¿Existió realmente Robin Hood?

El forajido del bosque de Sherwood es uno de los personajes más populares y queridos de la cultura popular desde hace siglos.

Toda gentilhombre sabe que, si se cruza el bosque de Sherwood sin una fuerte guardia armada, corre el peligro de salir más pobre de como entró. Y es que, en la espesura de esos árboles, habita y acecha una peligrosa banda de forajidos liderada por el bellaco Robin Hood, aquel que roba a los ricos para dárselo a los pobres y trae loco al Sheriff de Nottingham. ¿A alguien le resulta familiar la cantinela? Es comprensible teniendo en cuenta que el de Robin Hood es uno de los personajes populares más conocidos, difundidos y reinterpretados de la historia. Un bandido atemporal.

Muchos de los que conozcan su historia acabarán cayendo en la gran pregunta que siempre surge con estos personajes: ¿existió realmente Robin Hood? A pesar de los muchos intentos de encontrar un equivalente histórico real, todo parece apuntar a que Robin Hood es un personaje de ficción que ha ido labrándose un nombre y definiéndose a lo largo de los siglos y a través de distintas fuentes.

 

¿Qué fue primero, el forajido o la leyenda?

Sí que se tiene constancia de forajidos y ladrones que actuaron en el norte de Inglaterra y que se suelen identificar con el legendario hombre de los bosques, como es el caso de Robert Hod (un supuesto bandido de York al que se menciona en un documento de 1225). Se cree que el nombre de Robin Hood puede derivar de este sujeto o del término robehod, que se aplicaba a criminales en la época, aunque también podría ser al revés e indicar que la leyenda de Robin Hood era conocida desde antes de lo que se cree y que el término provenga del nombre. Aunque las baladas e historias más populares de Robin Hood se extienden a lo largo de los siglos XV y XVI (Robin Hood y el monje o Robin Hood y Guy de Gisborne) las primeras referencias literarias a este personaje se remontan al siglo XIV, fecha muy significativa por el momento político y social que se vivía en Inglaterra.

 

El bandido Robert Hood y la lucha contra el poder

Los primeros momentos de la Baja Edad Media en Inglaterra (y en muchos otros lugares de Europa) supusieron un desafío para el sistema feudal debido a las abusivas pretensiones de la nobleza y las malas condiciones a las que sometían a los campesinos de la gleba. Las autoridades, tanto civiles como eclesiásticas, sostenían su economía y estilo de vida en el trabajo de siervos en situación de cuasi esclavitud a los que avasallaban a impuestos. Leyes como las que limitaban la caza en los bosques del norte de Inglaterra, que eran propiedad de la nobleza, eran altamente impopulares y acabaron por dar lugar a levantamientos campesinos como el protagonizado por Wat Tyler en 1381.

En esta situación aparece Robin Hood, un hombre diestro con la espada y el arco que vive libre en el bosque y caza cuanto desea, que no solo no se ve sometido a las injustas leyes de los poderosos sino que los enfrenta y mata sin miramientos para compartir sus riquezas con los más necesitados. Robin Hood y sus “alegres camaradas” (merry men) encarnaban los sueños de cualquier campesino que se sintiera cansado de sus señores y ansiara una nueva vida más libre y justa; convirtiéndose en un auténtico antisistema erigido como paladín de las clases populares y los oprimidos. Con esta imagen es comprensible el éxito y la difusión que este personaje tuvo entre el pueblo inglés ya que era la voz del descontento social. En esta primera versión del forajido, más dada a la violencia, ya encontramos a su lado a personajes como Little John o Will Scarlet.

Estatua de Robin Hoo
Estatua de Robin Hood en el castillo de Nottingham. Imagen: iStock Photo.

 

Nuevos tiempos, mismos héroes

La figura de Robin Hood resistió el paso del tiempo y dio lugar a numerosos textos, baladas y obras de teatro (incluyendo una de William Shakespeare) en el siglo XVI y, aunque mantuvo su esencia, cambió y suavizó determinados aspectos. La violencia de las armas perdió algo de peso en la historia, se estableció la lealtad de Robin al rey Ricardo I o su estatus perdido como noble y aparecieron personajes como Fraile Tuck y Lady Marian, personajes que ofrecían una mirada más humana del forajido y que servían para rebajar ese rencor contra la nobleza y el clero de sus primeras versiones. A ellos se les unirían el Sheriff de Nottingham, su principal archienemigo, y el trovador Alan-a-Dale.

A esta imagen más jovial también influyó que el personaje de Robin Hood pasase a formar parte en las celebraciones de principios de mayo (May Day), en las que se realizaban pruebas atléticas como competiciones de tiro con arco y la gente se disfrazaba del forajido de Sherwood. La introducción del personaje de Robin Hood en la novela Ivanhoe (1820) de Walter Scott supuso un nuevo renacer para el personaje, así como el origen de muchos de los estudios modernos que pretendían determinar si Robin Hood existió realmente o no.

Desde entonces, el bandido que roba a los ricos para dárselo a los pobres se ha mantenido como un icono cultural y uno de los personajes de la ficción más populares. La web de cine iMDB recoge 79 películas, series o apariciones de Robin Hood en la pantalla, pero especialmente recordadas son las interpretadas por Douglas Fairbanks (1922), Erroll Flynn (1938), Richard Todd (1952), Sean Connery (1976), Kevin Costner (1991) o Cary Elwes (1993). Tampoco podemos olvidar la astuta y simpática versión de Disney (1973), el cameo que realiza en Shrek (2001) o la obvia influencia que supuso en el personaje de DC Comics Flecha Verde.

Continúa leyendo