que Ogier descansa bajo el castillo de Kronborg (Helsingor, Dinamarca), con su escudo y espada junto a él y una barba que le sigue creciendo desde entonces, a la espera de que Dinamarca esté en peligro y su fuerza vuelva a ser necesitada. La cripta del castillo de Kronborg guarda una impresionante estatua de Holger Danske.

Ogier el Danés
Ogier el Danés en un mural del siglo XVI en la iglesia Skævinge. Imagen: Wikimedia Commons.

 

Ogier se hizo tan popular que Hans Christian Andersen, uno de los grandes autores del país danés, escribió un cuento en 1845 en el que un anciano le cuenta a su nieto la leyenda del guerrero durmiente de Dinamarca mientras recuerda momentos y personajes destacados de su historia. En el texto, Andersen lo describe de la siguiente manera:

La vista más hermosa de todo Kronborg está en la profunda y oscura bodega bajo el castillo, donde nadie ha ido, el durmiente Holger Danske. Está cubierto de hierro y acero y descansa su cabeza en sus fuertes brazos; su larga barba cuelga sobre la mesa de mármol y ha crecido hasta atravesarla. Él duerme y sueña, y en sus sueños ve todo lo que pasa en Dinamarca. Cada Nochebuena un ángel de Dios va hasta él y le dice que todo lo que ha soñado es cierto; que puede dormir de nuevo, pues no hay ningún peligro real que amenace Dinamarca. Pero si alguna amenaza llegara, el viejo Holger Danske se alzaría enfurecido, la mesa se quebraría al arrancar su barba de ella y los poderosos golpes que daría por Dinamarca se escucharían en todo el mundo”.

 

La leyenda cobra vida

Si bien Andersen, en su cuento, jugaba con la idea de que Ogier el Danés siempre había defendido Dinamarca de forma anónima, camuflado como un mortal cualquiera, existe una anécdota que muchos daneses ven como prueba de que la leyenda se ha cumplido. Durante la Segunda Guerra Mundial, tras la invasión de los nazis, el grupo de resistencia partisana más grande de todo el país fue bautizado como Holger Danske en honor al héroe nacional. Los daneses creen que, de alguna manera, la existencia de este grupo trajo de vuelta el recuerdo del guerrero durmiente y fue como si hubiera despertado para defender a su país.

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